Cuando pienso en la actitud hiperatenta de la gran mayoría de los estudiantes de la Harvard Business School, me descorazono: en una parte de mis clases en España la actitud es desalentadora: gran déficit de atención.
Quizá debiéramos impartir por decreto clases de meditación y aikido: para recuperar el valor de la disciplina, estimular la potencia mental y aprender a caer y salir ilesos.
Pobres educadores si no se les ayuda…
Es disparatado que siendo los educadores un colectivo tan trascendental para el buen hacer de una sociedad no reciban el apoyo y reconocimiento que merecen.
¿No sería mejor jugárselo todo a una carta? Inversión masiva en educación y 15 años de paciencia. Veríamos unos frutos tan extraordinarios y ahorraríamos costes en otros conceptos. Por ejemplo: orden público.
Además, las nuevas tecnologías permiten maravillas. Son facilitadoras de los procesos de instrucción. ¿Por qué no las implementamos de una manera inteligente en el día a día?
Disciplina con amabilidad. Es un buen lema para la nueva educación que necesitamos. Gran necesidad, gran oportunidad.