Bermy ataca de nuevo

Mal momento para que la mujer del Ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, aparezca en un mitin en pleno guateque y besando a su bailón marido. Se da la circunstancia de que esta buena señora, funcionaria pública, lleva mes y medio de baja por lumbago. Yo no se si alguno de ustedes ha tenido lumbago, pero con un buen lumbago como el que puede desembocar en una baja de mes y medio, uno no está para trabajar, ni para ir de marcha, ni para la vorágine de una campaña electoral, ni para nada.

Bermy, que es un señor, ha dicho que no quiere dejar sola a su señora: «Esa baja laboral existe, desgraciadamente, desde hace un tiempo», y también que su esposa va con él a actos de la campaña electoral «precisamente porque está enferma y no quiero dejarla mucho tiempo sola». Pero, genio y figura, ha añadido que «no va a dar el gusto» a quien le acusa de explicar más detalles sobre la enfermedad de su esposa: «han demostrado con sus acusaciones un alto grado de impunidad y miseria moral por meter en la campaña electoral a una persona que nada tiene que ver con ella, y que además es un ejemplo de honestidad profesional«.

Es comprensible lo que dice Bermy. Aunque a un servidor si está de baja, aunque sea por un simple orzuelo, no se le permite moverse de su lugar de residencia. Tiene cierta lógica la cosa si tenemos en cuenta la preocupación de las empresas y de la Seguridad Social por el absentismo laboral en un país, por qué no decirlo, donde los pícaros y caraduras abundan.

En cualquier caso, y a juzgar por las imágenes, parece que el seguir a su marido en campaña le ha sentado estupendamente a la señora de Bermy. No seré yo quien dude de la honradez de la mujer del César, pero… ustedes mismos: http://www.libertaddigital.com/index.php?action=ShowVideo&vid=vsf253eUssg&comment=LA%20mujer%20de%20Bermejo,%20de%20bailes

El caso es que a juzgar por sus palabras/aviso a navegantes el bueno de Bermy parece que está molesto. Está muy molesto primero con el affaire de la salida a la luz pública del modesto retoque, de 250.000 euros de nada, a su solución habitacional, pero mucho más aún con la aparición en campaña de su lumbálgica y marchosa mujer. No se ha cortado un pelo: «Yo no olvido jamás».

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Autor

Enrique Zubiaga

Soy un aviador vasco que he visto mucho mundo y por eso puedo decir alto y claro, y sin temor a equivocarme, que tenemos un país increíble y que como España en ningún sitio.

Enrique Zubiaga

Soy un aviador vasco que he visto mucho mundo y por eso puedo decir alto y claro, y sin temor a equivocarme, que tenemos un país increíble y que como España en ningún sitio.

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