¿Qué hay de lo mío?

El Prestige y la guerra de Irak, les dieron mucho juego y estaban todos estupendos con las pegatinas del no a la guerra en los premios Goya.

Luego vino «La Pelota vasca, la piel contra la piedra» -el bodrio que perpetró Julio Médem y que desencadenó las lógicas protestas de los que sufren las pedradas de ETA en sus propias carnes- y los carísimos vestidos de Versace y Armani de los Goya se llenaron de pegatinas reclamando libertad de expresión.

Mientras, desde Berlín, Aitana Sánchez Gijón alertaba al mundo sobre el peligro para la libertad de expresión en la España de Aznar.

Al final, desesperados con el pérfido Aznar, su mayoría absoluta y las preocupantes encuestas, recurrieron a esa gran película llamada Hay Motivo, en la que explicaban a los 828 espectadores que la vieron lo urgente que era sacar a Aznar de la Moncloa y poner a Zapatero en su lugar.

Cuando consiguieron su objetivo -la salvación de la democracia y de libertad que supuso la llegada de Zapatero- Miguel Bosé, que se había forrado con su programa «El séptimo de caballería» en la TVE de Aznar, nos contó que el PP «solo quería la democracia para dinamitarla desde dentro». Lo podía haber contado antes en su programa y nos hubiera puesto en guardia, pero al parecer no le pareció apropiado.

Almodóvar, por su parte, nos puso al corriente del intento de golpe de estado del PP tras el 11 M.

Hace apenas unos días vimos a Javier Bardem pidiendo desde Cuba el juicio de Aznar como criminal de guerra. Por supuesto no salió de sus labios una sola palabra para los disidentes y presos cubanos, ni tampoco una mención a la dictadura castrista, faltaría más.

Tampoco una sola palabra dijo Almodóvar sobre Irak cuando recogió su último Oscar en Hollywood. Una lástima, con todo lo que había gritado contra Bush en la Puerta del Sol y con los cientos de millones de espectadores americanos y de todo el mundo que estaban deseando escuchar su opinión sobre el asunto.

Federico Luppi, ese gran actor y visionario, aportó la solución del «mundo de la cultura» a los problemas de España: el «cordón sanitario al PP».

Y qué decir de la olvidada guerra del norte, esa de la que podrían haber hablado tanto y tan alto desde hace treinta años en el Festival de San Sebastián, con tantos corresponsales extranjeros, micrófonos y cámaras a su disposición. Pues nada, todavía seguimos esperando a las pegatinas de ETA NO y a los gritos contra el fascismo nacionalista en el Bulevar. Pero no, siempre llegan afónicos y sin pegatinas. Y es que una cosa es meterse con Bush, que queda muy bien y sale gratis, y otra meterse con ETA. Desde luego tontos no son, no del todo. Como lo demuestra Pilar Bardem, a quien tan bien le ha ido profesionalmente en la TVE de Rodríguez que, lejos de ponerse esa pegatina de ETA NO se lleva fenomenal con la abogada de etarras e ilustre Batasuna Jone Goiricelaya, a la que ha agasajado con rosas blancas, premios y achuchones.

En fin, que si entonces había motivo lo que tienen ahora es un casus belli en toda regla, uno por el que sí que merece la pena darlo todo: nada menos que el canon digital (y los cien millones de eurillos que hay detrás), y la Ley del Cine.

El canon es un impuesto preventivo, aplicado a CDs, MP 3, móviles o impresoras, por si acaso se nos ocurre copiar uno de esos bodrios pagados por todos nosotros y que nadie quiere ver en el cine, o piratear los discos de Ramoncín, Bosé y compañía.

La ley del cine consiste básicamente en pagar como es debido a los estómagos agradecidos los servicios prestados y los que quedan por prestar. Por eso estaban ayer cincuenta de ellos en la tribuna del Congreso, como diciendo qué hay de lo mío, cuando se votaron y se aprobaron ambos chollos.

El PP y muchos millones de españoles, sin duda todos unos fachas que no quieren mantener a toda esta tropa más de lo que ya lo hacen con sus impuestos, ha tenido el atrevimiento de oponerse a estos nuevos regalos. Una declaración de guerra en toda regla al «mundo de la cultura».

Así las cosas, ¿habrá comunicado oficial de los Bardem, Almodóvar, Bosé y el resto de la peña proclamando su apoyo incondicional a José Luis Rodríguez? Se admiten apuestas.

Ahora no se trata del Prestige, ni de Irak, ni del calentamiento global. Ahora hablamos de cosas mucho más serias, y con las cosas de comer no se juega, así que este es su nuevo lema para las próximas elecciones: Ahora sí que hay motivo.

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA
Autor

Enrique Zubiaga

Soy un aviador vasco que he visto mucho mundo y por eso puedo decir alto y claro, y sin temor a equivocarme, que tenemos un país increíble y que como España en ningún sitio.

Enrique Zubiaga

Soy un aviador vasco que he visto mucho mundo y por eso puedo decir alto y claro, y sin temor a equivocarme, que tenemos un país increíble y que como España en ningún sitio.

Lo más leído