INFRAESTRUCTURAS PARA TRANSFORMAR EL PAÍS

Kazajistán se lanza a la construcción para impulsar su modernización

El Gobierno kazajo planea invertir 6,5 billones de tenges hasta 2029 para renovar infraestructuras, generar empleo y mejorar la calidad de vida.

Kazajistán se lanza a la construcción para impulsar su modernización
Astaná PD.

Kazajistán busca convertir las obras públicas en la clave de su nueva etapa económica. El plan, que ha sido presentado por el presidente Kassym-Jomart Tokáyev, movilizará aproximadamente 6,5 billones de tenges —unos 14.300 millones de dólares— antes de 2029. El objetivo está claro: edificar más y distribuir mejor la inversión en todo el territorio.

Este programa, llamado Khalyktyq Qurylys o Programa de Construcción del Pueblo, tiene la meta de dotar a ciudades y distritos de carreteras, hospitales, escuelas, redes energéticas y servicios básicos. El Gobierno ha designado 2027 como el Año de la Construcción a Gran Escala, una decisión que pone la infraestructura en el centro de su agenda económica.

Del crecimiento macroeconómico a las necesidades cotidianas

La llegada de esta iniciativa se da tras un periodo de expansión. El producto interior bruto de Kazajistán creció un 6,5 % en términos reales en 2025. Además, el PIB per cápita subió de 9.813 dólares en 2019 a 15.006,4 dólares en 2025, lo que representa un aumento del 52,9 %. En el sector de la construcción, las cifras son aún más alentadoras: se registró un crecimiento del 17,5 % durante el mismo año.

Estos datos ofrecen margen para realizar inversiones, aunque también elevan las expectativas entre la población. El crecimiento de la economía no siempre se traduce en mejoras concretas en los servicios fuera de las grandes ciudades. Por esta razón, el Ejecutivo se propone atender problemas evidentes en la vida cotidiana de la ciudadanía:

  • Carreteras locales en mal estado.
  • Redes de agua, calefacción y saneamiento que necesitan modernización.
  • Escasez de centros educativos y de salud.
  • Instalaciones deportivas y culturales insuficientes.
  • Conexiones ferroviarias, aéreas y energéticas que obstaculizan el desarrollo regional.

El primer paso consistirá en identificar las necesidades más urgentes en cada región. El Gobierno aspira a tener una lista consolidada de proyectos para finales de 2026. Para ello, los ministerios de Industria y Construcción, Transporte, Energía, Sanidad y Educación colaborarán con las administraciones locales para definir prioridades.

La intención es evitar que la inversión se concentre únicamente en Astaná y Almaty, que son los principales centros urbanos y económicos del país. El éxito del programa dependerá de que se aborden las necesidades reales de la población, y no solo de cumplir con objetivos políticos o plazos de ejecución preestablecidos.

Una apuesta económica y geopolítica

Este plan va más allá de la construcción de edificios. Las autoridades confían en que estas obras impulsarán el empleo, potenciarán la actividad empresarial local y atraerán cooperación internacional. Un programa de estas dimensiones podría beneficiar a constructoras, fabricantes de materiales, ingenierías, bancos y compañías de transporte.

Asimismo, podría consolidar la posición de Kazajistán como un eje logístico entre China, Rusia, el mar Caspio y Europa. La mejora de carreteras, estaciones ferroviarias y aeropuertos facilitaría no solo la circulación interna, sino que también apoyaría las rutas comerciales que atraviesan Asia Central. La modernización en el sector energético tendría un impacto similar, especialmente en un país de vastas dimensiones, con grandes distancias y marcadas diferencias climáticas entre sus regiones.

Sin embargo, la magnitud financiera del proyecto conlleva riesgos. Llevar a cabo simultáneamente cientos de proyectos podría disparar los costos, causar retrasos y aumentar la dependencia de contratistas específicos. Además, la presión sobre los presupuestos públicos exigirá un control riguroso. Por ello, el Gobierno deberá poner especial atención en tres aspectos clave:

  1. La transparencia en la adjudicación de contratos.
  2. La calidad y el mantenimiento de las infraestructuras.
  3. La distribución equilibrada de los fondos entre regiones.

La experiencia obtenida de otros grandes planes de construcción demuestra que avanzar rápidamente no garantiza la mejora de los servicios. Una carretera nueva pierde su utilidad si no recibe el mantenimiento adecuado; un hospital no soluciona la falta de atención si carece de personal suficiente; y una escuela moderna solo tendrá un impacto limitado si el transporte rural no es eficiente.

El reto será convertir el anuncio en resultados

El primer ministro Olzhas Bektenov ha calificado este programa como el mayor proyecto de infraestructura en la historia del país. Esta afirmación no solo destaca la magnitud del proyecto, sino que también refleja la complejidad de coordinar al Gobierno central con las administraciones locales.

Tokáyev ha resumido la esencia del plan con una frase contundente: «Construir. Una vez más, construir». La clave no será solo la fuerza de este lema, sino la habilidad para transformar esos 6,5 billones de tenges en servicios funcionales. Para millones de ciudadanos, el éxito se medirá en aspectos sencillos: carreteras en buen estado, hospitales accesibles, escuelas cercanas y viviendas conectadas a servicios confiables.

Si Kazajistán consigue aunar inversión, control y planificación regional, la construcción podría convertirse en una herramienta de modernización sostenible. De lo contrario, el programa corre el riesgo de convertirse en una larga lista de obras inauguradas sin el impacto necesario en la vida diaria de la población.

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