La verdad es que nunca me ha hecho mucha gracia el tener que pagar con mis impuestos los paseos de Ibarreche y su séquito por todo el mundo buscando el apoyo, y los votos, de los hijos y nietos de los emigrantes vascos -que curiosamente pueden votar aquí sin haber pisado nunca el País Vasco, mientras que los más de doscientos mil vascos que han tenido que salir corriendo no pueden hacerlo-.
A Ibarreche le sería mucho más fácil, y a todos nos saldría mucho más barato, el visitar a esos vascos de la diáspora forzosa en Madrid, Cantabria, Levante o Andalucía (por cierto que en Marbella se encontraría a los más forrados de su partido). Pero claro, es difícil que esos vascos voten a quien ha contribuido decisivamente a echarles de su tierra.
La última novedad es que le vamos a pagar a Ibarreche un viaje a California para que pueda vender sus brillantes ideas sobre la pacificación del País Vasco en la Universidad de Stanford, que desgraciadamente se prestará a semejante esperpento. Y para muestra de la brillantez del ideario de quien jamás ha movido un dedo contra ETA, ni tiene intención de hacerlo, aquí tienen esta reciente perla: “ETA sobra, estorba y, además, mata”. «Además mata», sin comentarios.
Así que si quiere usted evitar semejante despropósito pinche aquí: http://www.ipetitions.com/petition/notoibarretxeatstanford/index.html y firme una petición a Stanford para que se lo piensen dos veces (le pedirán una donación, pero es voluntaria).
Muchas gracias.
