Cómo recibir a los muertos en su día
++“Día de muertos en Pátzcuaro, Michoacán”
++Preparar el altar para recordar a los fieles difuntos es una de las prácticas más famosas y con mayor tradición en nuestro país
He aquí dos interesantes textos relativos con la tradición del Día de Muertos en México:
El ritual y el colorido de la ofrenda para el Día de Muertos, es, tal vez, una de las tradiciones más famosas de México, y aunque hay una similitud entre los elementos esenciales en cada región del país, también existen diferencias según la región.
El motivo de la ofrenda es compartir con los difuntos, el pan, la sal, las frutas, los platillos tradicionales de México para que exista un diálogo entre los vivos y los muertos más recordados.
A pesar de tratarse de una fiesta mexicana, existen algunas mezclas culturales: los europeos le integraron las flores y las velas, mientras que los indígenas añadieron elementos como la flor de cempasúchil.
La ofrenda de muertos debe tener varios elementos esenciales. Si faltara tan sólo alguno, se pierde parte del encanto espiritual.
Los elementos más notables de la ofrenda
Las cruces, los crucifijos, rosarios e imágenes de santos son de los elementos agregados por los evangelizadores españoles con el fin de incorporar el catolicismo en la tradición mexicana.
La cruz se coloca en lo alto al lado de la imagen del difunto para la purificación del espíritu.
También se acostumbra que sobre el altar se coloca la foto o las fotos de aquellos seres a quienes les dedicamos la ofrenda, como una anticipación a la visita de las almas a su hogar.
Otros de los elementos que no pueden faltar es el agua, que representa la fuente de vida que se ofrece a los difuntos para mitigar la sed tras el largo recorrido. En algunas culturas simboliza también la pureza del alma.
Por otro lado, el uso de las velas y las veladoras se asocia con el significado de la luz, la fe, la esperanza. Es la guía para que las ánimas lleguen a sus antiguos lugares y alumbrar el regreso a su hogar.
En algunas comunidades indígenas representa un difunto, por lo que el número de velas o veladoras en el altar dependerá de las almas que quiera recibir la familia.
Por último, las flores se usan con el objetivo de adornar y aromatizar el lugar durante la estancia de la ánima, y al marcharse se podrá ir contenta.
En algunos sitios de la República Mexicana incluso se ponen caminos de pétalos que sirven para guiar al difunto a la ofrenda. Texto de Ricardo Coello reportero del perióódico Excélsior, http://www.excelsior.com.mx/index.php?m=nota&seccion=seccion-nacional&cat=1&id_nota=866574
“Día de muertos en Pátzcuaro, Michoacán”. El día de muertos es una tradición que ha sabido colarse al corazón mismo de la esencia mexicana. Es mundialmente famosa nuestra admiración y respeto (o la aparente falta de respeto) por la muerte.
Aunque a todos los mexicanos nos une esta tradición del día de muertos, hay ciertas zonas de nuestro país en donde las particularidades han dado un sabor único y diferente de otros lugares del país. Tal es el caso de la zona lacustre de Pátzcuaro, en Michoacán.
Más que un día de fiesta y jolgorio de clásico pueblo del interior, es una manifestación de vocación devota y de respeto genuino hacia las almas de los difuntos. Un tributo al recuerdo.
Las raíces de esta tradición tienen su origen desde tiempos de la conquista, cuando Nuño de Guzmán arrasó (casi) con los pacíficos tarascos que habitaban esas tierras en busca codiciosa de riquezas. Este acto cobarde ahuyentó a los tarascos. Luego Vasco de Quiroga trató de pacificar los conflictos mediante la evangelización, logrando que los habitantes adoptaran un profundo sentido religioso a manera de salvación.
Ahí, en los pueblos de la ribera (Tzintzuntzan, Tzurumútaro, Jarácuaro, en la misma isla de Janitzio y otros más) se realiza una velación la noche anterior. Las campanas resuenan rompiendo el silencio que miles de personas conjugan al mismo tiempo, mientras las almas de los difuntos bajan a convivir con los vivientes. Ofrendas de todo tipo les dan la bienvenida: dulces, comida, flores, fruta, etc. Los dolientes erigen altares sobre las tumbas y encienden velas mientras elevan rezos por sus queridos.
Es la noche en la que Mintzita, hija del rey Tzintzicha, surge de entre las sombras para encontrarse con Itzihuapa, el príncipe heredero de Janitzio a quien le ha profesado un amor milenario y que fue víctima de los sangrientos efectos de la conquista. Cuenta la leyenda que Mintzita ofreció al ruin Nuño de Guzmán el tesoro escondido del lago. Itzihuapa se introdujo en el lago, pero fue aprisionado por una veintena de almas de remeros que lo sumergieron convirtiéndolo en un guardián más del tesoro hundido. El príncipe enamorado emerge entonces de las aguas para encontrarse, como cada año, con su amada Mintzita. Ambos, desde la cúspide del cerro, observan a los vivos y vierten sobre ellos sus bendiciones.
Hay muchas otras tradiciones especiales en esta región, como la velación de los angelitos (Kejtzitakua Zapicheri), las ofrendas en el lago, la reunión y ofrenda de los jóvenes.
Es un lugar sumamente recomendable de visitar en estas fechas, así como en la semana santa en donde son especialmente bellas la procesión del silencio y la exposición de cristos. Cortesía de El Quejoso. http://zeptymuz352.wordpress.com/2008/10/30/dia-de-muertos-en-patzcuaro-michoacan/