Si la globalización es un concepto harto extendido, debiéramos promover que stakeholderización también lo fuera.
Es este un término de cosecha propia. Proviene del inglés stakeholder, alguien que tiene un interés en juego. Consiste en tener en cuenta aquellos que se verán afectados por nuestras acciones, para bien o para mal.
Que no estamos solos. Y perder de vista esta obviedad, obviarla, nos ha acarreado ya muchas desventuras. Y las que vendrán.