Son niños de entre 10 y 12 años; habitan en una población serrana del estado de Durango y tienen una característica en común: juegan a ser sicarios.
Estos menores salen a las calles de Santiago Papasquiaro por las tardes y disfrutan de jugar a ser zetas, no hay otro bando, todos quieren ser zetas, revela Manuel Rivera, presidente municipal de esa demarcación ubicada al noroeste de esta capital.
“A eso juegan y es preocupante porque se va a dañar su mente”, apunta el munícipe.
Incluso, relata otra anécdota ligada a quienes pretenden ser sicarios, cuando menos de forma lúdica. “Hace unos días, un muchacho detuvo a una persona que iba a bordo de su vehículo, le dijo que era zeta, que se lo entregara.
Y la persona se lo dio.
«Cuando investigamos, se descubrió que el menor no es zeta, pero estaba jugando a que era”.
Rivera asegura que las escenas en las que niños de entre 10 y 12 años juegan a ser sicarios, se repiten en diferentes calles de la cabecera municipal del ayuntamiento que preside.
Refiere que ante esta situación ya demandó el apoyo del sistema estatal para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF), a fin de que le faciliten personal que atienda a esos niños, para que no sufran mayor daño en su salud mental.
“Ya nos van a mandar a dos sicólogas para que atiendan a los niños”, dijo el alcalde de extracción priista. Con información y texto de Paulina Román, corresponsal del periódico Excelsior
Entre tanto lea usted , ahora la información sobre un sicario de “Verdad” de los de adeveras
Capturan en la Del Valle a presunto líder de Zetas.-Armados con granadas y rifles AK-47 y R-15, siete miembros del grupo delictivo circulaban por esa colonia
La Secretaría de Seguridad Pública Federal informó ayer que elementos de la Policía Federal lograron la detención de Alfredo Rangel Buendía, alias El Chicles o El Licenciado o L-46, considerado uno de los principales operadores de Heriberto Lazcano Lazcano, El Lazca (identificado por la PGR como líder del grupo criminal conocido como Los Zetas), y de Miguel Ángel Treviño Morales, El 40 (uno de los jefes del cártel del Golfo); así como a seis de sus cómplices.
La SSP informó que la aprehensión se llevó a cabo en las inmediaciones de la colonia Del Valle,
cuando los policías federales identificaron a los individuos, quienes armados viajaban a bordo de un vehículo BMW, color blanco, con placas de circulación 592VSJ del Distrito Federal, y en un auto Bora, color blanco, modelo 2007, con placas de circulación 133VZB del Distrito Federal.
Luego de la detención, la dependencia federal presentó públicamente a los detenidos, en las instalaciones del Instituto Técnico de Formación Policial de Iztapalapa.
Además, se les incautaron cuatro fusiles AK-47, conocidos como cuerno de chivo, un fusil de asalto AR-15, un revólver 38, cuatro granadas de fragmentación, chalecos antibalas y cargadores, además de equipo de radiocomunicación.
Alfredo Rangel, de 42 años, es originario de Nuevo Laredo, Tamaulipas. Presuntamente es el encargado de coordinar operaciones de traslado de droga, secuestros, ejecuciones y cobro de derecho de piso (en el Distrito Federal, el Estado de México, Michoacán, Nuevo León y Oaxaca).
Su principal centro de operación es Monterrey. Asimismo, es presunto responsable de la introducción de diversos cargamentos de mercancía ilícita proveniente de Estados Unidos y China, al barrio de Tepito, en la Ciudad de México.
De acuerdo con sus primeras declaraciones, Rangel Buendía fue comisionado por su jefe directo, Miguel Ángel Treviño Morales, El 40,
con el fin de establecer un centro de operación en la zona metropolitana, a fin de ubicar y eliminar a los principales líderes de la organización criminal denominada La Familia, originaria de Michoacán, quienes, según manifestó, traicionaron al grupo armado de Los Zetas.
Se trata de José de Jesús Méndez Vargas, alias El Chango Méndez, y Nazario Moreno, El Loco.
Información de inteligencia policial establece que El Chicles se encuentra presuntamente relacionado con el levantamiento y la ejecución de cuatro agentes federales de investigación en 2002, así como en la balacera ocurrida en el exterior del hotel Virrey, el 8 de enero del presente año, donde perdieron la vida dos agentes federales, en Reynosa, Tamaulipas, quedando herido por la explosión de una granada de fragmentación, por la cual perdió el ojo derecho y sufrió múltiples fracturas en ambas piernas.
Los detenidos, el armamento, vehículos y demás objetos asegurados fueron trasladados a las oficinas de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO), en la Ciudad de México, para ser presentados ante el Agente del Ministerio Público.
En otros hechos, ayer presuntos policías federales detuvieron durante varias horas a ocho personas que se encontraban en el interior de un restaurante, en la colonia Del Valle, que posteriormente dejaron en libertad.
Cuatro sujetos encapuchados que, según testigos, aseguraron ser agentes federales y realizaron dos disparos al aire amagaron a comenzales y empleados de un establecimiento ubicado en la calle Pilares, de acuerdo con reportes de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal.
Posteriormente, retuvieron a ocho personas, entre ellos una pareja y empleados de una compañía de seguros, que luego fueron subidos a vehículos, de los cuales se desconocen las características.
Un mesero del establecimiento y un encargado presentaron una denuncia ante el Ministerio Público de la Coordinación Territorial Benito Juárez Dos, quien inició la averiguación previa por el delito de privación ilegal de la libertad.
Las autoridades ministeriales confirmaron que todas las personas que fueron sacadas del restaurante habían sido liberadas. La PGJDF dijo que desconoce qué tipo de operativo llevaron a cabo los supuestos elementos federales y si realmente pertenecen a la Policía Federal, por lo que los hechos están bajo investigación. De la redacción de www.exonline.com.mx , con información de Notimex