La Hora de la Verdad

Miguel Ángel Malavia

Don Jesús Catalá

Hoy se ha confirmado algo que muchos venían anunciado desde hace tiempo: Don Jesús Catalá abandona Alcalá de Henares y será el nuevo pastor de los malagueños. Supongo que hoy es un día muy especial para usted, pues al fin y al cabo abandona una diócesis en la que ha vivido una parte muy importante de su vocación sacerdotal. Alcalá de Henares. Mi diócesis.

No voy a entrar en grandes análisis, ni de su magisterio aquí, ni de su personalidad. Ni es el día para ello, ni soy la persona indicada para hacer balances. Puede sonar extraño, pero no hablo de lo que desconozco. No voy a decir lo que no fue: apenas nos conocimos. Usted era el obispo y yo un joven de la diócesis; sin más. Pero precisamente por eso, por haber coincidido en un mismo espacio en el que Cristo estaba de por medio, usted ha influido de algún modo en la que ya es mi experiencia como cristiano. En anécdotas, cosas puntuales más o menos importantes… pero ahí ha estado.

En primer lugar, usted fue el transmisor por el que recibí el sacramento de la confirmación. ¡Cómo olvidarlo! O cómo dejar de recordar ese 23 de abril de 2002 en el que, estudiando Historia en la Universidad de Alcalá, me colé en la entrega del Premio Cervantes con un carnet de la biblioteca (como si fuera periodista acreditado) y pude saludar al Rey Juan Carlos y al entonces presidente del Gobierno, José María Aznar (la gran malaviada, pendiente de contar)… Allí también estaba mi obispo.

Y, por supuesto, la experiencia inolvidable de estar en Roma en el entierro de Juan Pablo II. Mi Papa. Allí también estaba usted. Providencialmente. En mi retina está grabado el instante en el que pude entrar como “seminarista” a la Basílica de San Pedro horas antes de la ceremonia final. Allí pude postrarme ante un Juan Pablo II muerto para rezar a su alma viva… porque usted me cogió del hombro y le dijo al guardia que me impedía el paso: “seminaristi spagnolo”. ¡Yo, que al seminario sólo he ido de visita! Y a la salida, cuando me desorienté y quedé perdido sólo en medio de una multitud histórica, ¿a quién encontré? A mi pastor: A Don Jesús. El mismo que luego nos invitó a todos los que allí estábamos a cenar en una pizzería; el mismo por el que dormimos esa noche en el Colegio Urbaniano, viendo una Plaza de San Pedro que parecía mágica, sobre el bullicio de la muchedumbre melancólica.

¿Y cuál fue mi primera actividad como periodista? Pues colaborar (aunque de un modo ínfimo, todo hay que reconocerlo) en la Oficina de Prensa del Obispado de Alcalá. Con mis amigos Juan Carlos Ramos y Miguel Ángel López. ¿Cuándo? Bajo su magisterio alcalaíno.

Y las conversaciones: Como cuando yo llevaba el pelo largo y barba y al verme caminando junto a Juan Carlos (al que alguno llama Sandokán), nos dijo aquello de “míralos, aquí vienen los dos Cristos”. O cuando bromeando con mi apellido, me insinuó que si lo de Malavia era “por la mala vida”. Y, ya más en serio, hace cuatro meses, hablando de mis actividades, me recordó que tengo que ser “un buen periodista, pero ante todo, un buen católico”. Usted no creo que se acuerde de ninguno de esos detalles. Son sólo recuerdos, anécdotas, batallitas. Pero que han formado parte, indudablemente, de mi propia experiencia vital.

Insisto, no entro a evaluar ni su carácter, ni su acción pastoral, ni su posible proyección de cara al futuro. Sólo ocurre que hoy se va el que ha sido mi obispo y no quiero dejar de reseñar las cosas que mi memoria asocia a su figura. Por todo ello, gracias y adiós. Buena suerte en su nuevo destino. Que sepa ser luz para la buena gente de Málaga.

MIGUEL ÁNGEL MALAVIA

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Autor

Miguel Ángel Malavia

Conquense-madrileño (1982), licenciado en Historia y en Periodismo, ejerce este último en la revista Vida Nueva. Ha escrito 'Retazos de Pasión', ¡Como decíamos ayer. Conversaciones con Unamuno' y 'La fe de Miguel de Unamuno'.

Miguel Ángel Malavia

Conquense-madrileño (1982), licenciado en Historia y en Periodismo, ejerce este último en la revista Vida Nueva. Ha escrito 'Retazos de Pasión', ¡Como decíamos ayer. Conversaciones con Unamuno' y 'La fe de Miguel de Unamuno'.

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