El 17 de mayo de 2005, con los 147 votos del PP en contra y 192 votos a favor del PSOE y todos los demás, el Congreso aprobó una resolución socialista que autorizaba la negociación con ETA: “Reafirmamos que, si se producen las condiciones adecuadas para un final dialogado de la violencia, fundamentadas en una clara voluntad para poner fin a la misma y en actitudes inequívocas que puedan conducir a esa convicción, apoyamos procesos de diálogo entre los poderes competentes del Estado y quienes decidan abandonar la violencia, respetando en todo momento el principio democrático irrenunciable de que las cuestiones políticas deben resolverse únicamente a través de los representantes legítimos de la voluntad popular. La violencia no tiene precio político y la democracia española nunca aceptará el chantaje”.
En ningún momento se dieron esas condiciones: hubo amenazas y cartas de extorsión, lucha callejera, quema de inmuebles en Barañaín y Eibar (donde provocó la muerte de una persona) y por supuesto el atentado de Barajas, con dos muertos, la declaración del fin de la tregua, la bomba de Durango, la de Bilbao, destinada a un escolta que salvó la vida de milagro, y los asesinatos recientes de los dos guardias civiles.
Pues bien, todo esto no le ha parecido suficiente al Presidente Rodríguez para romper ese papel que firmó. Cuatro veces, cuatro, le ha pedido Rajoy formalmente en el Congreso que revoque la autorización para negociar con ETA y cuatro veces, cuatro, se ha negado él y también todos los chupópteros que le han sacado la sangre, y a todos nosotros, a cambio de sus votos durante cuatro años.
Así las cosas, no tengo ninguna duda de que si para obtener el apoyo de los cobradores del frac (ERC, PNV, BNG, CyU, PSC, IU, EA, Na Bai…) tiene que volver a negociar con ETA, lo hará, si es que no lo está haciendo ya en este mismo momento. Y mucho me temo que si vuelve a ganar necesitará ese apoyo y le pedirán que lo intente otra vez. Ellos van a lo suyo y ETA no es un enemigo a batir sino simplemente alguien que les viene bien para sus inagotables demandas nacionalistas y por lo tanto se debe negociar con ella las concesiones que haga falta y una salida honrosa.
El único enemigo a batir es el PP, así que Rodríguez se arriesgará otra vez y lo pagaremos todos muy caro.
En cuanto a la ilegalización de ANV ya ni me acuerdo de las veces que se le ha pedido, pero parece que no toca… de momento. Y es que dice el Ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo,
que hay que reunir pruebas, que hay que demostrar que son lo mismo que Batasuna y que ETA y eso parece que es dificilísimo, quién lo iba a decir. Sobre todo para una justicia modelo chicle como la que tenemos, que se estira y se encoge a voluntad del que manda, y si no véase el recital que nos han dado Rodríguez, Conde Pumpido, Bermejo, Garzón, Rubalcaba, Pepiño, Pachi López y compañía con los casos Otegui, De Juana y Batasuna: nada por aquí, nada por allí, ahora si, ahora no y… alehop ¡todos al trullo! ¡Qué grandes prestidigitadores son!
En cualquier caso ya lo dijo Bermejo, y a buen entendedor pocas palabras bastan: lo de ilegalizar a ANV se hará «cuando lo aconseje la jugada». Y todo apunta -no hay más que leer El País para ver que están a punto de descubrir lo que todo el mundo sabe desde hace tres años: que ANV es Batasuna y por tanto ETA- a que la jugada lo va a aconsejar cuando estemos más cerca de depositar nuestro voto en las urnas. Así la foto cundirá mucho más y muchos se olvidarán de las obscenidades, engaños y chapuzas que nos han hecho tragar durante cuatro años.
¿Qué fue de la separación de poderes? Si el pobre Montesquieu levantara la cabeza y viera a los magos que nos gobiernan y los trucos de los que son capaces, se volvía a la tumba horrorizado.
