La compañía aérea de bajo coste, Ryanair ya ha prescindido de 250 miembros de su plantilla en el continente y calcula que -en breve- 3000 pilotos y personal de cabina pueden seguir el mismo camino.
La crisis económica ocasionada por la pandemia del coronavirus ha calado fuerte en las finanzas y operatividad de la aerolínea. El pasado miércoles Ryanair «operó menos de mil vuelos con una ocupación de casi el 70%, unos 104.000 pasajeros. Y creo que es crítico en el inicio de la industria turística británica durante los meses clave de julio y agosto que traigamos al Reino Unido a los visitantes de países europeos con tasas de contagio o COVID mucho más bajas que las del Reino Unido», según el consejero delegado de la empresa.
Para Michael O’Leary la cuarentena del Gobierno británico está causando un enorme daño a la industria: «Estas políticas mal pensadas y mal aplicadas, que no tienen efecto en la COVID, están haciendo un daño incalculable al turismo británico, a los empleos británicos y a la economía británica en general. Y necesitamos que se levante esta estúpida cuarentena».

