Con el más dulce ánimo deseo recordar a mi auditorio del pasado 17 de junio-10 en ExpoManagement, en Madrid, cuanto les dije tras la derrota de la selección española por 0-1 ante Suiza: que podía ser el desencandenante de una reacción brillante, como hace dos años Guardiola tras estrenarse con una derrota y un empate en casa en la Liga española. Tras el traspiés, todo fue una racha victoriosa.
Hay que confiar y no abandonar el libro de estilo a las primeras de cambio. Que tarda uno mucho tiempo en confeccionarlo.
En paralelo, me sorprende gratamente el piloto Jorge Lorenzo emulando a Michael Jackson-fallecido hace un año- para celebrar su nuevo éxito, esta vez en Holanda. Está que se sale. Y muy acertado este guiño a la actualidad rematado con el balón de fútbol firmado por sus compañeros de equipo.
Oigo en la crónica de Ernesto Riveras por TV1 que su padre está de nuevo con él y porfía por dotar de un circuito a Mallorca.
Celebro este reencuentro entre padre e hijo, antaño distanciados. Coloca a Jorge -emocionalmente hablando- en la mejor de las pole position.