Por fin. Este viernes (11-12-09) he conocido la ciudad de León. Rápida visita desde la vecina Oviedo (a una hora y 40 minutos con el tren). Me planto directamente en la catedral.
Vía móvil mi amigo Emilio Sol Bartolomé me ilustra sobre las particularidades de esta catedral, «la más afrancesada de las españolas», según me advierte.
No hay nada como tener un amigo siempre preparado para el aleccionamiento histórico vía móvil.
Compruebo la belleza del enorme rosetón, los vitrales, la gran superficie del interior invadida por la luz. Pocas almas a mi alrededor. Excelente día en León, de sol y frío agradable.
Regreso apresurado a la estación. Como en media hora el prodigioso menú a 10 euros de Casa Chus, a un tiro de piedra de los andenes (quizá dos o tres lanzamientos; a unos 100 metros, vamos). Pegadito al Colegio de Abogados.
Excelente sopa de pescado, lomo adobado sabroso y flan de la casa merecedor de todos los parabienes.
Qué bien se come en España. Y a qué buen precio.
Siesta plácida en el tren, bajada en Oviedo, calles cortadas por manifestantes con tractores pero llego justo a tiempo (con esfuerzo «leonino») para impartir en la Universidad cómo diseñar un plan de comunicación.
Cosas a las que se dedica uno.