En los últimos seis años el número de ataques a funcionarios supera los 6.300 casos

Un recluso agrede brutalmente a un funcionario de la prisión de Asturias

El golpe del reo generó la rotura del tabique nasal y afectación grave de un ojo

Un recluso agrede brutalmente a un funcionario de la prisión de Asturias
El funcionario de prisiones agredido PD

Un funcionario del Centro Penitenciario de Asturias sufrió una «brutal agresión» por parte de un recluso, cuyas iniciales son A.S.C.

La víctima recibió un fuerte puñetazo en la cara cuando acompañaba al reo a la enfermería, según la Asociación Profesional de Funcionarios de Prisiones (APFP).

El interno se disponía a comunicar con su familia, pero nadie se presentó. Al ver que no tendría visita, el funcionario de comunicaciones le ordenó que abandonase los locutorios y le acompañase hasta la enfermería.

En el trayecto, y sin mediar palabra, el recluso le propinó un fuerte puñetazo en el rostro produciendo presumiblemente la rotura del tabique nasal y afectación grave de un ojo.

El funcionario tras ser atendido por los servicios médicos del centro, tuvo que ser trasladado al Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) en ambulancia.

El sindicato destaca que desde 2004 a 2020 los funcionarios de prisiones han sufrido 6.351 agresiones, en Asturias durante ese período se han producido 125 agresiones.

Desde APFP se han presentado escritos a la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias exponiendo la necesidad de un protocolo y unas medidas preventivas mínimas para garantizar la seguridad y salud laboral de los funcionarios de prisiones para que en la apertura de las comunicaciones no se produjesen hechos como éstos y evitar el contagio masivo de internos y trabajadores del COVID-19, sin que la Secretaría General hiciese ningún protocolo.

El sindicato asegura que esta agresión se podría haber evitado.

APFP reclama al Ministerio del Interior el reconocimiento de los trabajadores penitenciarios como agentes de la autoridad.

Así como adecuación de los medios coercitivos al siglo XXI con la aprobación de pistolas taser y un incremento de las plantillas para ajustarlas a las necesidades reales de los centros penitenciarios para minorar las agresiones que padecen los trabajadores penitenciarios, así como una actualización retributiva con la equiparación salarial con los compañeros de Cataluña.

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