¿SABES A SAN TADEO QUÉ LE IMPETRO?
QUE EN TUS ALAS ME LLEVES A LA CUMBRE
Me flipan la sonrisa que dedicas
Y los treinta segundos que me miras.
Aunque no me conoces, tú me admiras.
Galeno debes ser, porque medicas.
Cada mañana noto que te implicas
Conmigo: sumas paz y restas iras.
Música de violines y de liras
Advierto en tu mudez; ¡cómo te explicas!
Que tengas, como tengo, la costumbre
De escoger el mejor vagón del metro
Ha propiciado que te otorgue el cetro.
Sigue avivando el fuego de mi lumbre.
¿Sabes a san Tadeo qué le impetro?
Que en tus brazos me lleves a la cumbre.
Ángel Sáez García