Un giro en la política iniciada por Obama en 2014 y que tuvo su apogeo en la reapertura de las embajadas, en julio de 2015, después de 54 años de guerra fría
Donald Trump va a dar un giro a la política de Obama sobre Cuba. No completo, pero sí significativo.
El presidente estadounidense anuncia este 16 de junio de 2017 en Miami un cambio que termina con los últimos años de concesiones económicas y comerciales, mutuamente beneficiosas, pero sin exigir contraprestaciones en el respeto a los derechos humanos por parte del Gobierno de La Habana.
Habrá restricciones a los viajes de norteamericanos a la isla, así como a los negocios de corporaciones estadounidenses con las empresas cubanas controladas por militares, si bien se mantendrán algunas de las medidas flexibles introducidas por Obama para facilitar la comunicación, el transporte y la relación comercial entre cubanos y estadounidenses.
La modificación más notable será política, y consistirá en un endurecimiento en la política de Washington hacia el régimen de Castro y su aparato militar, que supondrá el fin del apoyo sostenido por parte de la Administración anterior, según consta en un memorándum presidencial de seguridad nacional elaborado por la Casa Blanca.
