El blog de Otramotro

Ángel Sáez García

Quien quiera resolver adivinanzas…

QUIEN QUIERA RESOLVER ADIVINANZAS

COMPRE Y LEA EL PERIÓDICO DE PRISA

Thomas de Quincey, en su ensayo satírico “Del asesinato considerado como una de las Bellas Artes” (1827), dejó escrito, negro sobre blanco, esto: “Si uno empieza por permitirse un asesinato, pronto no le da importancia a robar, del robo pasa a la bebida y a la inobservancia del día del Señor, y se acaba por faltar a la buena educación y por dejar las cosas para el día siguiente”. Bueno, pues, mutatis mutandis, a la inversa, sin esa carga de sarcasmo (pero, acaso con otra), un recorrido similar al descrito por De Quincey, le cabe esperar o puede suceder al periodista de EL PAÍS que, un domingo sí y otro también, de manera sistemática, en la redacción de sus crónicas incumple el Libro de Estilo del diario de Prisa.

En un mundo/periódico sin reglas, sin un orden al que atenerse, para hacer y dejar de hacer, como escribió acertadamente la Defensora del Lector de EL PAÍS, Soledad Alcaide, en el artículo titulado “Léxico para el rigor”, que vio la luz hace un mes, el 8 de febrero de 2026, en la página 18, en el último de sus tres puntos, que ella denominó “nombre ficticio”: “si hay un resquicio para inventar un nombre, por qué no para falsear la fuente (…) Recurrir a un nombre figurado no puede ser una excusa para hurtarle al lector esta justificación, vital para la credibilidad de la información”.

Quienes ayer leyeron, en las páginas 24 y 25 del Periódico Global, las crónicas de Carlos E. Cué (“Sánchez rompe el tablero con su ‘no a la guerra’”) y Elsa García de Blas (“El conflicto de Irán y las andanadas de Trump desorientan al PP”), se toparon, en el primer caso, con estas palabras: “Un ministro se entusiasma ante la posibilidad de un giro. ‘Estamos conectando con una mayoría que estuvo contra la guerra de Irak y ahora está contra esta. Eso no ha desparecido. Y el PP no para de equivocarse (como otros, me temo). Son un desastre. Tienen todo el poder económico y judicial a favor y no pueden con nosotros. Son un destrastre (sic, que tal vez signifique un desastre en el uso del trasteo o, en su defecto, del traste), no dan una (pues, anda que otros), sentencia”.

Le doy al atento y desocupado lector (ora sea o se sienta ella, él o no binario) dos opciones: o se pone el disfraz de Sherlock Holmes (si no se encuentra, vale también el de Mortadelo) y empieza a investigar, esgrimiendo una lupa en su diestra, o lo echa a suertes, verbigracia, a “pinto, pinto, gorgorito”, entre los ministros del Gabinete o Gobierno. Puede que así acierte el enigma.

Le aviso que más dificultades va a entrañar solucionar la siguiente adivinanza: “Pero en el PP descartan que esto tenga repercusión en las elecciones del domingo: ‘Cuando uno aspira a que el voto se decida por lo que pasa en Irán y no por lo que pasa en España es que tiene muy poco que ofrecer, El ‘no a la guerra’ es un mal remake. Nadie defiende la guerra en España’, resumen (resúmamelo, por favor, parece ser la consigna) en la cúpula de Feijóo.

Elsa inicia su serie de acertijos así: “’Hay incomodidad. Este no es el marco que nosotros queremos’, admite un dirigente popular que resume (resúmamelo, por favor, parece ser el eslogan) el sentir general de puertas adentro”.

Y sigue por estos derroteros: “‘España no es belicista y la posición del PP no es fácil’, analiza un veterano dirigente del partido. Si este entrecomillado pertenece a lo declarado por el político del que se habla en el párrafo siguiente, Ildefonso Castro, se le podría haber mencionado aquí, con su nombre y apellido.

Y continuó por este ramal: “‘Este marco de la guerra de Irán no nos reporta nada, nosotros querríamos otro, el de la corrupción y los problemas domésticos de Sánchez. Está claro que quien pone el marco fija el camino, y los demás tienen que contrargumentar’, admite un dirigente popular”.

Y hay más casos de este o parecido jaez.

Si quieres resolver adivinanzas, compra y lee el Periódico Global.

Nota bene

Reconozco que ayer dudé entre a qué asunto iba a dedicar mi urdidura del día, si al proverbial de “la casa de los ruidos”, el piso inmediato superior al mío, o al que va camino de devenir en tal, a los “entrecomillados” de personas anónimas a los que Cué y García de Blas conceden nombres supuestos, fingidos, ficticios. A la vista está que descarté el primero (donde el largo pasillo, que va del vestíbulo al salón, en mi casa, y sigue, formando una ele, hasta las habitaciones del fondo, parecía ayer, ora un canódromo, donde galgos y podencos corrían, ora un hipódromo, donde corceles galopaban o zopencos arrastraban muebles, sobre todo, sillas); y opté o me decanté por el segundo.

   Ángel Sáez García

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Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza.

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