ASÍ QUE LLEGUE EL PRÓXIMO LUNES

Uno no deja de asombrarse después de visto, leído y oído en la prensa nacional lo que ocurrió el pasado fin de semana en Euskadi. Uno no dejará de asombrarse mucho más si lo compara con lo que va a pasar el próximo finde.
¿Contaron ustedes cuantísimos minutos de radio y tele, cuantísimas portadas, columnas y comentarios se han ofrecido a la celebración del Aberri Eguna? ¿Han observado ustedes cuántos periódicos abrieron sus ediciones con fotos y reportajes dedicados a esta celebración vasca? Les sugiero que tengan, amables y pacientes lectores, la iniciativa de comparar dicha situación con la que se va a producir el próximo lunes, cuando en Castilla y León hayamos conmemorado (no es una celebración, advierto a incautos, no hay nada que celebrar) la batalla de Villalar.
La comparación va a ser desastrosa, significativamente dolorosa para los castellanos. Cuando llegue el lunes nadie se habrá ocupado de nosotros, nadie hablará de nosotros aún antes de que hayamos muerto. Del todo, quiero decir. Cuando llegue el lunes comprobaremos una vez más que no pintamos nada en España, no somos nada, nadie nos tiene en cuenta, ni pinchamos ni cortamos. A duras penas existimos. Cuando llegue el lunes la prensa nacional va a dar una exacta medida de lo que somos, del peso que tenemos en esta España de las autonomías, en esta España eternamente inacabada, en esta España que hemos de reinventarnos cada media generación, esta España que ha decidido ponerse en manos de quienes reniegan de ella, huyendo de la madre que la parió hace quinientos años.
Cuando llegue el lunes, les apuesto café, copa y puro (Sí, puro, siempre contra lo políticamente correcto), a que todos los periódicos van a dedicar espacios en las primeras páginas al día de San Jordi y a la antiquísima costumbre catalana de regalar un libro y una rosa. Lo que no me parecería mal si además algún director de periódico se acordase de Villalar. Pero no, ése es el peso político, cultural y económico, que nos otorga una España a la que cada fin de semana le viene un nacionalismo a tocar los derechos históricos. Después del largo y pecaminoso tocamiento del estatuto catalán han venido los tocamientos libidinosos de los nacionalistas vascos en el Aberri Eguna.
El caso es que aquí todos magrean al Estado. Todos menos Castilla, quizá para no convertir la cosa en un incesto. Pero visto el apoyo económico y político que los propios Gobiernos de España les prestan sólo se me ocurre pensar que le está bien empleado a una España que cede el tramo del IRPF, primero el 15%, luego el 35%, luego el 50%, al ritmo que le piden los nacionalistas a cambio de que apoyen a un partido, que le está bien a una España que ha hablado catalán en la intimidad porque a otro partido le ha interesado a cambio de unos cuántos votos. Le está bien empleado a una España que ha fomentado la sangría de varios millones de castellanos, a una España que permite alegremente las vacaciones fiscales vascas y navarras, en detrimento de aquellos vecinos que no tienen la “suerte” de poder tomar decisiones económicas de ese calibre.
Mientras tanto nos agotamos en la despoblación y en la desindustrialización, pasan los años, cambian las legislaturas y agonizamos en eternos problemas sin solucionar, Castrovido, San Glorio, infraestructuras pendientes del AVE y de las autovías. Mientras tanto Udalbiltza viene a celebrar su Aberri Eguna a la provincia de Burgos.
Ni al PP ni al PSOE de Castilla y León se les ocurrirá jamás reclamar para nosotros el mismo trato que para catalanes y vascos, jamás osarán presionar a sus amos de Madrid, no, sus respectivos líderes no se van a jugar sus cómodos puestos, siempre preferirán ser cola de ratón, nunca apostarán por ser cabeza de león.
Hablando de ratones… se va a reformar el estatuto de Castilla y León… ¿apostamos a que parimos un ratón?

http://pedrodeh.blogspot.com

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Pedro de Hoyos

Escribir me permite disfrutar más y mejor de la vida, conocerme mejor y esforzarme en entender el mundo y a sus habitantes... porque ya os digo que de eso me gusta escribir: de la vida y de los que la viven.

Lo más leído