Callo, aunque me llamen callo
CALLO, AUNQUE ME LLAMEN CALLO —No es una mancha viciosa, Ni un crimen, ni una torpeza, Ni una muestra de pereza O de parecer ociosa Callar, aunque hallen odiosa. —Hay quien discurre a propósito Hasta vaciar su depósito; Y quien es una avarienta: Sobre la herida sangrienta No coloca ni un apósito. Edurne Gotor, “Metonimia”, y Elvira
