El blog de Otramotro

Ángel Sáez García

De los columbarios a la teratología

DE LOS COLUMBARIOS A LA TERATOLOGÍA

Solo el autor (ora sea o se sienta ella, ora sea o se sienta él, ora sea o se sienta no binario) genial es capaz de advertir cómo surfea la ola de la presente realidad existencial, camuflada/o entre la espuma, el absurdo y la antítesis, la paradoja. Eso, conjeturo, es lo que hizo Antonio Muñoz Molina (AMM) en el artículo titulado “De los ceniceros a la taroterapia”, que fue publicado en la página 13 de la edición de papel del prestigioso diario EL PAÍS del sábado 16 de septiembre de 2023.

El primero de los casos señalados por AMM, qué rotundo fracaso el del edil de Sanidad vallisoletano (de una insensatez manifiesta, notoria, pero el sinsentido es cuanto trasciende de lo que de algunas molleras sale, pues lo había dentro de ellas; las nuestras no están libres de caer en dicho error, si hacemos caso a los antecedentes; así que no exhibamos nuestras ínfulas de cuerdos, por si las moscas), repartiendo ceniceros, como si fueran caramelos, es, amén de llamativo, aliado proverbial y sintomático del desmán público, sea aquí, ahí o allí donde lo acompañe como pareja de baile.

Quien ha padecido dos cánceres sabe, de buena tinta, a ciencia cierta, de los numerosos perjuicios que ocasiona o produce el tabaco y el tabaquismo. AMM aduce un argumento irónico que contiene una razón de peso, inobjetable: “Lástima que por el tabaco mueran tantas personas como las que viven de él y que el coste del tabaquismo y sus secuelas para el sistema sanitario sea el triple de los ingresos fiscales que produce”.

En nuestras sociedades ¿avanzadas? (los signos de apertura y de cierre de la interrogación son pertinentes, pues los casos en los que eso no se cumple ni demuestra son legión) la educación sigue siendo fundamental, inexcusable, para tomar conciencia de la situación del mundo y, visto el raudo y directo camino que lleva al absurdo, al apocalipsis, cambiarlo, transformarlo, pues hoy aún hay por ahí quienes viven y beben a morro de alguno de los plurales caños de la fuente del horóscopo, ahora igual de mendaz que otrora, que aquí vale lo mismo que siempre, nada, y por eso acaso debería llamarse, más propiamente, “horroróscopo”. AMM hace lo correcto y oportuno al censurar que las/os sacaperras sigan con sus prácticas pseudocientíficas así: “Un organismo del Ayuntamiento de Alicante llamado Escuela de Talento Femenino estuvo ofreciendo hasta hace unos días un ‘taller de tarot para el éxito empresarial’, impartido por Almudena Polo, fundadora de Al(mu)Quimia Terapias Holísticas, y también, según sus propias palabras, ‘taroterapeuta y coach estratégico’”. Tras salir a relucir el engañabobos, ¡menos mal!, el taller, que ha sido clausurado, ha dejado a más de una/o yerta/o.

AMM sigue dando, en su certero lanzamiento de pullas, en el blanco o centro de la/s diana/s cuando trenza estos renglones derechos: “La razón es más frágil de lo que parece. La inteligencia no se extiende por igual en todas direcciones. Vemos en nosotros mismos que podemos ser en unas cosas lúcidos y juiciosos y en otras romos o desastrosamente impulsivos. Don Quijote es un hombre sosegado y sensato hasta el momento en el que se le mencionan los disparates de la caballería andante”. Abundo o coincido con AMM en su autocrítica e insisto e itero sus palabras. Todos, sin excepción, “podemos ser en unas cosas lúcidos y juiciosos y en otras romos o desastrosamente impulsivos”.

AMM, dotado para el análisis y la síntesis, sin duda, concentra todo lo argumentado en este epítome, en el que no falta ni sobra una sola línea: “El conocimiento, a diferencia de la fe y de las lecturas de la tarotista Al(mu)Quimia, no puede ser ‘personalizado y cercano’: las constelaciones en el cielo nocturno no tratan de ti; la Historia, estudiada en serio, no le da a nadie alegrías patrióticas; cualquiera que prometa el paraíso, o el cumplimiento inminente de necesidades y deseos, está mintiendo y es peligroso; el talento no es gratuito ni instantáneo, ni depende de las ganas o de la voluntad, y ni siquiera está garantizado por el esfuerzo; no basta desear algo para poder alcanzarlo; no se puede tener todo, entre otras cosas porque, como indicó Isaiah Berlin, dos fines igualmente deseables y justos pueden a veces ser incompatibles entre sí”.

Habiendo llegado a la conclusión de que acertó (demostró tener tino) la primera persona que sostuvo que errar era humano, guardaré, como oro en paño, esta pieza literaria de prosa sabatina de AMM entre otras (suyas y de otras/os hacedoras/es), merecedoras de relectura y nuevos abordajes, porque, cuando a la autoridad le sigue la sombra de la sabiduría, devienen ambas en lábiles cinceles afilados, que esculpen en la piedra el abecé, auténticas bellezas certeras.

   Nota bene

Redacté a bolígrafo estas líneas el pasado sábado 16, mientras vacacionaba en el Puerto de la Cruz (Tenerife), pero no he podido pasarlas a ordenador hasta esta tarde, en la biblioteca “Yanguas y Miranda”, de Tudela.

   Ángel Sáez García

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Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza.

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