Balleneros de Santoña y Laredo, balleneros castellanos

CAZADORES DE BALLENAS DE SANTOÑA Y DE LAREDO

 

 

  1. ALLÁ VAN LOS BALLENEROS

 

 

 

Están los atalayeros

desde Santoña mirando

por ver en el mar bogando

la ballena los primeros.

 

De su atalaya en roquedo

pasan las horas catando

por ver ballenas soplando

antes que los de Laredo.

 

Abajo, cerca del puerto

disponen los arponeros

venablos aventureros

que impulsar en mar abierto.

 

Un soplo de cinco metros,

formando gran uve blanca,

marinos gritos arranca.

¡Y ya han tomado sus cetros!

 

En la chalupa con remos

allá van los balleneros.

Bogan fuerte seis remeros,

el popel orienta extremos.

 

 

  1. EN LA PROA, EL ARPONERO

 

 

Plegables son los maderos

de las velas. Huido el viento,

no perjudique en su asiento

la fuerza de los remeros.

 

En la proa, el arponero

otea la caudal cola

que inventa y crea cada ola

con golpe más y más fiero.

 

Otras chalupas remeras

poco a poco van llegando,

alguna está desplegando

palos con velas venteras.

 

«¡Ahí va!», grita el timonel

santoñés. Sus remos largos

dejan los mares amargos

golpeados en carrusel.

 

El flechador de delante

de las barcas de Laredo,

grita aun con mayor denuedo:

«¡Y nosotros, al instante!».

 

 

 

III. LA ALETA CAUDAL VA CREANDO LAS OLAS

 

 

Competición que da miedo

pues remo hundido retoña

entre Laredo y Santoña,

y entre Santoña y Laredo.

 

Los coletazos caudales

y los saltos del cetáceo

al mar lo tornan grisáceo,

no a pescadores vitales.

 

Las aberturas nasales

del mamífero marino

aire y vapor repentino

expulsa a partes iguales.

 

De pronto lluvia de arpones

desde ambos lados le vienen

con cuerdas en que resuenen

desenrollados sus sones.

 

Y ya es inútil que avive

el ritmo de sus paladas,

van las estachas atadas

al cuerpo que las recibe.

 

 

 

  1. BAJO EL MAR SE HA SUMERGIDO

 

 

 

Será el primero que arribe

a su larguísima eslora

el que vea cómo llora

la que fue reina de mares.

 

Mas de costa se percibe

aplausos de gente viendo

al cetáceo cediendo

ante bravos capitanes.

 

El mamífero barbado,

que nota su cuerpo herido,

bajo el mar se ha sumergido

con un plan desesperado.

 

Tal vez emerja furioso

y contra chalupa embista,

con boca en ariete arista,

rufa rabia en cada foso.

 

Tiempo tarda en su declive

a la espera flota aguarda,

por si peligro o gallarda

victoria en agua se escribe.

 

 

 

  1. UN GRAN MONTE VARADO

 

 

El mamífero ensartado

del mar remueve las hojas,

mas gris pecho muestra rojas

manchas de sangre a su lado.

 

El surtidor de su fuente

uve ya no emana blanca,

sino surte rubia y franca

vida que escapa en su frente.

 

Al fin, en mar ha quedado

como un gran monte varado.

Habrá ahora que saber

quién mejor la ha arponeado,

 

y pensar luego en volver

al puerto que haya ganado.

Todos de entre lo cazado

tendrán su parte y haber,

 

aunque el mejor cazador

cortará mejor bocado

en Santoña o en Laredo,

donde está el mejor pescado

 

Doctoraos en dolor
según oleaje ordena,
y en los días de ballena
tendréis cerro en mar, cazado.

¡Vamos, vamos, balleneros
castellanos, sudad gotas
de sal bajo las gaviotas
para llegar los primeros!

 

 

 

 JPM

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Juan Pablo Mañueco

Nacido en Madrid en 1954. Licenciado en Filosofía y Letras, sección de Literatura Hispánica, por la Universidad Complutense de Madrid

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