Sucinto curso de castellanismo acelerado. A la Generación castellana de 1980, reunida en el Monasterio del Paular

 

SUCINTO CURSO DE CASTELLANISMO ACELERADO

A la generación castellana de 1980, reunida en el Monasterio del Paular

 

 

 

Nos juntábamos. Era entonces,

en el Monasterio madrileño del Paular, fundacionales, allá

por el ochentaytantos; y uno o dos, seguramente.

 

No entre nieve, como suelen cubrirse los inviernos serranos. No.

 

 

Sin nieve en las cumbres azules de Castilla, que luego

cuando se ponen grises y la lluvia las golpea con sus baquetas de agua,

sobre su gran tambor pétreo, rocoso, terráqueo,

suenan y resuenan, retumban y se estremecen

como el corazón mismo de Castilla, telúricamente hablando,

y caen como sonidos del cielo que estallan en agua para llenar las rendijas,

los boquetes, los hontanares y breves pozos

que después serán regueros

de la Sierra de Guadarrama,

allí,

en Rascafría…

 

.

 

Los aguaceros y las tormentas

sobre las piedras de la Sierra de Guadarrama suenan a eras, a granito, a siglos, a arte,

a literatos -ellos dirían a “letrados”- medievales, renacientes, barrocos, románticos,

realistas, modernistas, de más adentro del siglo XX…

 

.

 

Pétalos de luz y de sonidos que en cada época de Castilla han adivinado

las sugerencias y evocaciones de estas cimas borrascosas, turbulentas y arriscadas.

 

.

 

¡Claras piedras claras de Rascafría, en el Monasterio del Paular, negras pizarras resistentes, arbustos, palos, árboles, cumbres, culminaciones de cúlmenes!

.

 

¿Te acuerdas, Gonzalo Martínez Díez, el filósofo, teólogo, jurista y medievalista de entre Burgos y Valladolid, aunque te hayas quedado allí en Villagarcía de Campos (Valladolid), para siempre?

.

 

¿Te acuerdas, José María Álvarez de Eulate, cómo mayo

nos encendía con sus luces y esperanzas

iluminando tu apellido Álvarez, propio de la tierra pinariega burgalesa,

y tu apellido Eulate, de ecos vascongados aunque atemperados por tus bosques de Hontoria del Pinar y tu apellido Peñaranda,

que completaba tus orígenes enteramente hispanos, como un día me recordaste?

.

 

Además de economista, investigabas en la Historia e indagabas en la Política

y unos meses después me ofreciste un puesto “de salida segura”

para las elecciones a procurador en Cortes de Castilla y León,

arropado en las listas de un partido nacional de los que el sistema fabrica para que obtenga éxito,

y yo te dije que no, José María…

.

 

“Quien entra en política partidista, pierde su alma independiente

y su capacidad de habla propia”, te dije.

.

 

Al contrario, me inquieté cuando me expusiste

que tú sí ibas a aceptar un puesto en el Senado de España.

Y más aún cuando conocí las condiciones draconianas

que debías admitir para poder dar ese paso…

.

 

Transigir y doblegarte a que Santander y Logroño fueran a ser extirpadas de Castilla

-¿Puede alguien renunciar a su cuna? –te objeté-,

-Es el precio que piden para darnos entrada en sus listas –respondiste-.

.

 

Se iba a edificar una región falsa, fragmentada, despiezada,

sin salida al mar,

a la que además iban a poner de espaldas a la otra Castilla, a la Nueva,

siendo así que ambas Castillas llevaban unidas desde el siglo XI,

-¡mil años ya de unidad, Castilla, madre mía!-

y que incluso hasta 1834 habían tenido un centenar aproximado

de “Presidentes de Castilla” o “Presidentes del Consejo de Castilla”,

nacidos en cualquiera de sus provincias y con mando sobre todas ellas.

.

 

-Castilla ha estado unida siempre, José María,

incluso las denominaciones de Castilla la Vieja y la Nueva

que usamos ahora son meramente geográficas,

para enseñarse en las escuelas,

pero no responden a nada existente por debajo de esos nombres,

ya que nunca ha habido desde 1833 hasta nuestros días Gobiernos diferentes

que sustentaran entes regionales distintos en las Castillas.

¡Unidad en los últimos mil años e, igualmente, no separación, salvo la nominal, en los últimos 150 de la Edad Contemporánea, hasta estos momentos!

.

 

Ten en cuenta la gravedad del paso que vas a dar:

Es mucho más fácil para el poder de los Gobiernos

engañar a la gente

que sacarla después de su error, una vez que ha sido engañada.

.

 

Y me ratifiqué:

.

-No, yo no puedo acompañarte.

.

-Lo sé. Mañueco, pero así lo exigen los suprapoderes que imperan sobre España.

Castilla va a ser, de nuevo, la sacrificada.

.

Te dije que no, José María, y nunca me he arrepentido

de haber preferido a Cervantes, frente al caudillo partidista provisional

que entonces hubiera o los que vinieran después…

.

El olvido los tenga en su memoria, que es lo que merecen.

.

¿Te acuerdas, Ramiro Cercós Pérez, el soriano,

último senador –último político- independiente de España, sin el apoyo de ningún partido?

.

¡Con qué tenacidad y medios propios recorrías tu provincia soriana;

Soria, ala de la garza real de Castilla que ha quedado en silencio,

estilizada de figura, larga de cuello, blanca, verde, roja y negra en sus nieves y en sus tierras!

.

Tú recorrías Soria por tus propios medios, pueblo por pueblo,

con gotas de desvelo en el sudor de tu frente,

para que tu boca atenta se enterase de los quejidos de la tierra

y transmitirlos después en el Parlamento de España

-eso que ahora no ocurre, porque los partidos han acallado a Castilla,

envolviéndola con tez nocturna-.

.

 

Me invitaste, Ramiro, a pasar con tu familia y tu equipo la noche electoral de 1982,

en tu casa de la Alameda de Cervantes,

ese era tu cuartel general

-los ojos avizorando apenas qué iba a suceder en el futuro inmediato,

en aquella época en que todavía el desencanto no se había apoderado

de los ideales políticos, como ocurriría pronto-,

y allí vi cómo tus colaboradores espontáneos telefoneaban los resultados de cada pueblo y lugar de Soria,

y cómo la medianoche traía resultados apretados.

.

Claveles de esperanza recolectados con esfuerzo y viajes,

pero cerca del Duero las aguas recibían alabardas y señales de que un tiempo iba a morir.

.

 

La edad de los políticos independientes se estaba agrietando de muerte,

y cerca, muy cerca del Duero ambos nos miramos sabiendo

que los puñales del poder también iban a clavarse en la autarquía

personal que tú habías logrado hacer sobrevivir.

.

 

Habías sido el primer senador por votos en el 77, el segundo en el 79,

y ahora en el 82,

forcejeabas por alcanzar el último puesto de salida

contra un paracaidista oficial desconocido en Soria pero apoyado por la maquinaria centralista,

-publicidad sin límites en radio, en prensa, en televisión, en carteles, banderolas y pancartas con su nombre por las calles y en cada farola, en promesas de futuras dádivas políticas de los organismos oficiales a quien le apoyaran… todo eso de lo que tú carecías, ¡corrupción de corrupciones incluso antes de resultar electos, que eso es la política-.

 

Uno de esos paracaidistas o cuneros de los que se quedan cómodamente alojados en el mejor hotel de la capital,

sin moverse de sus güisquis y sus dietas

esperando a que el dinero corrupto del partido les dé/compre el acta de parlamentario,

para recogerla y no volver jamás por esas Castillas colonizadas

ni hablar de ellas jamás en ese Parlamento donde no se habla

sino sólo se repiten las consignas que haya ordenado el caudillo vertical.

 

Su única conversación en el bar del Congreso o del Senado

es reírse con sus conmilitones

de la indefensión en que mantienen a Castilla.

 

-Con esos paletos, todo fue muy fácil.

 

¿Y nos resistimos a ver las concomitancias

entre los conceptos de “partido político” y “mafia”?

 

¡Si casi son lo mismo: la violencia, la intimidación, el chantaje a los grupos enemigos, las comisiones ocultas para que los contratos prosperen,

las dádivas generosas a los adeptos y a los colaboradores!

 

Métodos inconfesables en ambos casos, y blanqueadas fachadas confesadas

en uno y otro caso también.

 

La “omertá” siempre…. Y el apuñalamiento por la espalda

en un callejón poco transitado, si se canta,

de forma que aparecerá el cadáver del soplón en algún río de fango

siendo ignorado entonces por sus cómplices

que hasta ayer ponían la mano en el fuego por la honorabilidad

y entonaban ditirambos por sus méritos y valores personales, tan íntegros.

 

La única diferencia es que la mafia corre riesgos mayores

porque se han situado más allá de las leyes,

mientras que los Gobiernos son quienes hacen las leyes que les convienen.

 

 

Fuiste electo, Ramiro, pero ya como último senador de la provincia.

Por eso sabías que la edad de la independencia

había concluido.

.

“Esto se ha acabado, Juan Pablo” –me dijiste-.

“Debo integrarme en un partido nacional de los que no hacen ni caso a nuestra tierra,

pero crepitan en dinero oscuro

y en recursos que dan contantes y sonantes frutos, aunque sean podridos”

.

 

No importaba en qué partido, tú aportabas trabajo y votos propios…

Por lo que te aceptarían en cualquiera

y allí resplandecerías más que el resto

y volverías a ser el candidato destacado en los siguientes comicios,

con menos trabajo

y, eso sí, ya sin ninguna libertad para hablar de tu Soria y nuestra Castilla.

.

Ese era el coste.

.

¡La disciplina de partido imponía ocultar, omitir, amordazar a Castilla!

.

Es la orden, el precepto, la ordenanza y el mandamiento interno de nuestro desdichado y muy poco libre tiempo.

.

Así lo hiciste, Ramiro, elegiste

el partido contrario a Eulate,

y volviste a fulgir en primer término, pero ahora como peón

de los amos coloniales de Castilla, y sus larguísimos tentáculos.

 

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¿Y tú, Octavio Uña, claro timbre de voz, declamación cuajada

de tonos y de gestos en la mano de un poeta y rapsoda zamorano,

adentrado en las cumbres y nieves de El Escorial y luego en la urbe madrileña,

aún te acuerdas, Octavio, de la magistral

rapsodia de poemas que pronunciaste en la Cámara de Comercio de Madrid,

la de la plaza de la Independencia, aquel día en que nos congregamos para hablar de Castilla y su cultura, que a todos nos impregnaba…?

.

Tu voz modulada, tus cejas enarcadas al compás de las sílabas.

Castilla resonando en los oídos,

en aquel salón de la Cámara de Comercio

donde varios de los demás también tomamos la palabra de esperanzas.

 

.

¿Recuerdas,  Jesús Torbado, cuando estuvimos hablando de “El niño García Pérez Etcétera”, el asombroso artículo de prensa con el que ganaste el Premio Mariano de Cavia?

En él resumías las marginaciones e injusticias

que habían caído sobre Castilla, a través de las que sufría un mocoso pastorcillo

castellano, perdido entre los fríos del monte de su pueblo, olvidado por todos

sólo por tener ocho apellidos castellanos tan vulgares como los suyos…

.

Era pariente de los más preclaros navegantes y descubridores del orbe,

y de las más eximias figuras artísticas,

pero ahora llamarse como él no daba “derechos históricos” ni peculiaridades,

por lo que debía pudrirse entre sus carencias seculares.

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Yo sí puedo confesarte

que mi novela “Llorar como un perro castellano”

es puro ensanchamiento de cauces de tu corto, pero insuperable artículo.

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Mi desolado pastorcillo que cuenta su vida

y nos muestra sus sabañones hasta que se va a la emigración

es tu mocoso pastorcillo García Pérez Etcétera.

 

.

Desde tus breves folios de prensa

a los centenares de páginas de una narración

que quiere abarcar todo el trayecto de Castilla,

desde 1898 hasta el final del primer cuarto del siglo XXI,

girando en torno a tu pastorcillo castellano, desamparado, friolero y mocoso.

 

.

¿Recuerdas, Jesús, aquellos años en que todavía la Editorial Riodelaire parecía abrirse paso por Castilla?

.

Y lo hubiera logrado, de no ser porque los poderes taifales en que habían disgregrado a Castilla

comenzaron a regar abundantemente a sus editoriales y sus medios afines

con dineros y presupuestos inagotables, por oficiales y gubernativos –más que “públicos”, el “pueblo” casi nunca tiene nada, amigo mío-

para ahogar toda voz discordante que no participara en la “menteca(p)tación total

de Castilla y lo castellano-

 

 

 

Tú te habías atrevido a pronunciar “Una defensa de Castilla”, preciosista, rigurosa y exacta,

en el Ateneo de Barcelona,

a finales de los setenta,

ante las élites mimadas por la plutocracia condal y sus potentes medios, recursos y palancas,

capaces de triturar, moler y pulverizar a cualquier escritor o disidente que se les oponga.

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Fuiste represaliado por ello… Y eso que decían que ya estábamos en democracia.

 

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No. No les gustó escuchar su papel

activo, privilegiado y bien remunerado durante la dictadura de Franco,

y la mala función migratoria que le correspondió a Castilla durante aquellas décadas.

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¡Tres millones de castellanos expulsados a la emigración

en las primeras décadas del siglo XX,

a Barcelona, a Bilbao, a Valencia, a Zaragoza, a Madrid…!

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Sobre todo en los años centrales del siglo XX, durante el Régimen

de Franco que a ellos, los plutócratas de Barcelona,

les había hecho de oro.

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Se vengaron de ti, Jesús. Lógicamente.

La ley del Talión funciona también en el ámbito de la cultura y de la expresión literaria.

Quien se mete a redentor, acaba crucificado;

y sin agradecimiento alguno, cuando a quien se intenta salvar

es a un pueblo deshecho, vaciado y acallado en su soledad premeditada.

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Pérdida de colaboraciones en prensa,

retirada de apoyo de la editoriales barcelonesas…

lo cual lleva aparejado también ser defenestrado en las restantes de España.

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Esas cosas de la verdad no pueden decirse en la cueva de Alí Babá, Jesús,

ni en la boca del lobo de la eterna plutocracia.

 

Gracias, Jesús, por tu valentía y por tu pluma,

gracias por el camino que nos enseñaste a quienes no queríamos corrompernos.

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Me comentaste también el exceso de letras cursivas

con que te lo había publicado, en aquel breve folleto,

y era cierto, quise destacar muchas de tus ideas, y posiblemente

se me fue la mano y la admiración.

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Caíste en desgracia, te apuntaron en las listas negras del ostracismo, y del exilio interior.

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Y otro día te encontré en la Feria del Libro de Madrid

caminabas con ese pesar de haber padecido por Castilla,

y haber perdido en la batalla contra los gigantes que controlan desde las sombras este país…,

pero con la decencia y el decoro

de haber dilapidado bazas en tu carrera literaria por amor a Castilla, sí,

aunque podías mirar con ojos de máxima honestidad y bonhomía a quien te interpelara…

.

Una víctima más caída por Castilla y la verdad… Esplendorosa de estilo, en tu caso.

Muy caída en el olvido en nuestros días, injustamente, Jesús.

Lo sabemos quienes te hemos leído y llevamos tu pulcritud de estilo castellano en la retina.

 

Otros figurones sin tu valía, sin embargo, siguen sonando.

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Y tú, Ramón Carnicer, el leonés de Villafranca del Bierzo, ¿te acuerdas del Paular madrileño, en el valle del Lozoya, que antes fue segoviano, aunque ya estarás junto a Gonzalo, allí, en el más allá, hablando de vuestras cosas de berciano y de burgalés vallisoletano?

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¿Recuerdas, Miguel Delibes, aunque nunca participaste en persona, pero Gonzalo te mantenía al corriente de todo, porque querías saber, y tus telegramas se recibían como muestras de apoyo, ánimo y abrazo?

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¿Recuerdas, Miguel, aunque ahora ya descansas en “tu ciudad”, Valladolid, para así pasar a la gloria definitiva del Parnaso castellano contemporáneo?

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¿Recuerdas, el leonés berciano, Luis López Álvarez, educado luego en Valladolid, la emoción de todos en la Casa Provincial de León o en la Casa de Ávila, cuando nos reuníamos para ver cómo nuestra asociación iba creciendo y se nutría de nuevos miembros que aspiraban a colaborar por Castilla y su cultura?

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Tú ya eras el autor del texto de “Los Comuneros”,

tan excelentemente musicalizado por aquellos muchachos segovianos,

y eso te conferían rango entre nosotros,

aunque habitualmente estuvieras en el extranjero de tus constantes viajes…

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¿Recuerdas, el segoviano Ismael Peña, experto en el folklore, sabio en cantos y ritmos y coleccionista de la indumentaria del campo y el pastoreo castellano?

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En el candelero de la primera línea del folklore desde comienzos de los años 70.

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¿Incluso lo recuerdas, tú, José María Pérez, “Peridis”, el montañés-palentino,

aunque tampoco participabas,

pero enviaste algún dibujo agudísimo de los tuyos

y prometiste mencionar a Castilla, cuanto te permitieran tus empleadores,

que tampoco era mucho,

por aquello del silencio clandestino que se ha impuesto desde arriba sobre todo lo castellano?

.

También saltaron pequeños conatos de chispas,

estallando entre la luz de la cooperación amorosa,

como aquella ocasión en Valencia:

Veníamos del Ateneo Mercantil, en la plaza del Ayuntamiento de la ciudad levantina,

de pronunciar una conferencia entre todos,

cuando un jesuita como tú, Gonzalo, y un anarquista como tú Andrés Sorel,

probasteis que en algunas cosas han de disentir, necesariamente.

.

¡Sí, en verdad es difícil precisar sobre qué hay que liberarse, exactamente!

.

Tú, Andrés, andabas metido en la edición española de la cabecera francesa “Liberación”.

Y tú, Gonzalo, pensabas que lo prioritario es liberarse del pecado y de la egolatría,

vanidad cultural de la que tú mismo no te habías liberado,

si vamos a ser sinceros del todo…

.

Uno era el huracán, el otro la alta torre y roca que desafía altiva su poder…

Era preciso que el uno abatiera o se estrellara contra el ot

 

Pero había el interés mayor de Castilla, y los ánimos se atemperaron,

sobre todo los tuyos, Gonzalo, que eras más propenso a exaltarte,

frente al golpeo insistente, pero más pausado de Andrés.

.

Había que evitar la agonía de Castilla, y eso nos animaba a todos.

 

 

 

 

Yo sí recuerdo, Ramón Carnicer, nuestras conversaciones,

“Gracia y desgracias de Castilla la Vieja” -me dijiste-

“viene del título casi homónimo de Quevedo, que ahora no mencionaremos

por su contenido escatológico-

.

 

No, no exploremos el origen del título de tu libro de viajes castellano,

pero sí que la Castilla Vieja por la que transitas empieza por tierras de Guadalajara, por Sigüenza,

para que se note la ficción imposible que supone trazar fronteras entre las Castillas

conjuntas, compactas y consuetudinarias.

.

¿Sabes, Ramón…? El tuyo sí es un libro de viajes emotivo, vibrante, enternecedor y patético,

que intenta indagar las causas del atraso que ha sobrevenido contra Castilla desde los poderes centrales, plutocráticos y anticastellanos,

y condolerse con nuestros paisanos,

porque tú derramas amor por las gentes y los campos y ciudades de nuestra Castilla.

¡Los del 98 no sentían eso por Castilla, no indagan causas ni soluciones! ¡Ninguno de ellos fue siquiera castellano!

Ese mismo apego tierno y turbador consiguió después Jesús Torbado con su «Tierra mal bautizada»,

su propio viaje amor por las cuatro provincias de la Tierra de Campos,

partiendo desde su tierra terracampina leonesa..

.

Incluso años más tarde lo intenté yo, con mis dos «Viajes a la Alcarria, versión siglo XXI»,

andar y ver y después de analizarlo y amarlo,

parar para contarlo,

desde el cariño cordial y cálido que se siente por lo propio,

.

No como otros que viajaban, pero sin amor, ridiculizando y sintiéndose superiores a los lugareños desarrapados.

.

No. Nosotros no viajábamos así. Nosotros amábamos…

.

Coincidimos pronto, Ramón, alguien muy mayor, alguien muy joven, con el mismo criterio:

el 98 había sido desastroso para Castilla,

ajenos foráneos hablando de llanura seca y dominante, siendo así -de acuerdo en esto- que Castilla la Vieja

precisamente era la región más montañosa de España

y la más dominada desde los Austrias.

.

Y Ortega también “no lo olvides, Mañueco, también se equivocó

con nosotros”, me advertiste con tu acento castellano,

pero trufado del Bierzo, Ramón, que lo tenías.

 

Lamentables Austrias que se lo habían llevado crudo, para derrocharlo

en guerras centroeuropeas que a Castilla no le interesaban

sino sólo a la familia Habsburgo, en sus diferentes ramas,

y que había acabado en manos

de genoveses y de prestamistas alemanes.

¡Triste, triste Castilla, maltratada,

para quien siempre se reserva el papel de sacrificada!

.

 

Nos separaban tantos años, amigos,

pero coincidíamos en amar a la tierra que tenía la mayor densidad de arte y arquitectura de España,

expresiva de que no siempre había sido la devastación en que los siglos recientes la habían derribado.

 

*+*+*

 

 

 

¿Recordáis cuando en el 83 publicamos “Castilla, manifiesto para su supervivencia” y tú Gonzalo, dijiste, que era el “Manifiesto generacional” que sin darnos cuenta habíamos pergeñado?

 

.

“¿Y quién es el “guía”, Gonzalo, eres tú?”, te pregunté.

Y tú dijiste: “El guía es don Claudio“.

Sánchez-Albornoz, por descontado.

Lo dijiste con la voz seca y cortante que a veces se te ponía, Gonzalo,

propia de tu aire docto e ilustrado,

como de sabio erudito, rezongón, altanero e inmodesto, poco caritativo, quizá, y algo malhumorado…

 

.

Por entonces, nos encargamos de una semana cultural en el Centro Castellano-Leonés

de Tarragona, donde la estrella fuiste tú, Gonzalo,

con tu conferencia sobre “El Cid histórico” que luego me dejaste publicar

en Riodelaire, y más tarde se haría éxito nacional con el Grupo Planeta.

.

“De los sos ojos tan fuertemientre llorando,

tornava la cabeça e estávalos catando”,

al destierro habían partido tantos castellanos

como ahora nosotros les estábamos buscando

.

para llevarles el alimento de su lengua y su cultura

al exilio interior donde habían sido abandonados

por todos los gobiernos del siglo y de siglos anteriores

que habían decretado unas políticas que a nuestras vaciadas tierras habían despoblado.

.

Pero en Tarragona, sobre todo, nos protegimos como ocultos en catacumbas,

con la puerta abierta solamente a los fieles, que habían sido iniciados en nuestros ritos castellanos…

.

Los grandes arcos del salón semisubterráneo semejaban ser los de unas grutas

y la persecución genocida de la cultura castellana de la inmigración castellanoparlante

ya se había desatado, con el estímulo de las autoridades locales

y la inhibición cómplice de las estatales,

de cualquiera de los partidos que, en todo caso, necesitaban de los votos

de los partidos nacionalistas para formar sus mayorías de gobierno…

.

¡Así lo había establecido inexorablemente

la Ley Electoral salida de los cuévanos secretos de las negociaciones minoritarias

en las que el pueblo nunca participa!

 

Los Gobiernos en Madrid, de unos y otros partidos, ya se limitaban

a servir los intereses de las plutocracias periféricas,

y nada hacían ni pensaban hacer para proteger los derechos de los inmigrantes.

.

De hecho, en Tarragona nos dijeron que los nombres de los intervinientes

serían apuntados subrepticiamente y pronto llegarían delatados a los oídos oficiales, para ser considerados enemigos del Régimen o sospechosos de serlo.

.

Incluso se temían ataques de los incontrolados descerebrados

y violentos

que todos sabían quienes controlaban y financiaban

porque les subvencionaban con extrema generosidad las autoridades autonómicas

para que sembrasen el terror entre quienes querían seguir siendo fieles

a su lengua y cultura.

.

La defección de los Gobiernos de España,

que sabían todo esto y lo consentían para no perder apoyos en las elecciones en Madrid,

era ya notoria por entonces

y el problema era más bien para quienes vivían allí

no para quienes llegábamos, hablábamos y volvíamos a tierra marginada

pero físicamente segura para nosotros.

 

De una dictadura sin paliativos, la de Franco,

se estaba pasando a una dictadura sin paliativos del nacionalismo

en las autonomías que podían costeárselo,

y a las dictaduras también verticalistas, pero variadas,

de los diversos partidos dictatoriales cada uno de ellos, y entre todos, como conjunto,

pero con elecciones nominales de nombres, que no de actos.

 

La gente seguía y sigue sin poder elegir actos de Gobierno.

Eso no se tolera

ni antes

ni después de que la farsa y el teatrillo

cambiasen una tiranía por la otra.

 

*+*+*

 

Ahora las fechas se fatigan en el calendario de todos los que todavía contamos los años; pero entonces no; éramos jóvenes y éramos tanto.

.

El pan en los manteles del Monasterio del Paular y alguien que dijo: ¿Sabéis que somos la “Generación castellana de los 80”, la “Generación castellana de la democracia”, los más mayores y hasta este Juan Pablo que nos va a citar algún día, estoy seguro, en algo?

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¿Fuiste tú Ramón? ¿Fuiste tú, José María? ¿Tú, Gonzalo?

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Hoy quiero recordaros entre aquella lluvia gótica de armoniosos arcos, y lo voy a hacer, entre siglos, entre eras, épocas, lapsos.

Lo voy a hacer con este soneto que ahora me complazco en dedicaros:

 

(…)

 

Sí, lo sé,

no es gran cosa, pero habla de nosotros,

de nosotros los castellanos, que para historia, personalidad histórica, derechos históricos teníamos tantos como no queríamos que al final nos fueran violados.

.

Pero lo hicieron.

.

Estaba mandado.

.

Alguien, desde el poder o desde detrás y encima del poder, quién sabe quiénes, quién sabe por qué, quién sabe por cuánto

lo había mandado.

.

Castilla sería esparcida al viento, y hasta su alma y su cuerpo serían aventados.

.

Y lo fuimos comprendiendo, poco a poco. No había nada que hacer porque así había sido mandado,

mandado por el “Ello”, el «Suprapoder» que lo controla todo, que sobre todo manda,

verticalmente, desde el vértice de la pirámide del mando.

.

Dos o tres años después, a fines del ochenta y cuatro, amigos míos de entonces, de aquel tiempo que ya parece y es, tan lejano, me mandasteis que comunicara

-por escrito, a los periódicos- y así lo hice,

recuerdo que redacté el amplio comunicado,

que nuestra asociación

“Amigos de las Castillas y León”: -el nombre lo propuso uno de aquellos días del Paular el dibujante “Máximo Sanjuán” y fue aceptado, aunque sin unánime entusiasmo, pero al menos expresaba bien la dualidad plural castellana-

se disolvía,

que dábamos nuestras reuniones periódicas como asunto acabado.

.

Ya se estaban formando y consolidando los Gobiernos de Taifas sobre el territorio castellano –sólo las autonomías castellanas son taifas, esto es, descomposiciones

de unidades anteriores, las otras regiones españolas sí fueron respetadas en su extensión-

y además el Suprapoder quería que las Castillas estuvieran de espaldas la una de la otra.

.

E inconexas entre sí las partes de Castilla en que de decidiera desde arriba trizar y hacer añicos a la milenaria Castilla.

.

Castilla unida o colaborativa era una potencia en España de tal magnitud

que los poderosos plutócratas y sus partidos no podían consentirla,

sino que deseaban demolerla,

derribarla.

.

El poder iba a crear otras asociaciones culturales  oficialistas afines y subvencionadas,

colaboracionistas con esa dispersión y diáspora castellana que se propugnaba.

La nuestra no interesaba, por crítica y verdaderamente castellana.

.

Incluso se consideraría adversaria, oponentes a la verdad recientemente inventada.

.

Deberían cerrarse las puertas a toda iniciativa

de unidad cultural castellana. Y quienes se reunían bajo nuestros ideales

deberían perder toda esperanza de lograr carrera política o cultural.

.

Castilla iba a seguir proscrita, desterrada, expatriada.

.

Y con ella todos los intelectuales que se manifestaran por ella y su unidad,

quedarían también vetados, prohibidos, suprimidos…

.

Así pues,

no habría más conferencias, ni viajes,

ni intentos, ni ciclos de ilusiones,

en Madrid, en Valencia, en Soria, en Tarragona, en Toledo…

ni libros entre todos publicados.

 

Sólo nos quedaba aferrarnos a Castilla en su Cultura,

porque no otra cosa de ella nos habían dejado.

.

Los políticos profesionales habían

todos los restantes caminos cerrado.

.

Y cada uno debía salir a seguir sintiendo la Castilla cultural en su propio ámbito, en su propio campo.

.

Sólo eso no podían prohibir, y sólo eso no iba a ser prohibido para Castilla,

en la época en que, presuntamente, ya nada se prohibía,

después de que, durante la Dictadura, Castilla hubiese estado exprimida

en lo económico y en lo demográfico,

además de haber estado oprimida

como cualquier otro lugar de España,

incluso aquellos sitios que más bien habían sido exprimidores del jugo castellano

pero que ahora se revestían de víctimas

cuando eran los victimarios:

.

Sí eran quienes habían encendido el fuego del franquismo,

y estaban encendiendo ahora las brasas de las pira donde iban a ser cremados

los restos de Castilla

.

Ataron y estaban atando ahora igual  a las víctimas castellanas que iban a ser inmoladas

y las sujetaban en el acto del sacrificio

elevando la potencia de sus medios de propaganda para que no se oyeran los gritos de los castellanos sacrificados.

.

Primero en su tierra, de la que fueron obligados a salir,

y después en su lengua y cultura, que iba a ser arrasada por las oligarquías plutocráticas de las zonas a las que habían sido forzados a acudir.

.

Allí, en nuestras salidas a la periferia mimada y favorecida por la Dictadura,

comprendimos

que la plutocracia periférica iba a recibir el mando sobre la lengua única impuesta desde arriba a la plural población sobre la que imperaba.

.

Sería un sectarismo de los vencedores eternos –de antes y también después-

contra el sector de los siempre derrotados bajo todo Régimen.

La cultura de un sector sería regada con amplísimas subvenciones por la plutocracia del poder para que sólo prevaleciera una de las visiones culturales de la plural población acallada.

 

La otra, la cultura castellana, seguiría sojuzgada. En Castilla y entre los transterrados.

.

Y la plutocracia periférica recibiría también el poder de hacer la Historia a su capricho y conveniencia

e imponerla así desde la escuela a las nuevas generaciones de educandos en los dictados del nuevo Régimen,

que construiría a su gusto su relato, y que se ocultaría los padecimientos de la inmigración.

.

Con el control de la escuela y los medios de comunicación

esparciendo ambas menteca(p)taciones la Histeria inventada a gusto de los plutócratas

y el odio a España y la negación sistemática de toda pluralidad cultural interna

-eso que hasta hacia poco se llamaba pluralidad enriquecedora,

pero si suponía dejar espacio autóctono a la cultura de los “charnegos”, de los “maketos”

de los “koreanos”, de los “chakurras”, de los “españoles”…

entonces era negada, perseguida y arrancada como mala hierba de sus masías y caseríos aldeanos-,

era evidente que el conflicto cultural iba a seguir acrecentándose…

 

.

 

Hasta que algún día estallara más violentamente aún,

entre dos comunidades, pero una de ella –la desterrada durante las dictaduras del XX-

negada y represaliada en sus derechos, y la otra crecida en autoestimas fantasiosas y soberbias arrogantes,

gentes ufanas y supremacistas que se iban a encargar de perpetuar la represión

contra los mismos desfavorecidos de todos los Regímenes del XX.

 

Peligroso panorama de odios sembrados desde la escuela y los medios

en el inconsciente y en el consciente de las generaciones,

unilateralmente, por los poderosos de siempre,

que un día puede estallar

y retrotraernos

a viejas contiendas cainitas,

y a fronteras que creíamos superados por los tiempos modernos

 

 

 

 

 

Se prefería contemporizar, y que el conflicto le reventara a otro,

más adelante.

De momento se cerrarían los ojos ante esa violación de los derechos humanos

de los inmigrantes, que estaba sucediendo ante la constatación de todos.

.

Era un “conflicto” que se pretería en el tiempo, pero en el que sólo una parte

tenía en su poder el armamento, el dinero y las ganas de usarlo contra la parte desarmada.

.

La siembra del odio había sido conferida a los odiadores,

que dispondrían del poder institucional, de los medios de comunicación

y de los programas de estudio

para reprimir a los inmigrantes.

 

El rey estaba desnudo ante los poderosos, ante ellos

su traje viejo y su traje nuevo

era taparse las vergüenzas como pudiera

y dejarlos hacer a ellos su santa voluntad.

 

En cambio, el imperante ante los débiles, como ocurría ante Castilla,

se mostraba y se muestra desalmado, despiadado, feroz, implacable,

inhumano, tiránico, caprichoso, malvado, sádico…

 

¿Cómo entender, si no, que Castilla fuese la única tierra inmolada

en la pira de los sacrificios?

 

Todas las otras regiones iban a ser respetadas en su territorio.

 

Pero Castilla, no.

 

Se violentaría incluso la Constitución, retorciéndola

hasta hacerle decir lo que no dice,

con tal de devastar Castilla.

 

Si la Constitución Española exige “entidad regional histórica”

a los territorios uniprovinciales para poder constituirse en Comunidad Autónoma,

¿qué entidad regional histórica puede tener Madrid, al margen de Castilla,

para soñar siquiera con ser región propia, que además ningún madrileño soñaba con ello?

 

¿Qué entidad regional histórica –repetimos “histórica”- puede tener Santander, al margen de Castilla, para pretender ser entidad autónoma propia,

si las villas marineras de Castilla son su cuna y su raíz misma?

 

¿Y Logroño, que como Santander había sido hasta 1833 la propia provincia de Burgos,

y a partir de entonces ya fueron provincias en sí mismas, cierto,

pero ambas dentro de la región de Castilla la Vieja?

 

 

Cierto,

nosotros, los de entonces,

éramos quienes luchábamos por la igualdad

de todas las comunidades de España.

 

Y también por la igualdad interna de las comunidades claras que presentan dentro de sí las tierras superpobladas,

más allá del vaciamiento al que han condenado al resto

del desdichado Estado sobre España y la Castilla bajo el Estado español.

.

¿Nacionalidad y regiones? ¿Siendo vosotras las nacionalidades, que no tenéis

ni un minuto de Historia independiente propia?

 

En España, si acaso, hay Estados históricos independientes y otras tierras que nunca han sido tal concepto.

 

Y los Estados históricos independientes de España

son los que figuran en el escudo nacional,

esta es la verdad,

y no privilegios recientes concedidos a plutocracias que quieren presumir de la importancia que nunca han tenido.

 

 

Pero la Transición quería desfilar por las vías de la patraña

hasta llegar a la meta de los privilegios y las desigualdades,

como en todos los Regímenes anteriores

desde hace trescientos años, al menos.

.

Nosotros nos aferraríamos a Cervantes, que siempre supo que su lengua se llamaba “castellana”,

y que siempre afirmó que su patria chica y su nación era Castilla,

desde Santander hasta Sierra Morena,

luego ya empezaba la Corona de Castilla y los virreinatos castellanos de Ultramar

pero como otro concepto distinto a la mejor tierra de España, su Castilla.

.

Nosotros tendríamos presente siempre que el caballero andante cervantino

era un caballero andante castellano,

enmarcado en la tradición caballeresca

de Castilla, desde el siglo XIV,

desde Amadís de Gaula.

 

No aceptaríamos el engaño de preferir la criatura burlada, el pobre Quijote caricaturizado,

del genial creador castellano que se burlaba de él y de su comarca castellana

la cual, siendo parte del todo de Castilla, querían ahora

hacerla todo por sí misma –sueño absurdo e imposible: no tiene características para ello-

desligándola de Cervantes, el castellano de Alcalá, y de Castilla misma.

.

No. Una bacía de barbero robada en mala lid por un fantoche

y puesta sobre su cabeza para probar que era un fantasmón monigote del ridículo

 

 

 

 

-Don Monigote de una comarca de Castilla que más bien movía a risa,

ese fue el objetivo de su creador-

 

jamás sería el logotipo y símbolo de nuestra tierra cultural,

tan llena y rebosante de símbolos dignos a los que poder acogerse.

 

.

El bochorno y el decoro por la dignidad de la cultura castellana nos lo impedía.

.

Esa mofa y esa befa pública se lo dejábamos para los políticos felones

y que no habían comprendido la parodia burlesca que entraña la obra de Cervantes.

 

 

 

 

pero nosotros no renegaríamos de nuestros valores castellanos, aceptando esa burla

y ese escarnio como símbolo de nuestra tierra.

 

¡Humillada Castilla, con la colaboración activa e imprescindible de sus “propios” dirigentes ignorantes u obedientes, vasallos se sus amos centrales!

 

Nosotros sabíamos que tenemos infinidad de símbolos dignos históricos que pueden representarnos a los castellanos, a través de los siglos.

 

La cimera vieja de Castilla, si queremos hablar de yelmos dignos.

 

 

 

 

 

 

O la cimera nueva de Castilla, para seguir refiriéndonos a yelmos ciertos y no paródicos y descabellados. Risibles. Irrisorios. Ínfimos. Cómicos…

 

 

 

Nosotros, al transitar entre Alcalá de Henares y Guadalajara

dentro de la misma comarca biprovincial: la Campiña del Henares, por el valle,

e incluso la misma comarca triprovincial por los montes: la Alcarria,

nunca pondríamos separaciones políticas inexistentes.

.

Jamás ordenaríamos desorientar a los castellanos

colocando una señal desinformativa –elevada al cubo, al cuádruplo…-

que indicase “Entra usted en la tierra de Don Quijote”.

.

¡La tierra de Don Quijote es ninguna, nada entre ficciones,

salvo las circunvoluciones cerebrales de Miguel de Cervantes,

el alcalaíno campiñés o alcarreño, según quiera contabilizarse!

.

En todo caso, habría que poner:

“Sale usted de la ciudad natal de Cervantes”

o bien: “Continúa usted en la comarca de la Campiña del Henares,

la primera que vio el genio universal del idioma castellano”.

.

Pero los políticos felones

sí mentirán y defraudarán a Castilla, con los propios dineros públicos de los castellanos,

para que comulguen con ruedas de molino contracastellanas.

.

Esa es otra diferencia entre “nuestros” representantes políticos

y los de otras regiones.

 

 

 

 

 

Todos los demás mienten a sus habitantes

para aparentar grandezas, singularidades, propiedades e historias

que no tienen.

.

En cambio, los políticos castellanos nos mienten constantemente

para menoscabarnos, para humillarnos, para desacreditarnos,

para negar la personalidad y la historia única en el mundo

que nosotros sí tenemos a raudales.

.

Y también, para que los castellanos no nos veamos en nuestra mismidad dual:

Sin una de las dos Castillas, no hay Castilla cultural.

¡Cómo para cualquiera que sepa lo que dice resulta evidente!

.

No, en ninguna otra parte de España se concebiría una Fiesta Regional

como Villalar de los Comuneros,

donde se memora la muerte de un toledano –Juan de Padilla-

y de un guadalajareño-atencino –Juan Bravo-,

pero sin contar con Toledo ni con Guadalajara.

.

“De Castilla entera se siente comunera” las autoridades anticastellanas

han hecho la apocada y menoscabada Fiesta de la Cuenca del Duero,

y los responsables de Castilla la Nueva tampoco dejan oír su voz

ante este nuevo desmán perpetrado contra las Comunidades cada año.

.

¡Si entrara en funcionamiento eficiente, el “Consejo de las Comunidades Castellanas” no podría cometerse ese atentado contra la cordura y contra Castilla integral

que supone la fiesta regional de la taifilla –descompuesta de Castilla-

de la Cuenca del Duero!

.

Sin una de las dos Castillas, no hay Castilla histórica tampoco.

.

Cuando cambian los Regímenes –dictaduras, supuestas democracias,

preocupadas incluso falsamente por la memoria histórica veraz-

los pueblos sojuzgados hasta la consideración real de colonias internas

sólo cambian el nombre del amo de sus gobiernos, al servicio de las plutocracias de las metrópolis verdaderamente imperantes

 

*+*+*

 

Asimismo, supimos entonces que Castilla, ya vaciada de gente

y despojada de todo lo suyo propio para aplicárselo a España

y de sus cualidades peculiares propias para entregárselas sin raíz a España,

como si le llegasen a ésta desde el cielo, y no desde la tierra castellana,

seguiría siendo silenciada

en la nueva etapa que se estaba iniciando.

 

 

 

 

Omisión y ocultación

Sobre Castilla en la Dictadura

que iba a ser sustituidas por la ocultación y la omisión

sobre Castilla

en la naciente Democracia

o lo que fuese aquel sistema verticalista de dictaduras de partidos o partitocracia

que se estaba gestando.

 

.

Es más, Castilla sería educada desde la escuela

en la Leyenda Negra anticastellana, distinta y diferente de la española,

creada la de Castilla a mediados del siglo XIX,

por los románticos periféricos a sueldo de los plutócratas de sus regiones

y luego aceptada y puesta en buena literatura

por los miembros de la Generación del 98,

ninguno de ellos castellano,

pero todos ellos angustiados por el desastre de Ultramar.

.

Todos ellos imbuidos por los tópicos, embustes y engaños

de la Leyenda Negra anticastellana periférica:

ya sabéis todo eso de que Castilla sólo es llana y parda,

y que nunca ha visto el mar, cuando sus naves

descubrieron tres de los seis continentes y océanos del mundo,

tremolando su bandera cuartelado de castillos y leones.

.

Sí, Castilla sería educada desde su más tierna infancia

en las falacias y falsificaciones de su Leyenda anticastellana,

hasta que sus propios habitantes tuvieran rechazo de serlo,

como ocurre tantas veces, en quienes no se han informado y reformado y reeducado por su cuenta.

.

Y desde luego, ningún poder real dispondría Castilla,

ni legislativo, ni ejecutivo ni judicial,

sino meras sucursales seguidistas y obedientes de los dictados estatales,

y simples derechos pasivos o dirigidos

-si queremos conjugar regularmente el participio pasivo del verbo “dirigir”,

que en su forma irregular produce la voz “derecho”-,

derechos dirigidos por los directores

que se reservaban la voz activa enteramente para las élites corruptas y entregaban a los súbditos la “pasividad”.

.

Triste y marginada Castilla, cuando ella había reclamado la voz activa

para la gente, en la jornada de las Comunidades

y de la Ley Perpetua de Ávila,

allá al comienzo de la Edad Moderna

que Castilla había aspirado a que se transformase más bien en la Edad Contemporánea

con la Revolución castellana de las Comunidades.

.

¡La voz activa para la sociedad! Sí ese era el mensaje castellano

que llegaba desde el fondo de los siglos.

.

Pero recibiría sólo el enmudecimiento, el aventamiento, el troceamiento

y la mudez sigilosa de lo que había sido lo más glorioso del mundo

y lo habían derribado hasta ser lo último de España

y el furgón de cola de la Europa poblada

a la que ella, Castilla, ya no pertenecía.

.

 

Corrupción de corrupciones, otra vez.

.

Al comienzo del proceso, en el momento del voto en blanco electoral,

donde nada efectivo se puede mandar al presunto mandatario

que es señorial, en el fondo,

y corrupción de corrupciones al final del proceso,

cuando se engaña a la gente prometiéndoles una y otra vez

más y más derechos teóricos, más o menos dirigidos nominales…

 

¡Pero ningún poder activo,

como sería al menos que el programa electoral tuviera que cumplirse,

que las urnas electorales no fuesen urnas funerarias

para el depuesto votante que nada puede imponer al representante!

 

Si hay corrupción al principio y al final del proceso,

¿no la habrá también en medio del mismo?

 

Desde luego, habrá una: Puesto que no se le pueden encargar actos

de Gobierno, en lo que el pueblo vota.

el representante que se auto-representará,

prioritariamente.

 

 

Castilla, y su tradicional voto imperativo del votante al elegido,

fugitivo humo al que habían hecho arder durante tantos regímenes y siglos…

 

.

*+*+*

 

 

Una cosa sí hicimos bien. Una hoja al menos entre la primavera germinal de aquellos tiempos fue semilla que ha granado en espiga y en fruto que puede celebrarse…

.

De aquellos días de fulgor y entusiasmo a la intemperie

esta definición de Castilla, la mejor que conozco, ha quedado:

.

“Allí donde se hable castellano, hay castellanidad.

Lengua castellana más acento castellano, eso es Castilla cultural,

a esa tierra se dirige nuestro ámbito emotivo y sentimental.

Ésa es nuestra Castilla”

.

Así dijimos a los estambres de las flores nupciales que estaban germinando

en aquella primavera castellana,

y yo ahora os lo he expresado en este soneto siguiente,

que después de tanto, os dedico asimismo,

como una especie de “Adiós muchachos, compañeros de mi vida” del tango de Gardel  y de los versos de Cernuda que llega para despedirnos entonces.

.

“Adiós muchachos, compañeros de Castilla,

gente querida de aquellos tiempos,

nos ha tocado ya emprender la retirada

debemos apartarnos de aquellos gratos sueños”.

.

El tiempo de una vida nos separa…

¡Adiós, para siempre, adiós!

Pero no del todo, porque, en espíritu, es algo que nos une con quienes, antes y después de nosotros,

pensaremos siempre lo mismo:

.

Castilla merece otro destino;

eso lo expresaba ya exactamente igual lo Quevedo del siglo XVII.

Dejadme por tanto que yo ahora en este siglo XXI lo poete

y señale que es el nuestro un transitado camino,

hacia el que el cultural futuro de Castilla será jinete

en cuanto los poderes opresores contra Castilla no la sujeten.

.

Y además os digo, compañeros de Castilla,

que, contrariamente a lo que se difunde y supone,

somos los castellanos quienes mejor podemos definirnos en España, el problema

lo tienen los demás o muchos de los demás para saber quiénes son.

.

Nosotros no… Nosotros lo sabemos y podemos saberlo si reparamos en ello.

Perfectamente:

.

 

CASTELLANA DEL ACENTO CASTELLANO, que dicen que es la ausencia de acento quienes no saben escucharlo

(La mejor definición de Castilla que conozco: Castilla es lengua más acento castellano; lengua castellana sin acento castellano no es Castilla, sino Castellanidad)

 

Alguien me preguntó, entre rabeles castellanos,

Lo que era Castilla, yo sólo le dije: “Escucha.

Gime esa pregunta en todo territorio, en lucha:

Umbral vago en Francia o Italia o Flandes, los romanos…”

 

Inseguro es todo límite… Frontera -en mucha

Era- es tierra ambigua… Ocurre a todos los humanos.

No te diré, pues, sino una luz de luna: granos,

Muestras de verdad… que  guardarlas puedes en tu hucha”:

 

En donde se hable lengua de Castilla, hay Castilla.

PREGUNTÓ alguien, aunque no sea allí Castilla.

QUÉ ES CASTILA… Es la tierra de acento  castellano,

 

ATENCIÓN presta al acento nótalo en tal plano.

¡QUÉ ES eso que se llama acento no haber ninguno

CASTILLA con seguridad está ya, aquí, en uno!

 

Estribillo esclarecedor de lo castellano propio:

 

El rabel del acento sobre el idioma castellano

es el timbre del alma que te indica: ya eres paisano.

 

Sólo son claras las fronteras políticas;

todas las culturales, admiten críticas.

 

La incógnita de definirse la tienen los otros;

aquí ya hemos rimado quiénes, qué somos nosotros.

 

 

.

Eso somos y seguiremos siendo eternamente, los castellanos.

Nuestra cultura es inmortal y nosotros con ella.

Y es también nuestra garantía de futuro, nuestra potencia mayor, si sabemos ver

que 700 kilómetros, desde Santander a Sierra Morena,

con la misma lengua y acento es una excepción en la Europa subdividida en idiomas, dialectos y hablas cada pocos kilómetros.

 

.

Pero…

Emulación de ayer son estos versos, que si ya cenizas son del recuerdo, aquellas vastas compañías algo al menos -como esta memoria- aún nos han dejado.

.

Quedó y queda de Castilla el propio Monasterio del Paular,

en la vertiente madrileña de la Sierra de Guadarrama,

en el valle del río Lozoya,

construido en Castilla por Enrique II de Castilla –eso no podrán modificarlo-,

y al fondo las cumbres encaperuzadas por la

nieve restante del invierno castellano.

.

No, esto no podrán cambiarlo, todavía está aquí, a la vista de todos, Castilla.

.

Y además quedaron de entonces y quedan ahora otras múltiples certezas…

.

Más allá del humo,

Más allá de las vestiduras rasgadas de los almanaques viejos.

Más allá de las horas agonizadas.

Más allá de los crepúsculos,

viniendo aún como un relámpago.

Más allá de los otoños caídos desde el árbol del pasado.

Más allá de las noches que no han amanecido.

Más allá del quebranto aciago que sufrió nuestra tierra,

llega este galope,

llega este galope de sílabas,

llega este galope de sílabas que ahora mismo ha hablado…

.

A todos quiero deciros, amigos -desde aquí-, que fueron unos bellos años…

.

Y que volverán otros años y siglos esplendentes para los tiempos castellanos.

 

 

 

 

Juan Pablo Mañueco

Premio CERVANTES-CELA-BUERO VALLEJO, 2016,

Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha

                                      

 

https://biblioteca-virtual.fandom.com/es/wiki/Juan_Pablo_Ma%C3%B1ueco

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Juan Pablo Mañueco

Nacido en Madrid en 1954. Licenciado en Filosofía y Letras, sección de Literatura Hispánica, por la Universidad Complutense de Madrid

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