No me ha sorprendido excesivamente la muerte de Jordi Solé Tura porque sabía de su enfermedad aunque no tenía conocimiento de un desenlace inminente, a sus 79 años.
En otra inserción de mi blog ya hablé del día en que me llevó en coche desde Mundo-Diario (el Solé Tura solidario) y también -unos años después- del día en que estuvo desafortunado para con mi persona en un debate público (el Solé Tura insolidario).
Más allá de la anécdota personal, me quedo con el recuerdo del padre de la Constitución y destacado profesor de Derecho que fue guía de muchos de mis coetáneos.
Lamento su muerte.