El blog de Otramotro

Ángel Sáez García

Por aquí acaeció lo acostumbrado

POR AQUÍ ACAECIÓ LO ACOSTUMBRADO

Dilecta Pilar:

Celebro que hayas desconectado. A veces es muy beneficioso, por los motivos que aduces, la visita de una amiga tuya y de unos deudos de tu pareja, o por otros, variados.

Todos esos factores que mencionas contribuyeron y/o sumaron, seguramente, para que la ofrenda floral a la Virgen del Pilar fuera un éxito y se batiera la plusmarca que mencionas en tu correo.

Por aquí acaeció lo acostumbrado. Bueno, el sábado acudí a comer con Pío y su pareja, Diana, que me invitaron. Por la tarde nos tomamos los zuritos de rigor y, para no variar, le dimos a la sinhueso. El domingo ocurrió lo de siempre. Salí a comprar la doble pe, pan y periódico, leí y escribí.

Abundo en tu parecer, porque he comprobado que dejar de hacer durante unas horas aquello en lo que me ocupo habitualmente, leer y escribir, tareas con las que, por cierto, además de aprender, me divierto un montón (o sea, el famoso motivo horaciano del “utile dulci”), y coronar otra actividad me suele proporcionar satisfacción o venir estupendamente, a pesar de los pocos y posibles daños que me pueda acarrear ese nuevo menester. Son y/o pesan más los beneficios que me depara dedicarme a ese otro quehacer, el que sea, siempre que me resulte gratificante, verbigracia, departir y zuritear los sábados con Pío y Diana durante un par de horas escasas, que los perjuicios (cenar más tarde de lo asiduo). Por tanto, me comportaría como un necio de remate si no aprovechase esas casi dos horas de asueto para culminarlo o llevarlo a cabo, habiendo constatado, de manera fehaciente, que es una excelente medida u opción porque me permite disfrutar a tope.

Así es, tú lo has escrito, supongo que siguiendo la recomendación del célebre adagio de Baltasar Gracián y Morales (“lo bueno, si breve, dos veces bueno; y aun lo malo, si poco, no tan malo”), en concreto, el 105 de su obra “Oráculo manual y arte de prudencia” (1647), con menos palabras: “Cambiar de actividad es bueno para cuerpo, alma y espíritu. Y alternar con los amigos, sanísimo”.

Me sumo a tu alegría (por cierto, ese es el título de la obra de Vilas) propia, propiciada por la ajena. Como airea otro adagio apodíctico, este, sueco, “una alegría compartida es una alegría doble; una pena compartida es la mitad de una pena”. He comprobado varias veces su certeza. Ergo, ahí van mis ¡muchas felicidades! para el ganador del Premio Planeta, el extremeño (medio catalán, ya) Javier Cercas, sí, y, asimismo, para el finalista, Manuel Vilas, aragonés.

Que el fin de semana te sea dichoso.

Otro (de tu amigo Otramotro).

   Ángel Sáez García

   angelsaez.otramotro@gmail.com

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Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza.

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