++Cuando la enfermiza ambición impera de lado quedan los valores y buenas costumbres
++Suplente de Castro Luque presunto autor intelectual del homicidio del diputado
++Caen cuatro sujetos por homicidio de diputado local
Manuel Alberto Fernández Félix, suplente del diputado electo Eduardo Enrique Castro Luque, es señalado por la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) como presunto autor intelectual del homicidio del legislador cajemense, informó esta mañana el procurador Carlos Navarro Sugich
HERMOSILLO, Sonora(PH)Manuel Alberto Fernández, quien fuera suplente en el cargo es el autor intelectual del asesinato del diputado local Eduardo Castro Luque, informó el procurador de Justicia en el Estado, Carlos Navarro Sugich.
En rueda de prensa realizada hace unos momentos, el procurador de la PGJE, confirmó la detención de cuatro personas que participaron directamente en el asesinato de Castro Luque en Ciudad Obregón.
Como resultado de las indagatorias realizadas por la Policía Estatal Investigadora, se dio revela la complicidad entre Manuel Alberto Fernéndez Félix con los cuatro presuntos sicarios, a cambio de dinero.
Manuel Alberto Fernández Félix, suplente del diputado electo Eduardo Enrique Castro Luque, es señalado por la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) como presunto autor intelectual del homicidio del legislador cajemense, informó esta mañana el procurador Carlos Navarro Sugich.
Carlos Navarro Sugich, en una rueda de prensa, indicó que en el crimen de Castro Luque participaron cinco personas, cuatro de ellas detenidas, mientras que Fernández Félix se encuentra prófugo.
El móvil del asesinato, señaló, era eliminar al diputado local, su compañero de fórmula, para ocupar su cargo en el Congreso local.
Eduardo Enrique Castro Luque fue asesinado la noche del viernes 14 de septiembre, poco antes de asumir su cargo en el Congreso local, que estaba programada en los primeros minutos del 16 de septiembre.
Los detenidos y acusados de participar en el homicidio de Castro Luque son: Wilfrido Álvarez Félix, autor material del homicidio; Sergio Román Gil Zavala, operador; Wilbert Joel Sánchez Quezada, señalado de contactar al sicario; así como Juan Manuel Rodríguez Hernández.
Sergio Román Gil Zavala fue detenido en la Ciudad de México en colaboración con la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal, a quien el procurador agradeció.
El fiscal sonorense explicó que Fernández Félix, cuando fue declarado, sólo lo hizo como testigo y no como inculpado.
Fue hasta el miércoles o jueves cuando se tuvo información más precisa y algunos datos que vinculaban al suplente del diputado con los hechos, explicó Navarro Sugich.
Manuel Alberto Fernández Félix no tenía antecedentes penales, citó el procurador, y tuvo vigilancia en su casa hasta que se le vinculó.
El funcionario estatal explicó que se realizó un cateo en la casa del diputado suplente y no se encontró nada. http://www.elimparcial.com/EdicionEnLinea/Notas/Policiaca/24092012/624605.aspx
En relación con ello vale la pena mencionar que existen tres tipos de ambición: ambición sana o normal, ausencia de ambición y la ambición desmedida o patológica.
La ambición normal o sana se encuadra dentro de un proyecto vital coherente y estructurado, con metas lógicas, aceptables y realizables.
Esta ambición actúa como estímulo para lograr el fin propuesto, es de mayor o menor intensidad, pero siempre comprensible.
La ausencia de ambición no es un estado patológico en sí, pero al faltar unos objetivos a alcanzar, el sujeto no se plantea metas, se conforma con lo que es y lo que tiene sin cuestionarse nada más.
La ambición patológica sobrepasa los límites de la normalidad, hay un afán desmedido por lograr más y más, generalmente poder, riqueza, dignidades o fama.
Este deseo puede convertirse en una idea obsesiva que domina la vida del individuo condicionando su conducta general y su relación con los demás que se deteriora a mayor o menor plazo de tiempo.
El que sufre esta ambición patológica plantea su vida en exclusiva según sus objetivos y el resto de las actividades y las personas quedan relegadas a un segundo plano.
A la hora de valorar la conducta de una persona ambiciosa hay que tener en cuenta su comportamiento con los que la rodean, sobre todo, las posibles repercusiones negativas que la ambición puede tener en sus relaciones interpersonales. Hay que canalizar estas aspiraciones siempre dentro del respeto a los otros. Texto obtenido de http://www.proyectopv.org/2-verdad/ambicionpsic.htm