La aldea global

Por fin he entendido lo que significa eso de la aldea global: que se acueste uno tan tranquilo en España y amanezca con la noticia de que le han desplumado en Australia.

En efecto, un carterista electrónico se las ha apañado para usar físicamente una tarjeta como la mía en tiendas, restaurantes y hasta en un hotel de Sydney. Eso es lo que me ha pasado.

El otro día me llamó el banco para preguntarme si estaba en Australia porque esa madrugada habían hecho un estropicio (catorce cargos distintos) en mi tarjeta. Les dije que estaba en España, en mi casa y recién despertado, así que cancelaron la tarjeta de inmediato y me mandaron, con la tarjeta en la mano, a echar la mañana contando mis penas a la Guardia Civil.

Luego vino la pesadilla de llamar cuarenta veces para que me devolvieran la pasta -porque, eso sí, primero pagas y luego reclamas- cosa que finalmente conseguí. Pero, para mi sorpresa y con la tarjeta cancelada, me han vuelto a atracar, otra vez en Australia. Así que vuelta a empezar.

¿Están ustedes tranquilos porque ni les han robado ni han perdido la tarjeta? Pues yo también lo estaba, pero, si ya han hecho una vez lo que parecía imposible, la pregunta es: ¿Cuando me volverán a despertar con otro disgusto?

Lo dicho, la aldea global. Y también que el que no corre, vuela.

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Autor

Enrique Zubiaga

Soy un aviador vasco que he visto mucho mundo y por eso puedo decir alto y claro, y sin temor a equivocarme, que tenemos un país increíble y que como España en ningún sitio.

Enrique Zubiaga

Soy un aviador vasco que he visto mucho mundo y por eso puedo decir alto y claro, y sin temor a equivocarme, que tenemos un país increíble y que como España en ningún sitio.

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