La última portada de Time es una bomba visual: Elon Musk sentado tras el icónico escritorio Resolute del Despacho Oval, con Donald Trump de pie a su lado.
La imagen, publicada este 7 de febrero de 2025, sintetiza una realidad incómoda: el hombre más rico del mundo ejerce un poder sin precedentes en la administración Trump, redefiniendo desde la burocracia federal hasta la política exterior.
El artículo de fondo se titula «Inside Elon Musk’s War on Washington» y no tiene desperdicio.
La portada de Time no es metáfora: Musk ejerce un poder híbrido (empresarial, tecnológico, político) que desafía todos los límites.
Su alianza con Trump ha creado un capitalismo de vigilancia donde algoritmos deciden el presupuesto federal y tweets fijan agendas diplomáticas.
La pregunta ahora es si los tribunales y el Congreso podrán frenar a quien, en palabras de The Nation, actúa como «un oligarca high-tech secuestrando el gobierno«.
Y que en contraste, según millones de personas en todo el mundo, trae al ploaneta aires de libertad y el fin de la censura ‘woke‘, la estupidez burocrática y la cultura de la cancelación.
Mientras, Musk ya tiene nuevo objetivo: según Time, su siguiente movimiento es integrar ChatGPT en las contrataciones públicas.
- Conflicto de intereses: SpaceX tiene $4.300 millones en contratos con el Pentágono. Musk decide qué programas recortar mientras su empresa se beneficia.
- Estilo de vida: Duerme en el Edificio Eisenhower de la Casa Blanca, recreando sus noches en fábricas de Tesla.
- Popularidad: El apoyo republicano a su influencia cayó del 47% al 26% desde noviembre.
El experimento acaba de comenzar.
1. Musk como «shadow president»: un cargo sin precedentes
Los últimos 19 días han demostrado que Musk no es un simple asesor. Como «empleado especial del gobierno», opera con autonomía inédita:
- Dirige el Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), creado por Trump el primer día de su mandato.
- Tiene acceso a sistemas críticos como el de pagos del Tesoro (que mueve $6 billones anuales).
- Cuenta con autorización de seguridad top secret y un equipo de ingenieros de Silicon Valley instalados en oficinas de la Casa Blanca.
La ambición de Musk no solo es recortar gastos, sino rehacer el Estado a su imagen.
2. La revolución burocrática: de USAID a la IA
Musk aplica en Washington el manual usado en Twitter (despidió al 80% de la plantilla en 2022):
- Desmantelamiento de USAID: 60 altos cargos en licencia, acceso bloqueado a sistemas internos y sitio web offline. Musk lo tilda de «organización criminal».
- Inteligencia Artificial en el sector público: Su equipo usa algoritmos para analizar contratos federales y recomendar recortes.
- Cultura laboral extrema: Exige jornadas de 120 horas semanales a su equipo DOGE, replicando el modelo de Tesla.
- 183.000 funcionarios aceptaron ofertas de indemnización por renuncia.
- Congelación de $1 billón en gastos federales, frenada temporalmente por los tribunales.
3. Silicon Valley: de apolíticos a operadores políticos
Musk ha roto el tabú de la tecnocracia neutral:
- Marcos Zuckerberg (Meta) y Sam Altman (OpenAI) donaron $1 millón cada uno a la inauguración de Trump.
- Venture capitals como Andreessen Horowitz impulsan contratos militares para SpaceX (satélites Starlink).
- Cultura corporativa: CEOs imitan los despidos masivos de Musk, eliminando departamentos de diversidad.
«Los empleados tenían demasiado poder. Musk demostró que se puede recuperar el control», concluye Kara Swisher en The New York Times.
4. Política exterior: el caso alemán y la agenda de ultraderecha
Musk ha exportado su batalla cultural a Europa:
- Apoyo a la AfD: En un mitin en Halle (Alemania), instó a «superar la culpa del pasado nazi» y preservar la «cultura alemana». La canciller Scholz lo acusó de «poner en riesgo la democracia europea».
- Conexiones globales: Reuniones con Putin, Xi Jinping y el embajador iraní en la ONU.
- Starlink como herramienta geopolítica: Usado en Ucrania, ahora negocia su despliegue en Taiwán.
LA PORTADA DE TIME MAGAZINE
Inside Elon Musk’s War on Washington
El enfrentamiento en la sede de USAID revela el poder sin precedentes del magnate en la administración Trump
Su Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE) paraliza agencias federales, despide funcionarios y redefine el papel del Estado
El 1 de febrero de 2025, un grupo de hombres enviados por Elon Musk llegó a la sede de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), a pocas cuadras de la Casa Blanca. No hubo disparos ni forcejeos, pero el episodio —narrado a TIME por funcionarios de USAID— sintetiza la revolución en marcha: Musk, el hombre más rico del mundo, está desmantelando el gobierno federal con métodos similares a los que usó en Twitter.
El asalto a USAID: «Es hora de que muera»
Los hechos: El equipo de Musk, autodenominado Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), exigió acceso total a las instalaciones de USAID. Tras días de inspección, sus demandas incluyeron entrar a áreas clasificadas. La seguridad de la agencia se negó.
La reacción de Musk: En su plataforma X, tildó a USAID de «organización criminal» y ordenó su cierre. En una semana, casi todo su personal fue suspendido y sus oficinas globales clausuradas.
Impacto inmediato: La agencia, que gestiona $35.000 millones anuales en ayuda humanitaria, dejó de operar. Agricultores del Medio Oeste perderán compradores de harina para campos de refugiados.
DOGE: un ejército privado en el corazón del Estado
Origen: Creado por orden ejecutiva de Trump el día de su investidura, el DOGE carece de estatus legal, página web o estatutos. Su autoridad emana directamente de Musk.
Herramientas clave: Control del Servicio Digital de EE.UU. (USDS), que centraliza la infraestructura tecnológica federal, y acceso a sistemas de pago del Tesoro ($6 billones anuales).
Tácticas: Despidos masivos (183.000 funcionarios aceptaron indemnizaciones por renuncia) y congelación de $1 billón en programas federales, frenada temporalmente por los tribunales.
Silicon Valley invade Washington
El manual de Musk: Aplica las mismas tácticas que en Twitter (despidió al 80% de su plantilla en 2022): jornadas de 120 horas semanales, equipos jóvenes sin experiencia estatal y amenazas veladas. Figuras clave: Steve Davis, ingeniero aeroespacial y líder del DOGE, antes responsable de recortes en Twitter.
Objetivo declarado: «Reducciones masivas de personal en la burocracia federal», según un artículo de Musk en The Wall Street Journal.
Consecuencias globales y resistencia
Efecto dominó: Empresas tecnológicas perderán asesoría gratuita para exportar a China. Millones de personas dependientes de ayuda alimentaria de USAID quedan desprotegidas.
Reacción legal: Jueces bloquearon temporalmente la congelación de gastos y despidos masivos. El congresista demócrata Jamie Raskin denuncia: «No tenemos una cuarta rama del gobierno llamada Elon Musk».
Protestas ciudadanas: En Leesburg (Virginia), cientos de funcionarios federales exigen frenar el DOGE.
Trump y Musk: una alianza de conveniencia
Apoyo público: «Elon no puede hacer —ni hará— nada sin nuestra aprobación», dijo Trump el 4 de febrero. Pero el DOGE opera con autonomía.
Contradicciones: Aunque Trump negó vinculación con el Proyecto 2025, el 65% de sus primeras medidas coinciden con ese plan para «traumatizar a los funcionarios».
Riesgo político: El apoyo republicano a Musk cayó del 47% al 26% desde noviembre, según encuestas de TIME.
Conclusión
Musk ha convertido el gobierno de EE.UU. en un laboratorio de su ideario ultracapitalista: algoritmos sustituyen burócratas, tweets dictan políticas y un empresario no electo decide qué agencias sobreviven. Como advirtió un editorial del Wall Street Journal: «Los tribunales descarrilarán el proyecto de Musk si no tiene cuidado». Mientras, millones de empleados públicos —y quienes dependen de ellos— aguantan la respiración.
Con reportes de Eric Cortellessa, Philip Elliott, Nik Popli y Tessa Berenson Rogers/Washington. Artículo traducido y adaptado del original de TIME (7 de febrero de 2025).


