Odioso sesgo el de la información deportiva más primitiva. Sé que la máxima aconseja «creerlo para verlo» pero la campaña mediática lanzada para menoscobar los méritos fubolísticos del Barcelona es una deprimente muestra de aquel mal estilo de «hay que ganar como sea».
Soy el primero que observo trato de favor en general para los clubes grandes por parte de los árbitros. Pero de ahí a colegir las sandeces que se oyen decir estos días produce vergüenza ajena. Afecta a un principio básico: el de la sana competencia. Pretender ver fueras de juego donde no los hay o agresiones pnibles cuando el zarandeado Messi pega una patada a destiempo es sencillamente demencial.
Entiendo que la industria periodística de algo ha de vivir. Pero para la fabulación y las crónicas de ficción ya hay otros géneros y formatos: no la información periodística.