Senegal: ¿hacia un replanteamiento de la estrategia de desarrollo basada en las infraestructuras?

Agricultores en Senegal
Agricultores en Senegal

Con un PIB que se ha cuadruplicado desde la década de 2000, África ha experimentado una profunda transformación en las últimas dos décadas. Sin duda, esto se debe al creciente interés que despierta este continente entre los inversores y los actores económicos extranjeros, pero también, sin lugar a dudas, a los esfuerzos reales realizados por los Estados africanos para estimular el desarrollo virtuoso de sus países.

Uno de los factores esenciales de este desarrollo proviene de las infraestructuras, base sin la cual no es posible la prosperidad, base sobre la que prosperan de forma sostenible las actividades económicas y sociales. Este paradigma, en el que las redes no siguen al desarrollo, sino que lo preceden, ha sido bien comprendido por varias naciones africanas que han emprendido iniciativas para construir carreteras, redes eléctricas, de agua, de saneamiento y de telecomunicaciones. Este es el caso de Senegal.

El Plan Senegal Emergente

Situado en la costa occidental del continente africano, el país, que se enfrentaba a varios retos económicos y estructurales, en particular a una ralentización del crecimiento económico, puso en marcha en 2014 el Plan Senegal Emergente (PSE). Impulsado por el expresidente Macky Sall, este plan tiene como objetivo convertir a Senegal en un país emergente para 2035. Esta estrategia se traduce en acciones específicas destinadas a estimular de forma anticipada el desarrollo del país. Senegal recurre al capital extranjero para financiar estos proyectos locales, que se llevan a cabo en colaboración con empresas e instituciones nacionales e internacionales.

Es el caso, en particular, del Banco Europeo de Inversiones (BEI), que ha apoyado 50 proyectos en todo el país con el objetivo de mejorar las condiciones en las ciudades y comunidades rurales. Entre estas iniciativas figuran la construcción de una red de transporte rápido en autobús, la rehabilitación de las principales redes de carreteras, la modernización de la red eléctrica, las ayudas a las empresas, etc. De acuerdo con la estrategia del PSE, estas operaciones se llevan a cabo en colaboración con entidades locales, tanto públicas como privadas: los proyectos de acceso al agua potable en colaboración con la Sociedad Nacional de Aguas de Senegal, o el apoyo al acceso al crédito de los agricultores y habitantes de las zonas rurales en colaboración con la institución microfinanciera local denominada Baobab Sénégal.

La electrificación en el centro del desarrollo

En un mundo hoy digitalizado y afectado por el cambio climático, la electricidad ocupa un lugar muy especial entre los factores de desarrollo. Un país con un sistema eléctrico deficiente queda, de facto, excluido de la globalización. Sin electricidad para todos, ni las actividades económicas ni la educación pueden funcionar eficazmente. Sin embargo, en África, las desigualdades en el acceso a la red eléctrica siguen siendo muy marcadas entre los distintos países: en 2022, el Magreb tenía una tasa de acceso a la electricidad de casi el 100 %, mientras que la República Democrática del Congo y Níger apenas alcanzaban el 20 %. Y estas grandes disparidades son aún más evidentes dentro de algunas de estas naciones, donde las zonas rurales siguen viviendo al ritmo de las horas diurnas y dependen de las energías fósiles, o incluso de la deforestación, para simplemente cocinar o calentarse.

La Agencia Senegalesa de Electrificación Rural (ASER)

Para responder a esta necesidad vital de electricidad, el Gobierno senegalés creó en 2019 la Agencia Senegalesa de Electrificación Rural (ASER). Desde entonces, varios ejemplos permiten medir la importancia que está adquiriendo la electrificación en la agenda del Estado senegalés. En el espíritu del PSE, estos ejemplos suelen asociar a socios públicos y privados, internacionales y locales. Así, el programa «Electricidad verde para treinta y cinco mil habitantes de zonas rurales de Senegal» es fruto de la colaboración entre la Fundación Energías para el Mundo y el Ministerio de Energía de Senegal, y está dirigido por la ASER. Del mismo modo, los proyectos de la empresa francesa Vinci Énergies en Senegal, a través de su filial Omexom, o de la alemana Gauff Engineering han dado lugar a realizaciones muy concretas: instalación de doscientos kilómetros de líneas aéreas y subterráneas y construcción de cinco subestaciones eléctricas de alta tensión para el primero, electrificación de 300 pueblos mediante la construcción de redes eléctricas, instalación de paneles solares y sistemas de distribución para el segundo.

¿Simples retrasos o cuestionamiento estratégico?

Sin embargo, el proyecto más reciente de electrificación de más de mil pueblos en cinco regiones del país parece mostrar las limitaciones de un modelo que combina iniciativa y financiación públicas y privadas, gestión por parte de una agencia pública y ejecución por parte de operadores extranjeros y locales. Financiado por el Banco Santander y la Agencia Española de Crédito Exterior (CESCE), y confiado a una empresa española, AEE Power EPC, asociada a un socio local, este proyecto no ha dejado de sufrir disfunciones desde su lanzamiento en la primavera de 2023: procesos judiciales entre socios operativos, paralización y posterior reanudación por parte de la justicia administrativa, expresión de inquietud por parte de los financiadores, todo ello en un contexto de sospechas de malversación. Aunque en teoría este proyecto sigue activo, en realidad las obras tienen dificultades para reanudarse y, quince meses después del inicio de las obras, solo 40 localidades habrían sido conectadas a la red eléctrica.

La puesta en marcha de este tipo de proyectos complejos a menudo se enfrenta a dificultades: retrasos en los desembolsos, ambigüedad administrativa, falta de transparencia… Y no solo en África. Pero la diferencia entre las ambiciones declaradas del Estado senegalés y sus socios, por un lado, y la ejecución de este último proyecto, por otro, es hoy en día evidente. Esto lleva a cuestionarse el futuro de la estrategia Senegal emergente, 18 meses después de un importante cambio político.

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Autor

Manuel Trujillo

Periodista apasionado por todo lo que le rodea es, informativamente, un todoterreno

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