Palpito Digital

José Muñoz Clares

Qué escándalo, qué escándalo…

Lo que en Cataluña llaman govern no era tal y el próximo tampoco lo será más allá de una pandilla de activistas sin obligación alguna de gestionar, que tiempo habrá cuando liquidemos los lazos con España. Y así están, unos en prisión, otros fugados y todos en general despilfarrando, por lo que acabarán en la cuerda de presos. Un poema. Puede que Borrás sea la primera. Pero a última hora, pese a ser Junts de derechas, se han arreglado los republicanos con los herederos de Pujol bajo coartada de que esta vez sí que van a promover la liberación del yugo español y establecerán la república, esa que «no existe, idiota». Lo único nuevo en esta situación es que las fuerzas catalanas, al menos durante unos días, se han visto obligadas a ser exactamente lo que son y no lo que aparentaron mientras duró el arrebato místico de  comunión en torno a la patria oprimida por el yugo borbónico. Todos eran hermanos en una sola fe y no cabía hacer distingos como no los hacía el franquismo: lo importante era apoyar a Franco, ser católico y apolítico, y luego ya podía ser uno de Valladolid o de Cadiz, que en eso había libertad. Pues en esa comunión estaban los catalanes indepes cuando la marca local de podemos condicionó la investidura a que ERC no pactara con Junts, por ser de derechas y por la estela de corrupción que arrastran, con el feísimo asunto de los email de Borrás (qué escándalo, qué escándalo, he descubierto que aquí se falsifica y se roba), que se ha enredado con otro asunto igual de feo grabado por la policía en el que no se privan de reconocer lo que estaban haciendo con las perras de Las Letras Catalanas. Eso hizo que los de ERC, republicanos de izquierdas, descubrieran de golpe que Junts era de derechas y corrupta, cosa que no habían percibido ni siquiera cuando el que se llevaba la pasta era el enano corrupto; así que qué escándalo, qué escándalo… 

Es cierto que los amiguitos de Pujol amagaron primero generosidad y sacrificio por la causa, hasta que el fugado de Waterloo entendió que regalar lo que puede suponer doscientos cincuenta cargos -con sus doscientos cincuenta sueldos y prebendas- era un mal negocio impropio de genuinos catalanes, así que se tragaron lo dicho y se plantaron: o entramos y cobramos o no hay investidura. Y los republicanos han tragado y los de Pujol han entrado y van a seguir cobrando como ya hacían cuando mandaba Pujol envuelto en la señera. Pero antes de este pasteleo indecente los de ERC, azuzados por la marca local de Podemos, habían descubierto ya para siempre que los de Junts no sólo eran de derechas sino que además eran corruptos hasta los tuétanos. Como el capitán Renault, en Casablanca, han dicho eso de «qué escándalo, qué escándalo, he descubierto que aquí hay fascistas corruptos», y como el capitán, han optado por seguir cobrando y pagando mordidas a los de Junts, por aquello de ser hermanos en la fe indepe. De esa vergüenza ya no se podrán bajar ni unos ni otros. 

Y la cosa se ha complicado porque en la cabeza enloquecida del prófugo de Waterloo anida un delirio de grandeza futura construido sobre un delirio de presente y mayor aún: me quedo aquí, el Parlamento Europeo no accede a levantarme la inmunidad, consigo que no me extraditen y acabo dirigiendo Cataluña desde Flandes, nombrando y cesando gente, subvencionado por mi corte, por mis fieles, y al final este camino no nos lleva a la republiqueta pero sí a amargarle el gobierno a cualquier español que no gane las elecciones con mayoría absoluta.

Es jugada de riesgo. El menda vive en Waterloo, y Waterloo es historia. Es muchísima historia. El hecho que elevó su nombre al Olimpo de lo decisivo fue una derrota. De Napoleón, por más señas. Pongan en wikipedia «Santa Elena isla» y entenderán las dimensiones de aquella derrota. A dos mil kilómetros de la plataforma continental más cercana, en apenas unos kilómetros cuadrados de lugar montuoso con grandes barrancos que caen abruptamente al mar. Ahí terminó sus días el corso coronado. Juzgado en España y preso puede y debe acabar Puigdemont, pero ¿y si gana el pelanas fugado? ¿Se imaginan qué victoria frente al estado español, qué conmoción en Europa, qué fracaso de unos, por no perseguir bien (PP), y de los otros por alentar(PSOE)? Qué escándalo, qué escándalo…

 

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José Muñoz Clares

Colaborador asiduo en la prensa de forma ininterrumpida desde la revista universitaria Campus, Diario 16 Murcia, La Opinión (Murcia), La Verdad (Murcia) y por último La Razón (Murcia) hasta que se cerró la edición, lo que acredita más de veinte años de publicaciones sostenidas en la prensa.

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