Más unidos que nunca

Empiezo a pensar que, en efecto, estamos un hombre providencial, un altísimo creador que no se nos había mostrado al completo hasta hace unos días, cuando en un hotel madrileño, rodeado y celebrado por los poderosos y los mensajeros que pueblan la Corte, expelió el siguiente mensaje: “Estamos más unidos que nunca”. Y no se refería

Los ZPuritanos

Cuando yo era pequeño, fumar era pecado, pero gracias a Dios, y Mahoma su profeta, luego vino el PSOE, Zapatero al frente, para convertirlo en delito. Entonces sólo te arruinaban el cielo, ahora te esquilman en la tierra. Volvemos a estar marcados. Aunque pueda parecer mentira, en un país donde contaminar un río entero sale casi gratis,

ZPatriota (de sí mismo)

Al hombre que nos sorprendió con esa gran revelación, ajena al tópico y al camelo, de que su patria era la libertad, desde hace unos días no se le va de la boca la palabra España. Hasta que ayer, ya, se plantó en Afganistán, donde no hay guerra, como se sabe, sino playtalibánstation, a homenajear a los soldados caídos en el accidente

La izquierda patética

Quién nos iba a decir, hace treinta años, cuando saltábamos por los bulevares de Madrid y pedíamos democracia delante de los caballos de los grises, que los muchachos del loden verde a los que llamábamos fachas, y de los que nos manteníamos alejados como de la peste en la universidad de entonces, acabarían gritando ¡Viva la libertad!

El regreso del ‘convoluto’

Que a un ministro en ejercicio lo pillen aceptando para el partido del que es secretario general un ‘convoluto’ -o su metáfora condón de deudas- de más de mil millones de las antiguas pelas, y que siga siendo ministro un minuto después de publicado, da la exacta medida de la gobernación de Zapatero. De su impoluta trasparencia, ya

Espainya, colonia eusko-catalana

Martes, 13 de septiembre 2005 Nunca buscaron los catalanes más astutos la independencia de España, sino su derrota, la revancha histórica, ponerla de rodillas para mirarla desde esa superioridad frustrada cuya satisfacción ha sido el motor imaginario de su nacionalismo. Salvo unos cuantos energúmenos, a los que usan como batiente para

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