Se aproxima mi quincena anual gallega. Dentro de una semana recalo en Santiago de Compostela. Así lo hago desde hace una década. En la bella capital gallega imparto comunicación y me deleito con largos paseos, visitas a librerías e inenarrables ágapes con productos típicos de la tierra. Gran despensa Galicia. Y muy hospitalaria su gente.
Antes de ir, disfruto ante la idea. Cuando estoy, por la estancia en sí misma. Cuando me voy, por el recuerdo que me deja y la perspectiva -siempre cumplida- del regreso.
(Y van pasando los años)