Una fatwa en España

La protección policial y los coches blindados han sido rasgos usuales de la vida de Gustavo de Arístegui a lo largo de la pasada década. Esto se debe a que el escritor y portavoz de Asuntos Exteriores del PP ha dedicado una gran parte de sus 25 años de carrera a denunciar el Islam radical. Tras la publicación del último libro de Arístegui La jihad en España: la obsesión por recuperar Al-Ándalus, Yusuf Fernández, el portavoz de la Federación de Entidades Religiosas Islámicas de España le etiquetó como «enemigo del Islam«. La semana pasada, llegó el descubrimiento de amenazas de muerte contra el político español en páginas web jihadistas encriptadas radicadas en Arabia Saudí. Aaron Hanscom ha hablado por teléfono con Arístegui y reproduce aquí la conversación.

P: ¿Por qué están obsesionados los islamistas radicales con reconquistar España y por qué debería ser esta obsesión motivo de preocupación para todos los occidentales?

R: Tiene mucho que ver con los objetivos y las proyecciones que tienen y que en gran medida Occidente no ha entendido. Quieren: a) derrocar a los gobiernos que consideran anti-islámicos, corruptos, y por encima de todo apóstatas. En consecuencia, al considerar apóstatas a gobiernos y regímenes tienen derecho, están obligados incluso, a derrocarlos y destruir a sus líderes. b) reconquistar cualquier país o territorio que en cualquier momento de la historia haya estado bajo dominio del Islam. c) restablecer el califato. d) extender su dominio y poder a todo el mundo.

De modo que, sí, el simbolismo de España es extremadamente importante para ellos. España estuvo bajo dominio del Islam durante 800 años. No es solamente Andalucía, como dicen algunas personas. Es casi toda España. Y si vamos a considerar el conjunto de Europa, entonces sería las cuatro quintas partes de la Península Ibérica, algunas partes del sur de Francia, la mitad de Italia, todos los Balcanes, y definitivamente todas las islas del Mediterráneo. Afrontamos una amenaza muy seria.

Para comprender los riesgos a los que hacemos frente, tenemos que leer lo que dicen acerca nuestro nuestros enemigos. Aymán al-Zawahiri decía en su libro Caballeros bajo el estandarte del profeta que Europa se habría convertido en un vacío espiritual que solamente el Islam puede llenar, y que Europa es la nueva frontera del Islam, la nueva tierra de conquista, y por encima de todo, el nuevo campo de batalla de la jihad global. Europa es el eslabón más débil de la cadena porque tiene 27 millones de musulmanes de los cuales algunos tienen un cierto grado de simpatía hacia las ideas radicales. En consecuencia, creen que cuando Europa se convierta realmente en un continente con una minoría musulmana muy importante, será un objetivo muy fácil y su territorio muy fácil de conquistar.

P: Describa lo que usted llama «el síndrome andalusí» por la obsesión de la gloria perdida. ¿Quién es culpable de perpetuar el mito de Al-Ándalus?

R: Mucha gente, no solamente académicos musulmanes. Los académicos Románticos fueron culpables de perpetuar el mito. Simplemente eche un vistazo a los novelistas e intelectuales del siglo XIX que estaban obsesionados con la época medieval. (Un ejemplo es Sir Walter Scott y su célebre novela Ivanhoe). Eso tuvo un equivalente exacto entre los académicos e intelectuales musulmanes que eran Románticos. Tenían una obsesión con la España medieval y la importancia que tuvo Al-Ándalus como punto álgido de su civilización.

Los intelectuales occidentales también tienen una gran responsabilidad a la hora de perpetuar el mito. Algunos libros como El adorno del mundo, que es muy conocido en Estados Unidos y ha sido galardonado y elogiado, son completamente falsos. No es cierto que la España medieval fuera una coexistencia pacífica y perfecta entre las tres religiones monoteístas más importantes. Los musulmanes solamente toleraban a los judíos y los cristianos cuando eran muy poderosos y no [los toleraban] tanto cuando no eran tan poderosos. Tenía mucho que ver con el momento histórico y político. El mito de Al-Ándalus es un mito muy peligroso porque la gente tiende a creer que todos los demás eran responsables de la gloria perdida de Al-Ándalus. Creen que los españoles que no eran musulmanes o aquellos que habían sido musulmanes en el pasado y se convirtieron a otras religiones como el cristianismo tienen la culpa de la pérdida de gloria y el papel destacado que habían tenido históricamente hasta el siglo XV. Es extremadamente peligroso porque la autocrítica no existe en gran parte del mundo musulmán. Ellos creen que todos los demás tienen la culpa de las tragedias que sufrieron, y una de ellas definitivamente es la pérdida de Al-Ándalus.

La gente tiende a olvidar lo que dicen Osama bin Laden o Aymán al-Zawahiri. Existe una gran cantidad de circulares de Al-Qaeda firmadas por estos individuos que afirman claramente que la pérdida de Al-Ándalus fue una tragedia. Zawahiri decía recientemente que el territorio islámico tenía que ser reconquistado «desde Al-Ándalus hasta Irak». Esto es una amenaza muy seria que no solamente España o Europa, sino todas las democracias serias, avanzadas y modernas deberían tomar muy seriamente.

P: Háblenos por favor acerca de la compra de tierra y casas y el control de vecindarios y ciudades como modo de ir ganando España. ¿Por qué la reislamización de la mezquita de Córdoba es tan importante para los musulmanes ultraconservadores?

R: Ellos lo llaman la política «del pie en el dintel». Una vez que el pie está en el dintel, creen que serán capaces de entrar y reconquistar España. En La jihad en España afirmo que existe una sección de la Universidad Al-Azhar en Egipto que está obsesionada con una estrategia muy clara de reconquistar el territorio que estuvo una vez bajo el dominio del Islam. Pero esto se está haciendo cada vez más popular en muchas partes del mundo islámico. Creen que conquistar un vecindario, después un pueblo, después una ciudad, después una provincia y después una región, llevará con el tiempo a reconquistar el país entero.

Recientemente, tuvo lugar un programa de investigación llevado a cabo por el canal de televisión español Telecinco. Uno de los reporteros preguntaba a muchos musulmanes fuera de cámara. Decían que puesto que habían sido capaces de conquistar Albaicín (un vecindario muy importante y prominente de Granada) eran absolutamente capaces de conquistar la ciudad y después todo Al-Ándalus. Como reza la expresión: Andalucía primero, después Al-Ándalus.

Quiero citar a Joschka Fischer, ministro de exteriores alemán de 1998 al 2005 y miembro del Partido Verde. Dijo que si por cualquier motivo Israel cayera y fuera derrotado, el próximo de la cola definitivamente sería España.

P: ¿Cómo han permitido el multiculturalismo y la corrección política la penetración en España del Islam radical y bajado las defensas del país?

R: El multiculturalismo y la corrección política son los sistemas de coexistencia más probados en Europa y ambos han fracasado miserablemente. El multiculturalismo es en muchos sentidos un retorno a la Edad Media. Significa en la práctica que quien quiera que sea judío, cristiano o musulmán va a estar gobernado por leyes y tribunales de justicia que son cristianos, judíos o musulmanes. Esto es absurdo. Es muy parecido a las comunidades en las que se dividió el Imperio Otomano.

La izquierda occidental ha elegido ver al islamismo radical como el único enemigo capaz de confrontar a Occidente, Estados Unidos y sus aliados. Ellos creen verdaderamente que en muchos sentidos es su aliado. Si usted observa el modo en que han actuado Venezuela, Bolivia y otros países dominados por regímenes populistas, verá que votan constantemente con países como Irán o Siria, que son muy antioccidentales.

La corrección política y la obsesión de la izquierda con el islamismo radical están desactivando la capacidad de autodefensa de las democracias occidentales. Al no denunciar a los radicales y a los movimientos que están claramente vinculados con asociaciones e instituciones radicales, y ni siquiera a organizaciones terroristas, Occidente se acerca a ser dominado por ellas.

P: Cómo ha respondido la izquierda en España a las recientes amenazas de muerte hechas contra usted.

R: La izquierda radical ha unido fuerzas con los islamistas radicales en mi contra. Cuando vieron la reacción popular y aplastante de tantas personas en España apoyándome – incluso de la izquierda moderada – pensaron que las cosas se habían salido de tiesto. Como resultado, decidieron desacreditarme, y la realidad de estas amenazas ha sido confirmada por el Ministerio del Interior español. El Ministro del Interior me llamó para decirme que la Inteligencia policial española había descubierto estas amenazas que aparecen en diversas páginas web jihadistas que están encriptadas y radicadas en Arabia Saudí. El mensaje es claro: es necesario que sea asesinado. El Ministro de Defensa español, que fue Ministro del Interior durante dos años, también me llamó para manifestar su solidaridad y apoyo.

Deploro el mero hecho de que estos extremistas de la extrema izquierda en España hayan decidido unir fuerzas con aquellos que atacan la democracia, porque sin importar lo profundas que sean nuestras diferencias, se supone que estamos en el mismo bando.

P: ¿Cree usted que existe posibilidad de que los islamistas logren un día su sueño y España pase otra vez a estar bajo gobierno islámico?

R: No lo creo, pero la lucha se hará más difícil y extensa porque la sociedad española no está dispuesta o preparada para aceptar la amenaza que afrontamos. La gente ha prosperado aquí en muy poco tiempo. España es la octava nación más próspera del mundo. Tenemos unos ingresos per cápita de alrededor de 28.000 dólares al año. La gente quiere pagar sus hipotecas, salir la noche de los viernes, tomarse de 15 a 30 días de vacaciones al año, comprar coches bonitos y disfrutar en general de la buena vida. No escuchan a aquellos de nosotros que en algunos sentidos somos catastrofistas. Pero es nuestra labor.

No me voy a comparar con Churchill; sería extremadamente absurdo si lo llegara a hacer. Pero en muchos sentidos creo que algunos de los intelectuales y políticos que están denunciando las amenazas de este siglo a la democracia, afrontan la misma crítica que Churchill afrontó una vez antes de que la amenaza Nazi fuera evidente para el mundo entero. Mientras que algunas personas están bastante al tanto del enorme peligro que representa el islamismo para gran parte del mundo, no creen que sea capaz de poner en peligro su estilo de vida o sus libertades y derechos en el siglo XXI. En la práctica, éste es precisamente el caso.

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