Long Strange Trip

Un buen amigo, de cuyos gustos musicales me fío bastante porque básicamente coinciden en gran parte con los míos, me recomienda el documental Long Strange Trip, documental dividido en seis capítulos de unos 45´ cada uno que he devorado en dos días y que, como no podía ser de otra manera, les recomiendo a los más melómanos que seguro que hay entre ustedes. De momento, y si les apetece seguir leyendo, les sugiero que se pongan música de fondo pinchando en este tema: Ripples. Y si no les gusta o no conocen la música y la historia de Grateful Dead ni tienen interés alguno en conocerlas no hace falta que sigan leyendo. Ya nos veremos otro día por aquí.
Los que, como me pasa a mi, sí que estén interesados, bien porque les gusta Grateful Dead, bien porque simplemente les recuerda a su juventud, bien porque tienen curiosidad por conocer las andanzas del grupo y todo lo que le rodea, o bien porque se consideren “Deadheads*, no se pierdan Long Strange Trip, documental dirigido por Amir Bar-Levi y producido por Martin Scorsese. En total son algo más de cuatro horas de puro disfrute que podrán encontrar aquí.
Bar-Levi no sólo nos ofrece la música de Grateful Dead sino también una muy buena visión panorámica de la época en la que nacieron y que les tocó vivir, con la precursora movida de San Francisco, los hippies, la contracultura, su estrecha relación con el LSD y las drogas en general, los grandes festivales de música, su aversión grabar en un estudio y a convertirse en estrellas del rock a la usanza y a explotar su música y su imagen como un negocio, «we are the same as you, you are the same as us» decían de sus fans, y permitían el acceso libre a sus conciertos a decenes de personas con sus micrófonos y equipos de grabación, lo que dio como resultado miles de discos piratas que no pasaban por caja, para desesperación de la casa discográfica de Grateful Dead.
Los fans eran tan incondicionales que al final, cuando había el doble de ellos fuera de los estadios que dentro, porque no cabían, se convirtieron en un gran problema. La actitud del grupo ante semejante problema fue la misma que la que tenían ante los que grababan sus conciertos: pasar de todo y dejarles en paz.
A pesar del gigantesco montaje en que finalmente se convirtieron, con equipos de sonido de cientos de altavoces sobre el escenario –The Wall of Sound, The Voice of God– y cientos de personas trabajando y dependiendo directamente de sus giras, ellos sólo querían disfrutar tocando en directo. Eran completamente diferentes a todas las demás bandas y estrellas del rock y por eso creo que Long Strange Trip tiene aún más atractivo. Pinchando aquí tienen un pequeño aperitivo del documental.
Por cierto, que Martin Scorsese, que como les digo es el productor ejecutivo de Long Strange Trip, va a hacer un biopic de Jerry García, uno de los fundadores y sin duda el alma de Grateful Dead. Teniendo en cuenta los antecedentes de Scorsese dirigiendo documentales sobre conciertos y músicos y también la calidad de las bandas sonoras de sus películas -y por supuesto sus gustos musicales, que coinciden plenamente con los míos-, creo que su película será una bomba y no veo el momento de comprobarlo.
* Los Deadheads eran los más entregados de entre los fans de Grateful Dead. Capaces de recorrer decenas de miles de kilómetros para ver todos sus conciertos, que podían ser ochenta o noventa en un año. Uno de ellos dice en el documental que si había un concierto a 500 millas le daba tiempo a ir en coche, ver el concierto y volver para trabajar al día siguiente. Algunos creían que García era un profeta, otros un Dios. Otros eran los spinners, que en sus conciertos entraban en trance dando vueltas sin cesar sobre sí mismos, como los bailarines derviches turcos. En fin, que eran eso, unos Deadheads
 

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Autor

Enrique Zubiaga

Soy un aviador vasco que he visto mucho mundo y por eso puedo decir alto y claro, y sin temor a equivocarme, que tenemos un país increíble y que como España en ningún sitio.

Enrique Zubiaga

Soy un aviador vasco que he visto mucho mundo y por eso puedo decir alto y claro, y sin temor a equivocarme, que tenemos un país increíble y que como España en ningún sitio.

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