LA BORDADORA DE BANDERAS DE LIBERTAD DE TOLEDO, MARÍA PACHECO DE MENDOZA,
viuda de Padilla y leona de Castilla, se dirige a Mariana Pineda, que igual bordaba, pero menos, por los tiempos de la Pepa, y le prueba la superioridad democrática de la Ley Perpetua de Castilla de 1520 sobre las Constituciones liberales iniciadas con la Pepa.
Si Mariana Pineda borda
por los tiempos de la Pepa,
ya había alzado pendón
María, la Comunera.
María Pacheco el nombre
de quien estaba en cabeza,
de toda Castilla toda
desde Castilla la Nueva.
Por la ciudad de Toledo
a la que el Tajo rodea,
en torno al torno del torno
hay campanas color guerra,
que Castilla no se rinde,
que Castilla aún pelea,
tañen por Juan de Padilla
campanas viejas y nuevas,
y es su mujer duro bronce
con las venas aun abiertas,
desde que llegó noticia
que Juan no vendrá de vuelta.
De luto toda vestida,
de luto su vestimenta,
pero María es leona
y una espada la alimenta:
la que resista en Castilla
las ideas comuneras,
y que en Toledo se invista
con bandera comunera.
Las Comunidades son
de Castilla base cierta,
unidades de coraje
para ajenos dar respuesta.
No fuera Carlos buen rey,
ni su Corte, la extrajera.
Castilla lo son sus villas
y ciudades que en respuesta
se alzan en Comunidad
por toda parte en Castiella.
Pero ahora en Villalar
sangra sangre de esta tierra.
María está enarbolando
la cuartelada bandera,
que indica que Castilla es
la enseña real comunera.
Aquí, todas las Castillas,
bajo la misma que ondea
al uno y al otro lado
de la vetónica sierra,
de los carpetanos montes
cuyas nevadas siluetas
muestran a los castellanos
la dualidad de su tierra.
María desde el alcázar,
mientras Toledo gobierna,
está mirando a lo lejos
por si Padilla volviera.
Padilla no ha de volver
si alguna vez que se fuera,
porque Padilla es Castilla
y en ella siempre estuviera.
La Constitución dejó
que llaman la Ley Perpetua
de Ávila del año Veinte
de Mil Quinientos la fecha.
Y mientras María a Toledo
y a su gente la gobierna,
mirando en triste ventana
va bordando la bandera.
“¡Castilla!” ha puesto en el borde
de carmesí bella seña
donde un castillo de oro
sobre el rojo bien ondea.
“Comunidad” en el león
ha bordado ya con letras,
para que sepan los vientos
cuál en Toledo es la estrella.
Y acabada de bordar
sobre la fila postrera
del otro castillo y león
tercer mensaje allí olea.
Que los servidores públicos
bajo Común estuvieran,
sometidos a control
del votante que eligiera.
Ha mirado bien María
hacia Mariana Pineda,
ha mirado con orgullo
y con mirada altanera.
-“El electo se ha de estar
bajo gente comunera,
si el votado no obedece,
si el votado se rebela,
si el votado es señoría,
si el votado se subleva,
no sirve a Comunidad
ni a la causa comunera.
El mandato imperativo
es forma de hacer tarea,
la gestión al diputado
el mando a ciudad entera.
¿Y tú quieres enseñar
a mí, Mariana Pineda,
nación se quite a nación
la señoría se la queda?
Burla me parece eso,
mofa, Mariana Pineda,
por más que ese claro engaño
lo promueva esa tu Pepa.
Dicen María Pacheco
y también la más Brava Hembra,
la Leona de Castilla
y de Fuego la Centella.
Mi origen está en Tendilla
en la Castilla alcarreña,
mi nacimiento alhambreño
y toledana por tierra.
Aprende de tus mayores,
hija Mariana Pineda,
y aquí te dejo bordada
la bandera comunera,
con sus tres conceptos claros
sobre la misma bandera.
Castilla, Comunidad,
y ellas sean las altezas
a las que siempre lo estén
servidores sin grandezas
al encargo recibido
y a sus ordenes sujetas.
¡Castilla y Comunidad
así democracia sea,
y el poder siempre se ejerza
por la soberana tierra!
