El Barcelona perdió anoché en el Calderón: 2 a 1 ante el Atlético de Madrid. Pero en cierto modó ganó. Ganó una nueva oportunidad de demostrar que no tan sólo sabe ganar. Sabe también perder. Con gallardía.
Ni lesiones ni terreno de juego en mal estado. Entrenadores y jugadores asumieron la derrota con naturalidad. Sin excusas. Fueron leales perdedores. La próxima vez lo harán mejor. Alinearon su mensaje con humildad y coherencia.
La recuperación del espíritu deportivo en el ultramercantilizado fútbol profesional es una excelente noticia. Sabe a victoria.