Bendito veinticinco de septiembre
BENDITO VEINTICINCO DE SEPTIEMBRE, QUE FUE CUANDO LEÍ CUANTO ENCANTÓ Como este encabezamiento sobra, por consabido, paso a las letras, la sustancia, del correo que he recibido de quien me pide permiso (y se lo he concedido ipso facto) para que lo firme con mi proverbial “Amén”: “Reconozco que, a veces, no siempre o todos los días,