Lo de Sánchez sobre Gaza e Israel es tan impostado como su ‘campaña‘ contra la prostitución, pero está generando efectos.
Y no precisamente positivos.
El cruce de declaraciones entre Estados Unidos y el Ejecutivo de Pedro Sánchez marca un nuevo pico de tensión diplomática.
La decisión española de restringir la cooperación militar y comercial con Israel, adoptada tras la ofensiva israelí en Gaza, ha provocado una reacción inmediata y contundente desde Washington.
El Departamento de Estado ha acusado abiertamente a España de “envalentonar a los terroristas” y ha mostrado su profunda preocupación ante las implicaciones de estas medidas para la seguridad regional y la lucha contra el extremismo.
La relación entre Madrid, Washington e Israel se encuentra hoy bajo una tensión inédita desde hace décadas.
La gestión política del conflicto palestino-israelí vuelve a situar a Europa ante sus propios dilemas internos sobre seguridad, derechos humanos y antisemitismo.
Mientras tanto, la escalada verbal complica cualquier salida negociada.
Los próximos días serán clave para medir hasta dónde llegan las amenazas o si finalmente prevalece el pragmatismo diplomático habitual entre aliados estratégicos.
Medidas sin precedentes y reacción internacional
A día de hoy, 10 de septiembre del 2025, el Gobierno español mantiene firme su postura: embargo total al comercio de armas con Israel, prohibición del paso por espacio aéreo español a aeronaves con material militar destinado al ejército israelí y veto a la escala en puertos nacionales de barcos que transporten combustible para las Fuerzas Armadas israelíes. Además, se han cancelado dos contratos de adquisición de armamento a empresas israelíes por valor cercano a los mil millones de euros.
Estas decisiones, justificadas por Moncloa como respuesta al “genocidio” en Palestina, han sido tildadas por Washington como “profundamente preocupantes”, especialmente por producirse justo después del atentado en Jerusalén en el que murieron seis personas, una de ellas ciudadana española. Un portavoz oficial del Departamento de Estado subrayó que “España, miembro de la OTAN, ha optado por limitar potencialmente operaciones estadounidenses y dar la espalda a Israel el mismo día en que seis personas fueron asesinadas en Jerusalén”, remarcando que “estas medidas envalentonan a los terroristas”.
Antisemitismo bajo el foco internacional
La polémica no termina en el plano diplomático. Desde hace meses, informes estadounidenses alertan sobre un repunte significativo del antisemitismo en España. El Departamento de Estado señala un aumento del 77% en los delitos de odio antisemitas registrados durante el último año: 23 casos en 2023 frente a 13 en 2022. Este incremento incluye discursos de odio online, amenazas y actos de vandalismo.
El informe anual estadounidense no solo apunta a datos cuantitativos sino que también señala eventos políticos concretos. Destaca el caso del acto celebrado el 3 de junio de 2024 en el Congreso español por Ione Belarra, exministra y líder de Podemos, donde activistas propalestinos glorificaron ataques contra Israel y negaron su derecho a existir. Este tipo de manifestaciones han llevado al Gobierno estadounidense a acusar abiertamente a responsables políticos españoles —incluida Belarra— de incitar al antisemitismo.
En paralelo, organizaciones judías españolas denuncian un ambiente hostil en universidades y redes sociales. El Observatorio de Antisemitismo reporta acoso a estudiantes judíos y campañas online con lemas considerados antisemitas.
Las bases militares: un matiz relevante
Pese al endurecimiento del discurso político, fuentes gubernamentales españolas aseguran que los acuerdos bilaterales con Estados Unidos sobre las bases militares de Rota y Morón no se verán afectados. El Pentágono mantiene libertad para utilizar ambas instalaciones para vuelos logísticos hacia Oriente Medio sin obligación formal de informar sobre el destino final del material transportado. Esto matiza el alcance real de las restricciones impuestas por Madrid y evidencia que la cooperación bilateral no se ha roto completamente.
Israel responde: acusaciones cruzadas
El Gobierno israelí ha respondido con dureza. El ministro de Exteriores, Gideon Saar, habla abiertamente de “alianza verdadera entre España y Hamás”, mientras otros miembros del gabinete Netanyahu califican las medidas como antisemitas e incluso vetan la entrada al país a ministras españolas como Yolanda Díaz y Sira Rego. En redes sociales, Saar ironizaba: “Ayer Hamás celebraba las decisiones españolas; hoy España condena los ataques israelíes a líderes terroristas. Así es como luce una verdadera alianza”.
Por su parte, desde Moncloa se insiste en que Estados Unidos sigue siendo un “socio esencial” para España y que no habrá cambios estructurales en los acuerdos estratégicos existentes.
Panorama político interno: polarización creciente
En el Parlamento español, la oposición acusa al Ejecutivo Sánchez de aislar diplomáticamente al país e instrumentalizar la política exterior con fines partidistas. Mientras tanto, sectores afines al Gobierno defienden las restricciones contra Israel como gesto necesario ante las violaciones de derechos humanos cometidas en Gaza.
En este contexto polarizado:
- Los principales socios europeos observan con cautela.
- Organizaciones humanitarias piden mantener canales abiertos para la ayuda civil.
- Comunidades judías españolas reclaman mayor protección frente al auge del antisemitismo.
Claves para entender lo que viene
El escenario abierto plantea varias incógnitas sobre la evolución futura:
- ¿Reforzará EE.UU. la presión diplomática o buscará mediar?
- ¿Persistirá España en su línea dura pese al aislamiento internacional?
- ¿Habrá consecuencias económicas o militares palpables más allá del plano simbólico?
