Principales causas de muerte en la población femenina. Un análisis sucinto de las causas de muerte puede realizarse agrupándolas en enfermedades transmisibles (infecto-contagiosas); enfermedades no transmisibles (crónico-degenerativas); y lesiones y accidentes.
Mucho se habla y escribe sobre la mujer pero pocos documentan sobre la problemática cotidianidad que vive y sufre a lo largo de su existencia como persona y género.
Razón por la cual a continuación se presentan algunos datos sobre la situación de la mujer en México.
Las mexicanas suman, en la actualidad, casi 53 millones y representan poco más de 50 por ciento de los 105 millones de habitantes del país.
En los últimos 30 años, como consecuencia del rápido descenso de la fecundidad y la transformación de los patrones reproductivos, se han producido cambios notables en la estructura por edades, lo que ha dado lugar a un proceso gradual de envejecimiento de la población, expresado en el continuo aumento de la proporción de adultos y ancianos en la población total.
Hay un aumento considerable en el volumen de la población en edades productivas y de la tercera edad. La población femenina entre 15 y 64 años podría llegar a 38.2 millones en el 2010, mientras que la de 65 años a 3.7 millones.
Investigadores del Consejo Nacional de Población, en escrito intitulado Situación actual de la mujer en México. Diagnóstico sociodemográfico, de nov. 2000, encabezados por el entonces titular del organismo, Rodolfo Tuiran, abundan en la materia.
La tasa global de fecundidad (TGF) descendió de siete hijos por mujer a principios de los años setenta, a 3.4 en 1990, y en la última década del siglo XX continuó en disminución a un ritmo más lento: descendió a 3.1 hijos por mujer en 1992, alcanzó un nivel de 2.7 hijos en promedio en 1997 y en la actualidad se estima que se sitúa en alrededor de 2.4 hijos por mujer.
Este descenso en la fecundidad ha propiciado que el crecimiento natural de la población
disminuyera de 3.2 a poco menos de 1.8 por ciento anual. Con la tasa observada hace seis lustros, la población tenía el potencial para duplicar su tamaño cada 22 años, mientras que con la tasa actual le llevaría casi el doble de tiempo multiplicar dos veces su tamaño original.
Principales causas de muerte en la población femenina. Un análisis sucinto de las causas de muerte puede realizarse agrupándolas en enfermedades transmisibles (infecto-contagiosas); enfermedades no transmisibles (crónico-degenerativas); y lesiones y accidentes.
El primer grupo de causas concentró, en 1997, 6.4 por ciento de las defunciones
de mujeres ocurridas en el país. El segundo grupo dio cuenta de 35.1 por ciento de las defunciones,mientras que los accidentes representaron 2.4 por ciento. En el caso de la población masculina,éstas fueron del orden de 8.3, 37.6 y 10.3 por ciento, respectivamente.
Así mismo, las cinco causas de muerte más frecuentes en la población femenina son: enfermedades del corazón, con una tasa de 70.1 defunciones por cada cien mil mujeres; tumores malignos (55.8); diabetes mellitus (42); enfermedad cerebrovascular (27.4); y, neumonía e influenza (19.2).
En el caso de la población masculina, las cinco principales causas están representadas por las enfermedades del corazón, con 73 defunciones por cada 100 mil hombres; accidentes (58.7); tumores malignos (51.9); cirrosis y otras enfermedades crónicas del hígado (36.9) y diabetes mellitus (33.7)
Cáncer cérvico-uterino. En 1997, se registraron 4 512 defunciones por cáncer cérvico-uterino y la tasa de mortalidad ascendió a 20.9 decesos por cien mil mujeres de 25 años y más. A pesar de que esta causa registró un descenso en la última década, México continúa presentando una elevada mortalidad por esta patología.
Al analizar la tasa de mortalidad por grupos de edad se observa que, como ocurre con la mayoría de los tumores malignos, ésta se incrementa con la edad. En el periodo 1995-1997, se registraron 25.3 defunciones por cada 100 000 mujeres entre 45 y 49 años; 32.9 entre las de 50-54 años; 39.2 entre las de 55-59 años; 47.6 entre las de 60-64 años; y, 72.7 defunciones entre las mujeres mayores de 65 años.
La utilización del estudio citológico cervical (Papanicolaou) ha demostrado ser una herramienta eficiente para reducir la incidencia y mortalidad por cáncer cérvico uterino, al permitir un diagnóstico oportuno que posibilita un tratamiento exitoso.
En México esta práctica era poco frecuente hasta mediados de los años noventa: en 1994 sólo 24.1 por ciento de las mujeres de 15 a 49 años y 34.5 por ciento de las de 25 a 49 declaró haberse realizado este estudio en el año previo a la entrevista y entre las mujeres del medio rural esta proporción era todavía menor (16.7% y 24.7% en
cada grupo de edad, respectivamente).
El mapa geográfico del cáncer cérvico uterino muestra una mortalidad mayor en los estados con mayor marginación y las brechas entre las entidades federativas son de magnitud considerable, las cuales reflejan, entre otras cosas, los diferentes niveles de uso del Papanicolaou.
En 1997, 16 entidades federativas presentaron una tasa de mortalidad por cáncer cérvico uterino superior al promedio nacional. Dentro de ellas destacan Veracruz, Colima, Tabasco, Oaxaca, Yucatán y Nayarit, con niveles de entre 28.1 y 31.5 defunciones por cien mil mujeres de 25 años y más.
Por su parte, en Aguascalientes, Baja California Sur, México, Distrito Federal, Zacatecas y Nuevo León se presentaron las tasas más bajas, las cuales oscilaron entre 16.1 y 14.8 defunciones por cien mil.
Cáncer de la mama. El cáncer de la mama es una enfermedad que va en aumento. En 1997, implicó la pérdida de más de tres mil vidas y la tasa de mortalidad ascendió a 14.8 defunciones por cien mil mujeres de 25 años y más.
La probabilidad de fallecer por cáncer de la mama aumenta rápidamente a partir de los 30 años de edad. Entre 1995 y 1997, más de 75 por ciento de las defunciones por esta causa se registró en mujeres mayores de 45 años.
Cuando el cáncer de la mama se detecta oportunamente, las probabilidades de sobrevivencia aumentan. La detección del cáncer mamario se lleva a cabo mediante la autoexploración mensual de las mamas, el examen clínico y la mastografía.
Cabe señalar que los especialistas consideran que a partir de los 25 años la autoexploración no sustituye la necesidad de realizar un examen clínico de las mamas al menos una vez por año. La mastografía es la forma más efectiva para la detección temprana, ya que esta patología se llega a presentar de manera asintomático en sus fases iniciales, y diversos países han promovido su utilización cada dos años a partir de los 40 años de edad.
Aun cuando desde hace mucho tiempo se enseña a las mujeres a autoexplorarse y se realizan los exámenes clínicos de la mama en el Sector Salud, su práctica estaba poco difundida en el país hasta mediados de los años noventa: en 1994, 34.9 por ciento de las mujeres de 15 a 49 años y 44.3 por ciento de las de 25 a 49 reportó que alguna vez le habían revisado los senos o le habían enseñado cómo hacerlo, pero entre las mujeres del medio rural esta proporción era aún menor (18.6% y 25.2%, respectivamente).
Actualmente, se encuentra en fase de elaboración la Norma Oficial para la Prevención, Diagnóstico, Tratamiento, Control y Vigilancia Epidemiológica del Cáncer de la Mama. Sin embargo, el Sector Salud ya ha iniciado acciones de capacitación entre los prestadores de servicios y ha equipado algunas unidades médicas con mastógrafos de alta resolución para reforzar la detección oportuna de este cáncer.
El mapa geográfico de la mortalidad por esta enfermedad se contrapone al de cáncer cérvicouterino y muestra una relación inversa con la marginación. En 1997, once entidades registraron una tasa más alta que la estimada para el país y 21 entidades presentaron tasas menores que la nacional, destacando Quintana Roo, donde solamente se registraron 4.6 defunciones por cien mil habitantes por cáncer de la mama, esto es, cinco veces menos que en el Distrito Federal y 3.2 veces menos que el promedio nacional.
Estas diferencias reflejan la diversidad de factores de riesgo para que una mujer desarrolle esta enfermedad, dentro de los cuales destacan los siguientes: tener más de 35 años, experimentar la menarca antes de los doce años, iniciar la maternidad después de los 30 años, experimentar la menopausia después de los 52 años y padecer obesidad. Con textos y datos tomados de
http://www.e-mexico.gob.mx/wb2/eMex/eMex_Situacion_actual_de_la_mujer_en_Mexico