IN ILLO TÉMPORE
Hace muchos años, abrigué mi cándida desnudez existencial con una utopía: arroparía mi inteligencia temblorosa (por incipiente), tábula rasa, hablando a los hombres de Dios. Pero llegó el día en el que advertí los excesos de vanidad e ineficacia que rezumaba aquella ucronía absurda. Desde entonces, no me duermo ningún día sin sentir el bienestar que me reporta hablar de los hombres a Dios.
“Otramotro”
¿DIOS? MEJOR CONFIDENTE QUE MATERIA
Veinte zaragozanos tacos hace,
Con la que me prestó Morfeo cámara,
Edité esta inquietante profecía:
Me vi, misacantano, ante el guión
De la homilía, hablando a la parroquia
De EL TERNO ETERNO. Mas llegó la data
En la que eché de ver las demasías
De vanidad e ineficacia idiotas
Que rezumaba aquella intención ida.
Desde entonces, los párpados no arrío
Sin libar el jerez que me reporta
Hablar de los mortales a EL DIVINO.
“Metomentodo”
Ángel Sáez García
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