EL EFECTO “¡QUÉ DEMONIOS!”
(¿TAMBIÉN ROMPE MATRIMONIOS?)
Una persona decente
Hace cosas deshonestas
Más fácilmente que gestas.
Dan Ariely sagazmente
Lo probó con joven gente.
A los que el azar fue esquivo
Un soborno apetitivo
Les propuso y aceptaron
Nueve de diez, que picaron
Al grito de “¡al fin, fui vivo!”.
Ángel Sáez García