Veo a Santo Domingo a mis pies, el gigante dormido, cuando la noche no es ya noche y el día todavía no es día, desde la décima planta de mi hotel Clarión.
Llegué anoche. Veo la entrada de la ciudad más arreglada. Me acoge la humedad ambiental incorregible.
(Me informan que Juan Luís Guerra toca la guitarra en la misa del martes).