El blog de Otramotro

Ángel Sáez García

Dos crismas rotas pronostica EL ROTO

DOS CRISMAS ROTAS PRONOSTICA “EL ROTO”

Aunque sé que la historia no se repite (me consta, de manera fehaciente, que sí se iteran algunos aspectos o factores similares, consecuencia o producto de errores parecidos, pero el eterno retorno nietzscheano no deja de ser una entelequia), a veces, tengo la impresión refractaria de que lo hiciera. El sábado pasado volví a llevarme a la vista, en forma de viñeta ajustada a la realidad, un editorial en toda la regla, cabal, de EL ROTO, al que no le faltaba una palabra de menos ni le sobraba una palabra de más. ¿Por qué? Porque lo que me brota hacer ahora, cuando paso a ordenador lo que escribí a bolígrafo dicho día, hogaño, es, poco más o menos, tres cuartos de lo que ya realicé otrora y escribí al respecto antaño.

No conozco a ningún semejante con sensatez probada, con dos dedos de frente, que se atreva a poner en tela de juicio el aserto de que EL ROTO es un genio. Puede que no lo sea (o no lo parezca) todos los días en todas y cada una de sus creaciones, pero lo es con asidua frecuencia; y eso vale para él como valió antes para cualquier otro congénere catalogado así, por ejemplo, Miguel Ángel Buonarroti, que no todas las esculturas que talló con la ayuda de un cincel y un martillo fueron el David, el Moisés o la Piedad (única obra que firmó, por cierto), que esculpió con maestría y una paciencia sin parangón.

Insisto en mi parecer; considero que EL ROTO es un genio, porque solo a un ejemplar que abrigue dicha condición se le ocurre rememorar y hacer un homenaje (para lograr la proeza de coronar ese doble reto hay que estar atento, centrado y concentrado; atento a cuanto acaece a su alrededor, verbigracia, el ámbito de la política actual, y centrado y concentrado para extraer de los hechos las oportunas consecuencias y enseñanzas) a la clásica fábula de Esopo, de las dos cabras (más bien, cabrones o machos cabríos).

Andrés Rábago García, consciente de la polarización, del dualismo rampante, del “duelismo” reinante, de la confrontación a la que lleva la división entre el “nosotros” y el “ellos”, que han favorecido los dos partidos mayoritarios en el arco parlamentario español, el PSOE y el PP, dibujó en una viñeta inolvidable, que recuerda el “Duelo a garrotazos” que pintó Goya, el pretérito sábado 22 de noviembre de 2025, en la página 11 de EL PAÍS, a dos cabrones (hubo quien vio dos antílopes o dos ciervos berrendos, tras una doble sesión de berrea) situados, frente a frente, en los lados opuestos de un desfiladero, garganta u hoz; uno, de capa roja, a la izquierda, y otro, de pelaje azul, a la derecha, en idéntica, pero opuesta, posición, a punto de embestirse ambos, recíprocamente, con sus testuces y sus cuernos, la correspondiente y respectivos del otro, para demostrar ¿qué?, si puede saberse.

Porque, dada la ubicación que los dos machos cabríos ocupan en el espacio, lo que cabe colegir o deducir, tras el primer cabezazo mutuo, es dónde van a ir a parar ambos incautos, al fondo del valle, haya río que circule o no lo haya abajo, hechos trizas. En dicho combate o duelo no va a haber vencedor, porque los dos van a perder la vida, nada más tocar con sus cuerpos el suelo, si la distancia es la que intuimos o sospechamos, más de veinte metros de altura.

EL ROTO no ha titulado con palabras su viñeta, pero podría haberlo hecho así, con este endecasílabo: “¡VAYA PAR DE CABRONES IMPRUDENTES!”.

Nota bene

   Sí tituló la viñeta siguiente, la del domingo 23, en la que pintó a un miliciano armado con un cuchillo que ambiciona sangre, con estas irónicas palabras: VAMOS A REPETIR LA GUERRA CIVIL PARA RECUPERAR LA MEMORIA HISTÓRICA.

   Para el atento y desocupado lector, ora sea o se sienta ella, él o no binario, que la haya olvidado, he juzgado oportuno recordarle que aquí, en mi bitácora, el blog de Otramotro, escribí la décima (con estrambote, ergo, duodécima) que publiqué el 14 de mayo de 2012:

FÁBULA DE LAS DOS CABRAS

 

De dos cabras urdió Esopo

Que a un mismo río bajaron

Por vía opuesta. Se hallaron

Frente a frente, donde un chopo

Lo atravesaba. ¡Qué escopo!

Lo idéntico ambas querían,

Cruzar, pero no cedían

El paso. Tanto pugnaron

Que el árbol y ellas rodaron

Mientras auxilio pedían.

 

¿Que cuál es la moraleja?

La obstinación de ti aleja.

 

   Ángel Sáez García

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Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza.

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