Palpito Digital

José Muñoz Clares

Cataluña despierta (I)

Y ha despertado, para indignación de los anticapitalistas, a la voz de la banca y de algunas de las más significativas empresas que son, como dicen del Barça, “algo más que un club”. Mientras la necia gentuza CUP se desespera porque no entienden qué ha podido fallar de la doctrina marxista, esa farfulla inextinguible que ya nos amargó el siglo XX, Cataluña despierta después de haber casi tocado la independencia y el paraíso que en falso le prometían. Ahora viene la cara de no entender nada por parte de quienes nos pedían que no subestimáramos la fuerza del pueblo catalán – que ha resultado ser apenas un meneíto y palabrería en cuestión de independencia -, y la frustración, el desánimo y el arrepentimiento – de esto último hablaremos en una próxima entrega – cuando los tibios, los que se dejaron mecer por las milongas sediciosas – no me refiero a la S. C. Catalana, que ahora mismo apela al seny por las calles -, lo cerca que lo han tenido y la triste cosecha a la que se han dejado arrastrar, que le ha costado a Caixa Bank y al Sabadell 3.500 millones de euros, a todos los españoles, incluidos ellos, una subida que ha doblado los intereses que pagamos por el dinero del día a día, una huelga general que paralizó toda una autonomía y lo que aún nos puede costar si a los indepes les sale esa especial forma de orgullo que condujo al personaje de Bruce Willis en Pulp fiction a no dejarse ganar en el combate de boxeo amañado por apostadores fraudulentos, oficiando aquí de  tahúres la camarilla de  Junqueras, Mas, Forcadell, Turull, Forn y el ahora acojonado Trapero, que creyó en un futuro de leyes de desconexión y ahora se ve imputado por el enemigo que quiso vencer sin conseguirlo; vivirá perseguido por la sombra de su hermano asesinado por ETA y la más ominosa de su traición a todo aquello por lo que su hermano vivió y murió.

Ahora invocan la quimera de los paísos catalans como tirita en la herida infligida por las empresas que se han ido a Valencia, Alicante y Palma de Mallorca. Siguen tocando la flauta que seduce a las ratas y los peores presagios están en marcha porque ya no tienen marcha atrás: declararán la república para evitar la cárcel que acecha, y no conseguirán sino una cárcel más larga y más triste.

Nuestra frustración, la de España, es distinta. No es fruto de un delirio sino del haber sabido y anticipado lo que iba a ocurrir y las consecuencias que tendría en los plazos corto, medio y largo. Encaramos la reconstrucción de los puentes personales que algunos han dañado a conciencia y muy seriamente, sorprendiendo a unos españoles que, como yo, nunca imaginamos que se nos pudiera odiar tanto como hemos descubierto que se nos odia por una parte significativa de la ciudadanía catalana, esa que ha seguido ciegamente a una legión de flautistas hamelinescos que nos conducía al desastre. Si hubiéramos sabido antes que nuestra patria, nuestra gente y nuestra historia despertaba tal odio quizás nos habríamos planteado un referéndum para decidir si queríamos que los catalanes siguieran con nosotros y nos habríamos ahorrado todos estos días horribles que nos han dado unos cuantos. Pero fuimos poco avisados y creímos que una pandilla de perturbados no podían arrastrar a un pueblo culto y serio como el catalán. Nos equivocamos.

Lo han hecho. Sembraron de trampas el futuro y el pánfilo Rajoy cayó como un cordero en la esperanza del Estado de Derecho: los Mozos acatarán y cumplirán, Europa nos apoyará, la prensa transmitiráa noticias y no opiniones – esa maldita falsaria de los dedos rotos y las tetas toqueteadas -, la policía y la Guardia Civil disuadirán en vez de tener que aporrear, etc., etc., etc.

Y mientras tanto el Dr. No le cambiaba el nombre al PSOE (Pedro Sánchez Obstaculiza España) y el infame Iglesias insistía en montar aquelarres negociadores, ofertas vacías de inacción estatal y críticas al único que ha estado a la altura, SM el Rey, que con un discurso firme abortó otra traición que ya preparaban él mismo y el Dr. No para producir en España un semi vacío de poder a base de echar a Rajoy con ayuda de los hipersensibles y escocidos nacionalistas vascos y catalanes: la oportunidad perfecta para que otros desencadenaran nuevas aventuras identitarias y España saltara en 17 pedazos.

La traición, como la cizaña, no es una mata aislada. Coloniza un terreno, como la grama, y dicen los huertanos de mi tierra (Murcia) que la grama sólo se quita con azada y tres golpes. El Rey dio el primero: ¿Está Rajoy dispuesto a dar los dos que faltan? Porque si no es capaz, que se aparte y convoque elecciones, que se van a enterar los sediciosos – Y Rajoy – de las muchas lecciones que hemos aprendido los españoles de esto sucesos que quisiéramos no haber vivido.

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José Muñoz Clares

Colaborador asiduo en la prensa de forma ininterrumpida desde la revista universitaria Campus, Diario 16 Murcia, La Opinión (Murcia), La Verdad (Murcia) y por último La Razón (Murcia) hasta que se cerró la edición, lo que acredita más de veinte años de publicaciones sostenidas en la prensa.

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