Dicen las encuestas que la apisonadora electoral que le pasó por encima a la izquierda el pasado 4 de mayo sí se va a extrapolar a la próxima vez que nos convoquen a las urnas y que NarciSánchez habrá conseguido cumplidamente hundir al PSOE para muchos años, como lo hundió la corrupción en los 90. Loados sean los dioses si ese es nuestro futuro y nos libramos por fin de semejante botarate dañino.
Pero sería mejor no airear esos datos, seguir en la ficción de que esta gentuza va a seguir en el poder hasta 2050 -último delirio del demente en fase aguda-, no sólo porque no reaccionen ellos sino por ver si reaccionan los demás. Y los demás son todos menos los que apoyan a este gobierno fragmentado, en lucha y contradicción permanente consigo mismo, apoyado en nuestros enemigos, errático hasta el punto de tener que situarse en 2050, a 29 años-luz, para profetizar un horizonte despejado del desastre al que nos han conducido y del latrocinio fiscal a que nos va a someter para pagar de nuestro bolsillo su fracaso.
Por si eran poca cosa el paro atroz y los muertos de más por su imprevisión no se han querido privar de la esencia setentera de ser todos ellos pro Polisario. ¿Cómo no atender a nuestro amiguito enfermo, por mucho que su trayectoria esté jalonada de sangre? La Audiencia Nacional lo investiga por delitos de genocidio, asesinato, lesiones, detención ilegal, terrorismo, torturas y desapariciones. A ojos de la gentuza que nos gobierna, tan insignificantes como el golpe de estado que perpetraron los pacíficos indepes a los que NarciSánchez va a indultar contra la opinión del Supremo, de la Fiscalía y de la mayor parte de la población española, que dice que si Tejero cumplió su pena, ¿por qué no éstos?
A quien así se portara en un país serio probablemente lo encarcelarían para frenar la degradación del sistema y permitir la reflexión sobre a dónde nos conducen, que ya se ve con claridad: NarciSánchez y señora se van a vengar de nosotros por no quererlos ni votarlos, como Ortega en Nicaragua y Lukashenco en Bielorrusia se están vengando de su población a tiros. Sin reparar en gastos y muertos. Muertos, destrucción de la economía, fracaso internacional… Sea. ¿No era lo que decía Hitler encerrado en el búnker y a punto de pegarse un tiro en la sien? Si Alemania no ha podido implantar el Reich de los mil años, no se merece sobrevivir. Y eso mismo piensa el psicópata que detenta el poder en España. Y lo quiere evidenciar peor que Sardanápalo. No me basta con sacrificar a mis perros y a mis amantes, con quemar mi palacio y matar a mis sirvientes; quiero que después de mí no quede ni el caos porque no haya nada ni nadie sobre quien proyectarlo.
Así que muera Marta y muera harta.
¿Es eso lo que nos merecemos? Los hechos son tozudos: si en parte lo tenemos, si lo tememos peor y no ponemos fin al delirio, entonces es que nos lo merecemos. Efectivamente.