El mundo amaneció con una noticia inesperada: el presidente Donald Trump aseguró este jueves que Vladímir Putin ha accedido a suspender los bombardeos sobre Ucrania durante siete días, una pausa temporal que el propio mandatario estadounidense calificó como “una victoria de la diplomacia y el sentido humano frente a un invierno brutal”.
“Le pedí personalmente al presidente Putin que no bombardeara Kiev ni las ciudades ucranianas durante una semana, y accedió. Estamos muy contentos”, dijo Trump en la Casa Blanca, lanzando una declaración que resonó como un rayo en plena ola polar. “Mucha gente me dijo que no valía la pena intentarlo… pero este frío es histórico, nunca se ha visto algo así”, añadió.
El Kremlin accede, pero con condiciones
Desde Moscú, portavoces del Kremlin confirmaron que la orden de detener los bombardeos entrará en vigor esta medianoche. Aunque advirtieron que la medida “no implica un alto el fuego total”, el ministerio de Defensa ruso indicó que se limitará temporalmente “el uso de artillería y drones en zonas urbanas” mientras dure la ola de frío extremo.
Ucrania vive horas de tensa calma
El anuncio llega apenas 24 horas después de una de las noches más duras del invierno: Rusia lanzó 105 drones de largo alcance sobre territorio ucraniano, dejando tres muertos en Zaporiyia y más de una decena de impactos en infraestructuras energéticas. La Fuerza Aérea ucraniana aseguró haber derribado 84 de esos drones, pero advirtió que “la amenaza persiste”.
Mientras tanto, millones de personas en Kiev, Odesa y Járkov han pasado días sin calefacción ni electricidad. Las temperaturas rozan los 20 grados bajo cero, con escuelas cerradas y hospitales funcionando a medio ritmo por los constantes cortes de energía.
El presidente Volodímir Zelenski se mostró cauto ante el anuncio: “Si se cumple, aunque sea por unos días, será un alivio para nuestra gente. Pero Rusia ya ha roto sus promesas antes”.
La “diplomacia del frío”
Analistas internacionales interpretan esta breve tregua como un movimiento estratégico: Trump busca proyectar una imagen de mediador global mientras Estados Unidos intenta reposicionarse en el conflicto, y Putin, ante una crisis energética interna por el frío, podría estar aprovechando el parón para reorganizar sus tropas.
Las agencias humanitarias ya preparan convoyes hacia las zonas más castigadas del este del país, donde miles de familias sobreviven con temperaturas bajo cero y escasez de alimentos y electricidad.
Por ahora, Ucrania se aferra a estos siete días de respiro, conscientes de que el reloj ya corre… y el invierno no da tregua.

