Recuerdo que por allá en la década de los setentas, del siglo pasado por cierto, que ser de izquierda era toda una aventura casi heroica; la clandestinidad, la barba larga, el diferenciarse de los pequeños burgueses; cuando se le pedía a la madre latina parir más guerrilleros, pedir apoyo para nuestros hermanos los obreros y los campesinos, etc.
Valentín Campa, Heberto Castillo y….párale de contar personalidades reconocidas públicamente hasta por sus propios enemigos del centro y de la derecha; y claro, a los miles de anónimas almas que dejaron su vida en búsqueda de su ideal progresista.
En los ochentas con la reforma promovida por José López Portillo y armada por Jesús Reyes Heroles, la gente de izquierda se sentía como venado “lampareado”, a punto de ser cazado desde el alto de una camioneta último modelo; o sea puesto a tiro con un blanco pintado en su espalda.
En los noventas como que ya le tomaron sabor a la vida pública y empezaron a autorizar mayores viáticos para sus legisladores en ambas cámaras e iniciaron la moda aportar una cuota para la causa de su partido, en lugar de la totalidad de su salario como antes lo hacían.
En lo que, al mismo tiempo, políticos de otros partidos, del PRI específicamente, incursionaron a sus filas y poco a poco se posesionaron de sus puestos y de los cargos de elección popular y hasta de la administración de sus partidos.
Mi ama, sabiamente me lo advirtió con mucha anticipación….es que ama la lucha de clases nos oprime a nosotros los pobre y más a los jodidos, los ricos explotan a toda las clases media y baja….ay mijito, si serás menso, espérate a que tus ídolos dirigentes se sienten en el poder para que veas que pronto se les van a olvidar las demás clases,,..Pero eso si, Enrique, fíjate bien, el origen nunca se puede uno desprender de él.
Acuérdate de mi, que cuando esos de la izquierda se junten con los que del PRI se están saliendo, de inmediato se van a poner a la orden de ellos y sabes por que; en primer lugar porque los priistas tenemos más experiencia para gobernar y en segunda porque los de izquierda, aunque odien a los de derecha o a los del poder opresor, siempre los han admirado, temido y hasta respetado.
Y hasta que los mexicanos no nos quitemos lo mexicano y a los de la izquierda no se quiten de la cabeza que son oprimidos, nunca van ha dejar de estarlo hasta por ellos mismos. (C. M. M. nov.1986 +).
PRD: un balance negativo. El 2 de julio de 2006 el PRD obtuvo la votación más alta de su historia; sin embargo, después de cinco meses de resistencia civil y ocho meses del llamado gobierno legítimo, el saldo para este partido, para el Frente Amplio Progresista (FAP) y para la Convención Nacional Democrática (CND) resulta negativo en materia de aceptación social, presencia electoral y cumplimiento de metas.
En un año, Andrés Manuel López Obrador dinamitó la mayor parte de su patrimonio político. Mantuvo su protesta en el plano de la resistencia civil pacífica, pero provocó el alejamiento de sectores sociales de clase media.
La suerte del hombre es la suerte del partido. Ni líderes ni jerarcas de corriente pudieron capitalizar el crecimiento exponencial del PRD en todo el territorio nacional. Las simpatías y votos que favorecieron a López Obrador y que colocaron a su partido como segunda fuerza política nacional se evaporaron como agua en el desierto. Ahora, las encuestas, tanto públicas como internas, dan cuenta del deterioro de la imagen pública de este partido y de su exabanderado.
En la agenda electoral perredista la elección para gobernador en Michoacán (programada para el 11 de noviembre) ocupa un lugar fundamental. Aunque en 2007 se realizarán elecciones en 14 entidades federales, los resultados de las votaciones michoacanas definirán, en términos de opinión pública, la presencia y perspectivas electorales del PRD, de cara a las elecciones intermedias de 2009.
El triunfo de Leonel Godoy en la contienda y la aceptación del resultado por parte de la familia Cárdenas constituyen un paso importante; a pesar de locual se vislumbra una competencia cerrada en la que cualquiera de los tres partidos principales puede ganar la gubernatura.
La transformación de la coalición Por el Bien de Todos a FAP generó enormes fisuras. En mayo el PRD, Convergencia y PT participaron divididos en la elección para gobernador de Yucatán, con los resultados de todos conocidos.
Esta circunstancia se repite en Zacatecas, Michoacán, Baja California y el resto de las entidades con elecciones. A estas alturas queda claro que la alianza que López Obrador impuso al PRD para mantener a su lado a Dante Delgado y a la burocracia petista fue altamente costosa para los perredistas.
Entre la movilización social y la indefinición ideológica; ¿espurio o legítimo?, ¿reconocer o derrocar?, dilemas que provocan que López Obrador camine sobre el filo de la navaja al haber decidido mantener su estrategia de confrontación con el gobierno de Felipe Calderón, al costo que sea y como sea.
En público, y en presencia de su presidente legítimo, los perredistas hablan de «usurpación» y de «gobierno espurio», pero más allá de las apariencias, gobernadores, legisladores y presidentes municipales mantienen una relación institucional y cotidiana con el gobierno federal.
En suma, la dirigencia perredista ha decidido, salomónicamente, caminar con un pie en la descalificación y con el otro en la negociación, aun cuando esos senderos terminen por separarse, situación que ocurrirá el 15 de julio, con la elección de los delegados que participarán, en agosto, en los trabajos del X Congreso Nacional del PRD. Con información de la Unidad de Inteligencia del periódico El Financiero, publicada el 2 de julio del 2007.