Donald Trump lleva apenas un mes en la Casa Blanca y ya ha puesto patas arriba al ejército estadounidense.
El viernes por la noche, anunció la purga sin precedentes de los líderes militares de más alto rango.
Despidió al jefe del Estado Mayor Conjunto, el general Charles Q. Brown, y minutos después, su secretario de Defensa, Pete Hegseth, echó al jefe de la Armada, la almirante Lisa Franchetti, y al vicejefe de la Fuerza Aérea, el general James Slife, entre otros.
Este shake-up, como lo llaman en inglés, no tiene paralelo en la historia reciente de Estados Unidos.
Un mes y Trump ya ha puesto el mundo a girar. La purga militar es solo un capítulo.
Prepárate, porque esto va a más.
Un viernes de infarto en el Pentágono
Todo empezó el 21 de febrero de 2025. Trump usó su plataforma Truth Social para anunciar el cese de Brown, el militar de mayor rango del país.
No dio razones claras, solo dijo que quería “nueva sangre”.
Según CNN, el general estaba en Texas visitando la frontera cuando le llegó la noticia.
No tuvo tiempo ni de volver a Washington.
Minutos después, Hegseth soltó otra bomba: cinco oficiales más, incluidos Franchetti y Slife, también estaban fuera. La rapidez y la escala dejaron a todos boquiabiertos.
El Wall Street Journal señala que esto rompe décadas de tradición.
Los jefes del Estado Mayor no suelen ser despedidos así, menos aún en grupo.
Brown, el segundo afroamericano en liderar el ejército, llevaba menos de dos años en el cargo. Franchetti, primera mujer al mando de la Armada, también se va tras un paso breve pero histórico.
¿Por qué esta purga ahora?
Trump lleva tiempo diciendo que quiere un ejército “fuerte, no woke”.
Durante su campaña, criticó a los líderes militares por supuestamente priorizar diversidad sobre preparación.
En un mitin en Pensilvania, dijo: “Tenemos generales que se preocupan más por incluir que por ganar guerras”. Ahora, con Hegseth como su mano derecha en el Pentágono, parece decidido a cumplir esa promesa.
La BBC apunta a una agenda clara: alinear al ejército con su visión America First.
Hegseth, un exmilitar y comentarista de Fox News, ha dicho que quiere quitar políticas “progresistas” del Pentágono.
Según The Washington Post, los despedidos están vinculados a iniciativas de inclusión de la era Biden, como las del retiro caótico de Afganistán en 2021.
Pero no todos lo ven tan simple. Algunos creen que Trump busca lealtad absoluta, no solo cambios ideológicos.
Reacciones: Alarma y apoyo
El anuncio desató un torbellino. Jason Crow, congresista demócrata y exmilitar, escribió en X: “Esto es un golpe al profesionalismo del ejército”.
Teme que reemplazar a oficiales con fieles a Trump ponga en riesgo la neutralidad militar. Jack Reed, senador por Rhode Island, lo llamó una “campaña premeditada” para politizar las fuerzas armadas.
Pero no todos critican.
En círculos conservadores, como los lectores de ** Breitbart**, aplauden.
Dicen que Trump está limpiando un Pentágono “infestado de burócratas woke”. Hegseth alimentó esa narrativa al declarar: “Bajo Trump, el ejército volverá a su misión de ganar guerras”.
¿Qué sigue para el ejército?
Analistas del New York Times dicen que esto es solo el principio. Trump nombrará pronto sustitutos, y se rumorea que el general retirado Dan Caine podría liderar el Estado Mayor.
Si el Senado lo confirma, sería un salto inédito: nadie ha llegado a ese puesto sin pasar por los Jefes Conjuntos antes. Otros nombres suenan, pero todos apuntan a un perfil: leales al presidente y alineados con su visión.
El Pentágono ya esperaba cambios.
Según Reuters, también planean despedir a 5.400 civiles la próxima semana.
Esto, sumado a la purga de líderes, podría desestabilizar la cadena de mando. Travis Sharp, experto en defensa, advierte: “Es un experimento arriesgado en un momento de tensiones globales”. Con Rusia, China y Oriente Medio en ebullición, el timing no parece ideal.
Reflexiones: ¿Funciona o se estrella?
Esta purga sin precedentes tiene dos caras.
Por un lado, Trump cumple con su base: un ejército “duro”, sin ataduras ideológicas. Si logra instalar líderes afines, podría moldear las fuerzas armadas a su imagen. Pero el riesgo es enorme. Mackenzie Eaglen, del American Enterprise Institute, dice que cortar tan profundo puede romper la moral y la cohesión. “No se cambia un portaaviones de rumbo en una noche”, compara.
Además, hay dudas legales. Los despidos masivos podrían chocar con normas del Senado, que aprueba estos cargos. Si los reemplazos no pasan el filtro, el Pentágono quedaría cojo. Y en el exterior, aliados como NATO miran con preocupación.
¿Seguirá EE.UU. siendo un socio fiable?
Pronóstico: Tormenta en el horizonte
Mi apuesta: esto no acaba aquí. Trump y Hegseth seguirán apretando tuercas.
Si la purga funciona, veremos un ejército más ideológico, centrado en fronteras y disuasión pura.
Pero si falla, el caos interno podría debilitar a EE.UU. justo cuando más necesita fuerza. Los próximos meses serán clave.
El Senado, los tribunales y hasta los propios militares tendrán algo que decir.
Las acciones más espectaculares de Trump en su primer mes
Trump no ha perdido el tiempo desde el 20 de enero.
Aquí van sus jugadas más llamativas hasta el 22 de febrero de 2025:
- Purge militar: Despide a Brown, Franchetti, Slife y otros en una noche. Sin precedentes.
- Tarifas recíprocas: Ordena aranceles del 10-20% a países como India, según CNN. Busca equilibrar el comercio, pero aviva temores de guerra comercial.
- Corte al USAID: Paraliza la ayuda exterior, recortando 40.000 millones, dice Reuters. Adiós a la era Biden en política exterior.
- Propuesta para Gaza: Plantea transformar Gaza en la “Riviera del Medio Oriente”, aunque recula en poner tropas, informa The Guardian.
- Censura en escuelas militares: Hegseth limita libros sobre inmigración y psicología en escuelas del Pentágono, según The Washington Post.
