A VECES, LA OMISIÓN ES DELINCUENCIA
Antes o después, todo ser humano
Ha de afrontar uno de dos dolores,
O ser quien es, o no, agitar colores
Que, más que suyos, son los de su hermano,
O de quien tiene cerca, más a mano;
O acepta ser él mismo, y los olores
Que dejan como estela sus sudores,
O ser sin opinión un ciudadano.
Si una decisión tiene beneficios
Y perjuicios, lo mismo viceversa
Acaece; no faltan sacrificios
De todo jaez, de índole diversa.
Aquí toda acción tiene consecuencia.
A veces, la omisión no es inocencia.
Ángel Sáez García