La costa de Budva, en Montenegro, escenario habitual de veranos idílicos y actividades turísticas, se tiñó de luto el pasado 28 de mayo con la trágica muerte de Tijana Radonjic, una influencer serbia de tan solo 19 años.
Radonjic, que acumulaba más de 4.000 seguidores en Instagram y era conocida por compartir imágenes de sus viajes y su estilo personal, perdió la vida mientras participaba en una sesión de parasailing que debía formar parte de un vídeo promocional para la empresa organizadora del evento.
El accidente tuvo lugar a plena luz del día, ante la mirada atónita de testigos y familiares. Según los relatos recogidos por medios locales y declaraciones del propio dueño de la empresa, Mirko Krdzic, Tijana aceptó un vuelo gratuito ofrecido por un trabajador mientras estaba de vacaciones con su familia.
Antes del despegue, pidió incluso a su prima que grabara el momento con el móvil, reflejando la aparente tranquilidad y entusiasmo inicial que precedió al fatal desenlace.
"Imágenes sensibles"
Porque Tijana Radonjic, una turista de 19 años, sufrió un ataque de pánico en sus vacaciones en Montenegro, se desató el cinturón, saltó al vacío y murió. https://t.co/VeHolGDxHf
— Tendencias en Argentina (@porqueTTarg) June 2, 2025
El vuelo que acabó en desastre
Lo que comenzó como una experiencia turística se convirtió en una pesadilla en cuestión de minutos. Tijana ascendió hasta unos 50 metros sobre el mar Adriático, sostenida únicamente por un arnés y un paracaídas remolcado por una lancha motora. Las imágenes captadas por cámaras y teléfonos móviles muestran su visible angustia al darse cuenta de la altura alcanzada. Según testigos presenciales y extractos difundidos en redes sociales, la joven llegó a gritar “¡Bájenme, bájenme!” antes de desabrocharse primero el cinturón y luego el arnés que la sujetaba.
En ese instante crítico, Radonjic habría sufrido lo que los expertos denominan un ataque de pánico agudo, perdiendo el control sobre sus acciones. A pesar de los gritos desesperados y las señales claras de angustia, no fue posible detener el accidente. Tijana cayó al vacío, impactando contra las aguas del Adriático desde una altura mortal. Los servicios de emergencia actuaron con rapidez y lograron rescatar su cuerpo del mar, pero los intentos de reanimación fueron infructuosos: la joven fue declarada muerta poco después del rescate.
Consternación e investigación abierta
El suceso ha causado una profunda conmoción tanto en Serbia como en Montenegro, así como entre sus seguidores en redes sociales. El dueño de la empresa operadora expresó públicamente su incredulidad: “No mostró miedo a las alturas ni al volar. Supongo que no lo hizo conscientemente, sino en un momento de miedo incontrolable”, declaró Mirko Krdzic. Un testigo agregó: “Estaba fuera de sí”, reflejando el dramatismo vivido aquellos segundos fatídicos.
La Fiscalía de Kotor ha abierto una investigación para esclarecer si existieron fallos en los protocolos de seguridad o negligencia por parte de la empresa turística responsable del parasailing. Las autoridades revisan actualmente las medidas aplicadas durante el vuelo, mientras crecen las voces que exigen controles más estrictos para actividades consideradas deportes extremos.
El funeral tuvo lugar en Novi Sad, ciudad natal de Tijana Radonjic, donde familiares y amigos le dieron el último adiós envueltos en una profunda tristeza.
Una vida breve marcada por la influencia digital
Nacida en Serbia en 2006, Tijana Radonjic había logrado forjarse un nombre propio en el mundo digital desde muy joven. Su perfil en Instagram reflejaba una personalidad alegre y cosmopolita: viajera incansable, compartía instantáneas desde ciudades como Venecia o destinos turísticos rumanos. Conocida principalmente por sus publicaciones sobre moda y estilo personal, Tijana había comenzado a colaborar con marcas locales e internacionales interesadas en llegar a un público joven y conectado.
Aunque no disponía todavía de grandes campañas a nivel mundial ni premios destacados –circunstancia lógica dada su juventud– sí era considerada una promesa emergente dentro del sector del marketing digital serbio. Su creciente proyección le valió propuestas para participar en vídeos promocionales turísticos como el que finalmente le costó la vida.
El debate sobre la seguridad en deportes extremos
La muerte repentina e inesperada de Tijana ha reabierto el debate sobre los riesgos inherentes a las actividades turísticas extremas como el parasailing. Expertos señalan que los ataques agudos de pánico pueden desencadenar reacciones incontroladas incluso entre personas aparentemente tranquilas o habituadas a situaciones límite. Las imágenes difundidas han impactado profundamente a la opinión pública, recordando que detrás del brillo superficial del mundo influencer también existen peligros reales y desafíos emocionales invisibles.
Entre los mensajes publicados tras su fallecimiento destaca uno escrito por una amiga cercana:
“Brillabas allá donde ibas. Tu luz y alegría quedarán siempre con nosotros”.
En Budva se han organizado pequeños homenajes improvisados junto al mar Adriático donde tuvo lugar el accidente: flores blancas depositadas sobre las olas simbolizan tanto el dolor colectivo como el deseo ferviente de que tragedias similares no vuelvan a repetirse.
Datos biográficos relevantes
- Nombre completo: Tijana Radonjic
- Fecha y lugar de nacimiento: Serbia, 2006
- Edad al fallecer: 19 años
- Fecha y lugar del accidente: 28 de mayo de 2025, Budva (Montenegro)
- Causa: Caída tras soltarse el arnés durante un ataque de pánico practicando parasailing
- Formación: Finalizando estudios preuniversitarios
- Trayectoria: Influencer digital centrada en moda y viajes; colaboraciones con marcas locales
- Obra reconocida: Presencia activa en Instagram (más de 4.000 seguidores); promoción turística digital
- Reconocimientos: Considerada joven promesa entre influencers serbios
- Información familiar: Hija única; acompañada por familiares durante sus vacaciones
El legado digital e inspirador de Tijana Radonjic permanecerá entre quienes siguieron sus pasos virtuales. Su historia sirve hoy como recordatorio tanto del potencial transformador como del lado vulnerable inherente a toda exposición pública.
